viernes, 22 de junio de 2018

Concertar: sonidos en coexistencia, por Argenis Álvarez


La naturalidad con la que cada instrumento toma su lugar dentro de la orquesta, ya sea de cámara o sinfónica, puede hacer creer que la concertación entre todos se lleva a cabo de manera automática. Darle play y ya, los sonidos armonizan y actúan de manera engranada. La realidad es un poco más compleja: se requiere de acuerdos previos entre las familias de instrumentos (cuerdas, vientos, metales, madera, percusión…) que permitan que los sonidos emerjan en una mezcla heterogénea, protagonizada por los instrumentos ejecutantes sin menosprecio de la función que cada uno cumple, por simple que esta sea, mientras todos realizan de manera consciente y eficaz su papel dentro de una obra orquestal.

Estas concertaciones deben ser constantes, dependen de la práctica y el ensamble diarios, lo que genera la impresión de que los músicos nacieron acoplados, que poseen de manera innata un sexto sentido para la concertación. Esto nos regala un hermoso ejemplo sobre lo que significa actuar en coexistencia; la manera en que cada sonido se funde con el otro sin dejar a un lado su esencia única, ni entorpecerse entre ellos. El movimiento permanente en conjunto hacia un fin hace que se fusionen, dancen en paralelo, se alejen y se acerquen mediante una sinfonía atractiva para nuestros oídos.

El significado original de concierto es la idea de cosas que suceden a un tiempo: un equipo de fútbol juega en concierto; los jugadores hacen un esfuerzo concertado para ganar. La palabra, entonces, también significa compañerismo, que puede ser otro bello sinónimo de concertación. Pues bien, en música, la palabra concierto (del italiano concerto) hace referencia al compañerismo de los músicos, que se unen para tocar o cantar en grupo.

Nuestra sociedad, tan diversa y nutrida de ideales, es un eterno rompecabezas, una obra sinfónica compleja que requiere ejecutantes cada vez mejor preparados. Ciudadanos con el deber y el derecho de concertar entre sí, entre sus líderes e instituciones, para ponerse de acuerdo en el avance hacia la construcción de soluciones para viejos y nuevos problemas que nos asedian. El origen de esos problemas residen en haber permitido que se aislaran las buenas prácticas de convivencia y que se pregonaran in crescendo el desconcierto, la caótica cacofonía social, económica y política que vive actualmente la nación.

Ante el diminuendo de valores y virtudes en la colectividad venezolana, tomemos las herramientas del promotor de un país orquesta, el Maestro José Antonio Abreu, y pongamos en práctica los principios de trabajo y desarrollo en armonía de un ensamble musical: la orquesta como núcleo de la sociedad, como ejemplo de la coexistencia. 


Fecha y lugar: Alianza Francesa (sede La Castellana), sábado 16 de junio, 1:30 pm.

Dinámica: muestra musical + exhibición y guiatura de la exposición gráfica Coexistencia, de Espacio Anna Frank.

Duración: muestra musical, 15 min; guiatura, 20 min.

Ficha artística (actividad musical): María Querales, flautista; Stephanny Mata, violonchelista; Endrys Cisneros, cantante; Humberto Giménez, cuatrista; Jordao de Freites, clarinetista; Argenis Álvarez, director.

Equipo de ponentes Espacio Anna Frank: Ariyuri Pernia, Samantha Torres, Adriana Carrillo y Argenis Álvarez.

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