miércoles, 7 de febrero de 2018

Palabras del Embajador de Alemania en Venezuela, Sr. Stefan Herzberg, a propósito de In Memoriam 2018



Distinguidos representantes del Espacio Anna Frank,
distinguidos representantes de las instituciones judías en Venezuela,
distinguidos presentes, sobre todo, queridos niños:

Mi cordial agradecimiento a Espacio Anna Frank por la invitación. Con mucho gusto estamos mi esposa y yo nuevamente aquí. Recuerdo con placer el evento del año anterior; lamentablemente, hoy un puesto se encuentra vacío: es el de Marianne Kohn Beker, quien falleció el año pasado. Me inclino ante su trayectoria de vida; como co-fundadora del Espacio Ana Frank, nos dejó un legado perdurable. Mantenerlo y llenarlo de vida constituye, en conmemoración a ella, un compromiso continuo.

Recuerdo la actividad del año pasado, cuando asistimos a la presentación de la ópera infantil Brundibar, con motivo de la conmemoración de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. Con razón, también son los niños quienes están esta vez en el centro de la conmemoración. Nueve de cada diez niños judíos fueron asesinados durante el Holocausto, en el territorio ocupado por las fuerzas alemanas y sus aliados: casi 1,5 millones de niños. ¡Qué crimen contra vidas inocentes! Esto demuestra con claridad el objetivo del régimen nazi: robarle el futuro al pueblo judío. Y hoy estamos aquí compartiendo con la juventud, vivo testimonio de que existe futuro para el judaísmo. Protegerlo y apoyarlo es, para nosotros los alemanes, una obligación especial.

El encuentro con ustedes el año pasado, así como los muchos contactos con la comunidad judía, nos han conmovido profundamente a mi esposa y a mí, y este sentimiento no nos ha abandonado en todo el año. Hace justamente cuatro semanas estábamos en Tel Aviv, en nuestra primera visita con toda la familia a Israel. Durante Navidad estuvimos varios días en Jerusalén y visitamos el monumento de Yad Vashem. Mucho es lo que podría contar acerca de esa visita a Israel, pero sólo quisiera mencionar dos aspectos.

Yad Vashem es un centro de conmemoración y documentación impactante, que nos conmovió profundamente. Junto con mi hijo revisamos el registro de las víctimas del Holocausto en búsqueda del nombre Herzberg (con z), Hercberg (con c) y Hertzberg (con tz). Mi abuelo provenía de la región –hoy en día polaca– de Poznan; nuestro apellido parece tener sus raíces en esta región. En todo caso, existen cientos de víctimas con este apellido. Aun cuando no sepa de raíces judías en mi familia, el parecido del apellido y la posibilidad de tener antepasados judíos, cuyos descendientes podrían haber sido víctimas en los campos de concentración, es un pensamiento muy inquietante. Lo relaciona a uno todavía más personalmente con el Holocausto.

También traigo una experiencia muy positiva. En el casco antiguo de Jerusalén, en un espacio increíblemente reducido, convive gente que pertenece a tres religiones diferentes. Siempre estamos viendo las posiciones políticas o religiosas radicales que se enfrentan en el conflicto; sin embargo, la vida diaria allí también me parece que es una vida en relativamente pacífica coexistencia. Jerusalén es un laboratorio viviente para este ensayo de convivencia pacífica y respetuosa, a pesar de las grandes diferencias. Es un continuo desafío, pero funciona. También en Alemania enfrentamos esta tarea, por ejemplo, en la convivencia con nuestros conciudadanos islámicos.

Asimismo, las instituciones judías en el mundo requieren este respeto y reconocimiento de sus derechos manifiestos. Esto también aplica a Venezuela, donde fuerzas polarizadas se enfrentan y la violencia y el odio amenazan con prevalecer. El acto de hoy, con su programa, sienta un precedente de esperanza en estos tiempos de oscuridad. Por tal razón, cuadra muy bien con el aniversario que hoy celebramos.
Deseo a los organizadores mucho éxito, y a ustedes, que lo disfruten.

No hay comentarios:

Publicar un comentario