martes, 26 de noviembre de 2013

Emotivas ilustraciones nos muestran El País de los Brazos Abiertos




Del 26 de noviembre al 01 de diciembre de 2013, el público venezolano tendrá la posibilidad de adquirir una serie de obras, creadas en el marco de la presentación de Rumbo a la Libertad, la más reciente publicación de la Organización sin fines de lucro, Espacio Anna Frank.

Destinado a la lectura recreativa, este libro es la primera entrega de la colección El País de los Brazos Abiertos, creada con el deseo de “contribuir a mejorar la autoestima del venezolano”.

Para la muestra se seleccionaron seis imágenes del libro, las cuales fueron posteriormente reproducidas siguiendo la técnica giclée, sobre papel de algodón alemán.

En la propuesta confluyen tres elementos de singular importancia: la belleza de los elementos gráficos, pues la obra fue ilustrada a través del género cómic, por Eduardo Sanabria (EDO), destacado caricaturista venezolano, quien ha sido galardonado con importantes premios nacionales y cuenta con exposiciones dentro y fuera del país.

En segundo lugar, la narración de una historia real y conmovedora, construida con base en los testimonios de algunos de los pasajeros del Caribia, buque que en los inicios de la Segunda Guerra Mundial trasladó a Venezuela a un grupo de personas de origen judío que escapaban de la persecución nazi.
Finalmente, el mensaje, como fiel testimonio del modo en que importantes valores como la solidaridad y el compañerismo, aún en tiempos tan duros como fueron los del Holocausto, definen el carácter del venezolano.

La exposición, a beneficio de Espacio Anna Frank, podrá ser vista los días referidos en el Soma Café, avenida principal Las Mercedes, C.C Paseo Las Mercedes, Nivel Trasnocho, en el horario de 12:30 m a 11:00 pm. Los interesados pueden comunicarse con JF Cantón a través del correo templariosgaleria@hotmail.com y el teléfono 0416-5284328.

viernes, 15 de noviembre de 2013

"Rumbo a la Libertad" zarpó en El Buscón




La más reciente publicación de Espacio Anna Frank, el libro de historia ilustrada, Rumbo a la Libertad, fue presentado en la Librería El Buscón en compañía de un numeroso grupo de destacadas personalidades del mundo cultural y amigos de la Organización.

Las palabras introductorias estuvieron a cargo de Paulina Gamus, miembro de la Junta Directiva de la ONG, en tanto que la presentación del libro fue llevada a cabo por el historiador, Elías Pino Iturrieta.

Destinado a la lectura recreativa, Rumbo a la Libertad es la primera entrega de la Colección El País de los Brazos Abiertos, serie creada con el deseo de “contribuir a mejorar la autoestima del venezolano” a través del relato de historias reales en las que importantes virtudes; valores y principios positivos, que desde siempre han caracterizado a la idiosincrasia venezolana, son puestos en evidencia. La solidaridad, la empatía y el compañerismo, son algunos de estos.

Con textos de la periodista Nahir Márquez, guión del escritor Jaime Barres, ilustraciones y diseño del conocido caricaturista Eduardo Sanabria (Edo), y bajo la coordinación de Ilana Beker, la historia fue construida con base en los testimonios de algunos de sus pasajeros, sus diarios y documentos de la época, siguiendo el género de la historia gráfica o cómic, el cual permite una lectura amena y ágil para públicos de todas las edades.

Esta primera entrega está ambientada en los inicios de la Segunda Guerra Mundial y narra la historia de un grupo de personas de origen judío que buscando escapar de los horrores del Holocausto, se embarcaron hacia lo desconocido, buscando algún lugar donde comenzar de nuevo, lejos de la persecución y el horror.

El Caribia, uno de estos buques y protagonista en esta ocasión, llegó a costas venezolanas en 1939. Luego de haber sido rechazado en distintos países fue recibido en Venezuela, gracias a la valentía moral del presidente para la época, el General Eleazar López Contreras. A la presentación, asistió su nieto, Manuel López Contreras.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Palabras de Elías Pino Iturrieta en la presentación del libro de historia ilustrada "Rumbo a la Libertad", de Espacio Anna Frank


La prensa de Europa trajo la semana pasada una información espeluznante. De acuerdo con los resultados de una encuesta realizada a escala continental, afirmaron los periódicos, el antisemitismo ha crecido hasta situaciones alarmantes. Mientras prolifera la exhibición de símbolos nazis y falangistas, junto con objetos referidos a los autoritarismos del siglo XX, las respuestas de los encuestados indican el retorno de una enfática animadversión hacia los judíos que debía estar enterrada en el cementerio debido al escarmiento de la historia.

No se trata ahora de que la gente, por descuido, por ignorancia o por irresponsabilidad, se tropiece de nuevo con la misma piedra, como suele suceder, sino de la confirmación de cómo los sentimientos más destructivos y desoladores, de cómo la maldad restablecida en toda su redondez, vuelven por sus fueros como si cual cosa. Estaba escondida esa maldad, estaban agazapados esos empeños del odio, pero regresan en la confesión de unas personas comunes y corrientes que marchan por la calle y son interrumpidas por las preguntas de un encuestador a las cuales contestan con el mayor desparpajo para seguir su periplo sin cargas de conciencia. Están preocupadas por el desempleo, por problemas de salario y vivienda, por los recortes en los servicios de salud y educación, no faltaba más, pero se alejan de la escena dentro de la que se desenvuelven sus urgencias para poner los ojos en una antigua víctima propiciatoria que carece de vínculos con aquello que de veras los agobia.

Es como si la historia hubiera pasado en vano, como si no hubiese dejado su lección de tormentos y sangre, como si estuviera dispuesta una porción de la humanidad a revivir escenas de pavor y vergüenza que únicamente significan baldón e ignominia de numerosas generaciones desde el principio de los tiempos. Pero está pasando ahora, en una latitud que consideramos como culta sin recordar que ha sido protagonista de una barbarie a la que parece aferrada de nuevo en nuestros días como si hiciera gala de sus mejores obras. Asunto preocupante, estimados amigos, del que, en principio, parecemos estar alejados nosotros los venezolanos.

En efecto, hasta ahora no hemos manifestado aquí en Venezuela conductas semejantes frente a los judíos. Para tratar de ser justo, diría que no han sido ellos un problema para la mayoría de los venezolanos formados en los hábitos de los mayores y que se han establecido desde la antiguedad. Cierta desconfianza al principio, tal vez y a lo sumo, pero capaz de desaparecer con espontaneidad cuando se incorporan a la rutina de las mayorías y se vuelven masa de la levadura nacional. Tal vez no se trate de un sentimiento establecido a cabalidad, debido a que últimamente no ha dejado de ser interferido por un ruido susceptible de perturbarlo y de pretender que deje de ser lo que ha sido. No ha pasado a mayores ese ruido, por fortuna, pese a que en no pocas ocasiones ha salido de las alturas del poder y de voceros capaces de influir en la opinión pública, pero anda rondando por allí, a veces agazapado y en ocasiones mostrando sin embozo su rostro.

Como lo hizo en 1939, por ejemplo, ante la posibilidad de que un grupo de judíos que escapaba de la ocupación nazi de Europa se estableciera entre nosotros. No faltaron entonces las voces que manifestaron su oposición al recibimiento de esa primera diáspora, no sólo porque la recepción significaba un desafío frente al creciente poder de Hitler, sino también por escondidos prejuicios que aconsejaban el alejamiento de unas criaturas condenadas por la tergiversada interpretación de los evangelios. Prevaleció la sensatez, por fortuna, prevaleció la voluntad recta de quien entonces ejercía la presidencia de la república, Eleazar López Contreras, y los perseguidos de la inaugural travesía recibieron acogida entre nosotros. Las presiones hicieron vacilar al primer magistrado, pero su bonhomía se alzó frente a ellas y permitió el ingreso de la penosa emigración que venía a bordo del buque Caribia. No estaba solo en su decisión don Eleazar, si juzgamos por la acogida que dio la sociedad a los recién llegados: les abrió sus puertas sin reserva y permitió que rehicieran la vida después de una experiencia de atrocidades. Se impuso entonces el sentimiento predominante de la colectividad, aunque no dejaron de estar presentes ciertas voces y conductas críticas que dejaron de influir en breve.

De este suceso singular trata Rumbo a la Libertad, la publicación que hoy pone en circulación Espacio Anna Frank como primer fascículo de una colección titulada “El país de los brazos abiertos”, que hoy tengo el privilegio de presentar. Desde su nacimiento en 2006 como asociación civil sin fines de lucro, Espacio Anna Frank se ha dedicado a promover los valores de la convivencia civilizada y a destacar las conductas valientes contra las fuerzas que niegan el derecho del prójimo a vivir con la libertad y con el decoro que les corresponden como seres humanos y como habitantes de una república democrática. Con el querido y respetado Ildemaro Torres a la cabeza, Espacio Ana Frank no ha cejado en su empeño de hacer de Venezuela un contorno hospitalario para propios y extraños. En consecuencia, acompañarlos ahora en su travesía es un honor que agradezco de veras.

Rumbo a la Libertad es un cómic, es decir, una manera sencilla y atractiva de comunicar una historia susceptible de capturar la atención de una amplia lectoría. Describe la peripecia de un conjunto de judíos que escapan de la ocupación nazi de Europa que amenaza su vida, sus bienes, sus valores y su fe. Escapan sin destino cierto en un buque llamado Caribia y, en 1939, la desesperación los coloca frente a las costas venezolanas. Frente a la incertidumbre, en principio, porque les ha sido imposible encontrar acogida en otras latitudes, pero por fin logran la autorización del jefe del Estado para desembarcar y para establecerse definitivamente aquí. La extraordinaria peripecia que por fortuna tuvo un final feliz se recoge en esta atractiva publicación que debemos a las ilustraciones y al diseño de Eduardo Sanabria, nuestro admirado y combativo EDO, a la investigación histórica de Nahir Márquez, meticulosa y apropiada, y a un guión caracterizado por la agilidad que debemos a Jaime Barres, todos bajo la coordinación de general de Ilana Beker.

Han hecho un estupendo trabajo, a través del cual se puede popularizar una experiencia que nos incumbe a todos, no sólo porque remite a un episodio de importancia para la contemporaneidad venezolana sino también porque nos conecta con los acontecimientos que en ese tiempo conmovieron al género humano, porque nos incluye como sociedad en el teatro de los pecados escandalosos y de las virtudes heroicas que formaron la esencia de un tiempo imprescindible para el entendimiento de la vida en el futuro. De cómo entramos nosotros en esa historia, pero también de cómo salimos airosos, da cuenta este notable esfuerzo de divulgación que hoy promueve Espacio Anna Frank.

El cómic trata de un suceso sólo remoto en apariencia, si recordamos, según se dijo al principio, que los demonios del antisemitismo salen otra vez de su oscura caverna. En Europa, de momento, pero de donde menos se espera salta la liebre. De allí que convenga su divulgación en ámbitos masivos, lo cual no será arduo si consideramos la calidad del trabajo y la buena manera que ha buscado de hacer accesible la historia al entendimiento de cualquier destinatario.

Agradezco a los amigos de Espacio Anna Frank y a su presidente, Ildemaro Torres, que, en 2013, me hayan permitido viajar en el Caribia de 1939, rumbo a la libertad.


(Librería El Buscón, martes 12 de noviembre de 2013)

Palabras de Paulina Gamus, miembro de la Junta Directiva de Espacio Anna Frank, en la presentación de "Rumbo a la Libertad"


Muy buenas noches, queridos amigos directivos de Espacio Anna Frank, colaboradores e invitados. Especiales saludos para el doctor Elías Pino Iturrieta, a quien toca hablarnos del libro que Espacio Anna Frank presenta esta noche. Y por supuesto que nuestro saludo y gratitud a las siempre amables propietarias de la librería El Buscón por brindarnos su hospitalidad.

En enero de 2005 se conmemoró en todo el mundo, el 60 aniversario de la Liberación de Auschwitz En Venezuela resultó un momento muy emotivo para la comunidad judía, y sobre todo para los sobrevivientes de esa tragedia, por la solidaridad de miles de compatriotas. Los judíos venezolanos habíamos sufrido en noviembre de 2004, el allanamiento del Colegio Hebraica y desde tiempo atrás, la presencia de artículos y caricaturas de carácter abiertamente nazi fascista, en distintos medios afectos al gobierno. Era la primera vez en la historia de esta comunidad, que se remonta a mediados del siglo XIX, en que se practicaba lo que se conoce como antisemitismo de Estado.

La simpatía y solidaridad de tantos compatriotas nos animó a un grupo de miembros de la comunidad judía y de amigos no judíos, para crear una organización que permitiera trabajar, no solo para hacer frente a la discriminación antijudía, sino contra todo tipo de discriminaciones y exclusiones. Nuestro propósito fue no ser reactivos sino proactivos, es decir, promover el respeto a las diferencias y la solidaridad como valores esenciales de la convivencia pacífica, democrática y civilizada. Así nació Espacio Anna Frank.

A lo largo de seis años de existencia hemos organizado foros, seminarios, cinetertulias mensuales, concursos de afiches, conferencias testimoniales, exposiciones y otras actividades dirigidas especialmente a los niños y jóvenes de Caracas y de algunas capitales del Interior del país. Podemos sentirnos orgullosos del éxito y receptividad obtenidos y lo que lamentamos es no tener los recursos materiales ni humanos para llevar nuestros mensajes a un número mayor de personas.

El libro Rumbo a la Libertad, que seguidamente va a ser presentado por el Dr. Elías Pino Iturrieta, es parte importante del esfuerzo que hemos realizado. Antes de dejar con ustedes al distinguido presentador de esta noche, quisiera hacer referencia al artículo que acompaña un video de CBS NEWS, que recibí ayer, basado en los archivos secretos de Hitler, cito:

"Es ahora, después de 70 años de terminada la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando nosotros estamos tratando de divulgar esta historia para que la gente tome interés en enviar este correo como una cadena en memoria de las víctimas del nazismo: 6 millones de judíos, 20 millones de rusos, 10 millones de cristianos y 1.900 sacerdotes católicos, que fueron asesinados, masacrados, violados, quemados, golpeados y humillados mientras los alemanes, polacos y otros europeos, miraban hacia otro lado. Ahora más que nunca, cuando Irán entre otros, dicen que el Holocausto es un mito, es imperativo asegurarse de que el mundo jamás olvide”. 

Espacio Anna Frank ha querido con este libro que hoy se presenta, contribuir con ese anhelo.

Permítanme unas muy breves palabras de presentación del Dr. Elías Pino Iturrieta, quien por su trayectoria tan dilatada y fructífera es quien menos requiere de una presentación. Apenas diré que el Dr. Pino Iturrieta ha sido profesor de las Universidades Central de Venezuela y Católica Andrés Bello, Presidente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, CELARG, Decano de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV, editor de numerosas revistas especializadas en Historia, asistente del Asesor Bibliográfico de la Presidencia de la República desde 1969 a 1974, Coordinador del anteproyecto Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar, Investigador de CONICIT desde 1990, profesor invitado por la escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara en México. Ha participado en numerosos congresos y seminarios internacionales. Es Individuo de Número de la Academia Venezolana de Historia desde 1997 y miembro correspondiente de las Academias de Historia de España, Bolivia, Paraguay y República Dominicana. Ha sido distinguido con las órdenes Andrés Bello y José María Vargas en primera clase, y con la orden Bernardo O´Higgins, concedida por el gobierno de Chile. Es autor de 45 libros en su mayoría destinados a hacer que los venezolanos y los que no lo son, conozcan bien la historia de este país y así quizá podamos comprender mucho de lo que nos parece incomprensible. Por años ha sido uno de los más brillantes columnistas del diario El Universal y desde la reciente desaparición de su entrañable amigo Simón Alberto Consalvi, pasó a sucederlo en el cargo de editor adjunto del diario El Nacional. Con ustedes el Dr. Elías Pino Iturrieta.