miércoles, 30 de noviembre de 2011

Motivación (III)

6 tips 
para motivar en tiempos de crisis
© Tania M. Moreno /CNNExpansion.com / México


Tener una comunicación constante con los empleados es clave para evitar que el ánimo decaiga; no permitas que los cambios y la falta de entendimiento causen estragos al interior de tu empresa.

La crisis actual no sólo afecta la economía de las empresas, también al manejo de sus recursos humanos, que en medio de reestructuraciones y recortes de personal se muestran temerosos y menos productivos a causa del estrés.
En este panorama de nubarrones empresariales la comunicación efectiva y la motivación ayudan a despejar suspicacias y mejorar el clima laboral.
"La incertidumbre causada por los cambios de trabajo y sus trastornos representa un desafío de comunicación complejo para cada gerente. En este escenario el mayor desafío consiste en mantener el entusiasmo de su equipo", dice la experta en liderazgo y relaciones interpersonales, Daniela de León.

Motiva a tu equipo
Para lograr esta misión es necesario comunicarse de manera persuasiva, precisa y auténtica", agrega en entrevista el director de Mercadotecnia de OCCMundial.com, Edgar Arreola.
Expertos en el área laboral y de Recursos Humanos recomiendan las siguientes estrategias:

1. Sé honesto
"Es indispensable que bajo ninguna circunstancia trates de engañar o confundir a tu equipo, pues siempre se reconoce la falta de honestidad", dice De León.
Si tienes la reputación de ser una persona sincera, es un bien de inestimable valor, con el que siempre podrás contar cuando necesites mantener involucrado a tu equipo.
"Si te equivocas tú o algún otro ejecutivo, es necesario que lo admitas. Si fracansan, acéptenlo", dice el director general del portal de empleo Bumeran.com México, Mateo Cuadras. Esta honestidad le hará ganar la confianza del equipo y en los momentos buenos, te apoyarán; y en los malos, será más fácil que les comuniques malas noticias.


2. Cree lo que dices
Debes estar convencido de lo que les estás vendiendo a tus empleados, si no ellos lo percibirán y puedes perder no sólo su confianza, sino su apoyo laboral.
"Recuerda que el nivel de convicción y entusiasmo tiene un fuerte impacto en la audiencia, porque es lo que permite o impide obtener la motivación que se busca", asegura Daniela de León.


3. Crea vínculos
Enfócate en posicionar a tu equipo en el centro de tu comunicación.
Los expertos recomiendan anticipar sus temores y aspiraciones, sobre todo cuando se aproximan cambios mayores o grandes reestructuras.
"En la mayoría de los casos brindar un enfoque global, aunque poco positivo, ayuda a que los empleados se sientan más cómodos y tranquilos, porque saben qué esperar", afirma Edgar Arreola.
Procura además evaluar todos los escenarios de las acciones de la empresa para todos los involucrados, así lograrás informar e involucrarlos en la conversación. No olvides responder a todas sus preguntas y objeciones. Finalmente nunca dejes de ser cuidadoso y mostrarle tu empatía.


4. Mantén un diálogo "de dos vías"
"Es importante generar tantas oportunidades de comunicación bidireccional como sea posible. Las discusiones de arriba hacia abajo no son suficientes", agrega Mateo Cuadras.
También es necesario aceptar opiniones, ideas y preguntas de todos los integrantes del equipo.


5. Escríbelo
Refuerza tus mensajes enviándolos en todos los formatos que sean posibles: lo primero es decirlo personalmente, después hay que reiterarlo en mails, newsletters, boletines, videos, etc. No olvides que los mensajes deben ser claros, coherentes y precisos.

6. Mide el impacto
La mejor forma de evaluar si estás o no logrando comunicar y motivar a tu personal es recibir una retroalimentación frecuente de tus colaboradores. Intenta establecer un proceso definido para esta calificación y atiende estratégicamente cada propuesta.
Escuchar las conversaciones de ‘radiopasillo' puede servir de referencia para saber el avance, siempre y cuando se tomen con las reservas del caso.

martes, 29 de noviembre de 2011

Motivación (II)

Aulas hospitalarias: 
motivación para vivir
©Belkys P. Esteban / Vanguardia.com

La idea del programa es escolarizar a los niños mientras están hospitalizados por enfermedades muy crónicas,
particularmente las cardiacas, que son las que atiende la Fundación Cardiovascular.
(Foto: Suministrada Fundación Cardiovascular / VANGUARDIA LIBERAL)

Josué* es un niño con órganos adultos que debe luchar día a día para que éstos no le impidan respirar en su pequeño cuerpo de no más de un metro. Es tierno, le gusta hablar muchísimo y está muy enterado de su salud. Josué ya lleva medio año hospitalizado, a la espera de los resultados de una tutela contra el sistema de salud para que le apliquen la medicina que lo mantiene con vida. 

Si el programa de Aulas Hospitalarias de la empresa Telefónica no estuviera organizado en la Fundación Cardiovascular, sus días serían aún más difíciles, susceptibles de recaer en la tristeza y el desánimo. Pero con Martha Monsalve, su docente, aprende a leer, a escribir y a buscar en la red la música que le gusta. Le da la posibilidad de sentir que su vida no se les escapa, sólo esperando sus medicamentos.
Como Josué no puede levantarse, Martha Monsalve lo visita a diario en su cama, pero otros niños, aproximadamente 8 en la actualidad, se desplazan hasta un cuarto con juguetes, computadores infantiles y juegos didácticos para recibir en la medida de sus posibilidades de salud, una clase que les sube el ánimo y les ayuda con los conocimientos básicos.
“Desearíamos estar más articulados con las escuelas a las que asisten, rurales en su mayoría porque son niños de bajos recursos, para que durante el tiempo que permanecen hospitalizados no se atrasen y así, al regresar a sus hogares, no deban empezar de nuevo un año lectivo”, explica Paola Díaz, psicóloga y coordinadora del programa Aulas Hospitalarias en compañía del Piso 9 de Pediatría, en la Fundación Cardiovascular. El Santander, es la única institución que lo tiene, mientras que en Colombia la Fundación Cardioinfantil es la más avanzada en este tema.
Este avance que permite a los niños en la capital estudiar mientras están hospitalizados, jugar y sentirse alegres, se consiguió gracias a la Política Pública que fue instaurada desde el gobierno local y que vendría muy bien para este departamento. La Política Pública permitiría la contratación de docentes. La adecuación de las aulas y los computadores los da Telefónica.

En el corazón
¿Qué es lo que más te gusta de la clase de Martha Monsalve?
“Me gusta porque aprendo a escribir mi nombre y a leer”, explica Josué.
“En el aula aprendo a desarrollar un poco más mis habilidades como los movimientos de las manos en los juegos de escribir las letras, y habilidades al realizar los juegos de memoria. Lo que más me gusta es poder hablar con la psicóloga, que nos entiende y usar los computadores. Es un sitio divertido, hay muchas actividades”, cuenta Ricardo*, otro niño que atiende al programa en la Fundación Cardioinfantil.
Este año el programa organizó un concurso entre todos los niños que asisten al programa en los 9 países americanos donde está instaurado. El concurso consistía en explicar por intermedio de un dibujo los derechos de los niños. La buena noticia es que David Alexander Bravo, de 16 años, fue uno de los ganadores.
“El programa les ayuda porque minimiza los estados de ansiedad o los síntomas que la hospitalización puede causar en un menor. Ya que el programa se maneja con las TICs resulta muy novedoso para los niños”, explica Díaz.
Josué ve alejarse a Martha Monsalve después de la clase. Ha adquirido conocimientos importantes para él, pero la motivación y las ganas de vivir que la visita deja en su corazón es el principal valor de este programa para los niños hospitalizados.
*Nombre cambiado para proteger la fuente.

Responde un especialista
Helga J. Luna
Pediatra. coordinadora piso 9 Pediatría. fundación cardiovascular
“Dentro del servicio que yo manejo que es el de Hospitalización, los niños ya han salido de las condiciones críticas, completando manejos intrahospitalarios, el hecho de mantenerlos conectados con las actividades pedagógicas los favorece porque se mantiene en un proceso cognitivo activo, que no hagan retrocesos en sus parámetros de aprendizaje. El programa ayuda también a optimizar el manejo intrahospitalario en la parte anímica del paciente y de su familia”.
¿Cómo se ve reflejado en el niño?
“Se ve reflejado, primero, en su estado anímico y en la recuperación de enfermedades orgánicas como tal, entonces la percepción del niño frente el hospital y hacia el entorno mejora, aceptan más fácilmente las terapias, se adaptan más fácilmente a su vida intrahospitalaria, que de por sí es un evento traumático. Realmente nos facilita mucho el proceso de adaptación del niño al hospital”.
¿Cómo reacciona el niño?
“Usualmente cuando empiezan con el contacto con el aula y la pedagoga, muchos ya están cansados, están aburridos, y una vez conocen el programa, los equipos que son amigables, lo adaptan e interactúan, están alertas, ya tienen una expectativa durante el día, los motiva y cambia el aspecto del niño”.

Programa educativo
En general, el programa Aulas Fundación Telefónica en Hospitales es un programa educativo especial implementado desde 2001.
Desde el 2009 Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Perú y España se agruparon en un Proyecto Global para formar una Red Latinoamericana de Aulas Hospitalarias.
Tiene como principios el respeto por los derechos de las niñas, niños y adolescentes hospitalizados; el fortalecimiento de las habilidades instrumentales básicas; el desarrollo de la autonomía, capacidad de decisión y manejo del tiempo; el uso intensivo de Internet y tecnología de la información y la creación de una comunidad de aulas hospitalarias globales.
Los pacientes-alumnos son mayoritariamente de condición humilde, con limitaciones económicas para solventar los requerimientos de medicinas, aparatos especiales o terapias específicas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Motivación (I)

El arte de la motivación
©Antonio Ortí / La Vanguardia.com


La crisis económica está popularizando algunas estrategias de motivación a las que hasta ahora recurrían triatletas y maratonianos para no desfallecer. El fundamento es el mismo: la clave para conseguir un objetivo (desde dejar de fumar, hasta encontrar trabajo) es pensar que al menos es posible

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón”, dijo Henry Ford, el inventor de las cadenas de montaje y del Ford T, un vehículo que revolucionó el mercado en 1908 y que tenía el volante a la izquierda, algo que otras compañías automovilísticas copiaron muy pronto. Sin embargo, Ford estaba convencido de que era mucho mejor confiar en uno mismo, especialmente cuando nadie lo hacía, y no digamos ya si se había nacido en una granja perdida de Dearborn (un pueblo rural al oeste de Detroit) y se había recibido una educación bastante pobre.
En la actualidad, cuando el mundo está inmerso en una de las mayores crisis económicas que se recuerdan, reforzar la autoestima y motivarse se ha convertido para muchas personas en el último clavo al que agarrarse para no caer en la desesperación. Motivarse, por ejemplo, para buscar trabajo en un país donde el número de parados no para de crecer; motivarse, para seguir trabajando con entusiasmo y espíritu positivo, con independencia de que los clientes se batan en retirada o que la administración pública sea cada vez más morosa; motivarse, en definitiva, para conseguir adelgazar, dejar de fumar, terminar una maratón o cualquier otra cosa que alegre la vida.
Tal vez por ello, el pensamiento positivo con su brazo armado, la motivación, arrasa en las listas de superventas, pero también en la política, en la biología, en el marketing y en el fútbol. Si Barack Obama pasará a la historia por su “Yes, we can”, desde la biología celular se apunta que “lo que pensamos varía nuestra biología”, por emplear las mismas palabras que utiliza Bruce Lipton, un investigador que ha alcanzado cierta notoriedad tras descubrir que los pensamientos repercuten en las células del cuerpo, por lo que modificando las creencias es posible cambiar de vida (para mejor o para peor…), tesis que este investigador nacido en Nueva Zelanda desarrolla en La biología de la creencia (editorial Palmyra).
También Joaquín Lorente, creador de marcas como Dodot, Osborne, Central Lechera Asturiana o Evax, triunfa con el libro Tú puedes (Planeta), donde explora las posibilidades del llamado neuromarketing y en el que sostiene que la solución a cualquier problema está en el interior de uno mismo. Un título (Tú puedes) que recuerda al eslogan que repetía machaconamente la Cuatro (“¡Podemos!”) antes de que se disputara la Eurocopa de fútbol que acabó ganando la selección española en el 2008.
Sin embargo, donde más jurisprudencia acumulada existe sobre el resultado de estas técnicas de motivación es en el deporte. Baste recordar que el coaching aparece formalmente en 1975 cuando Tim Gallwey escribe El juego interior del tenis, donde viene a decir que el partido más importante se disputa en la cabeza del tenista. En la entrevista que le hizo en La Vanguardia el 2002 Víctor M. Amela a sir John Whitmore, un automovilista profesional que en la década de los sesenta competía con el equipo Ford en Le Mans y que acabó asociándose con el propio Gallwey para crear Inner Game Ltd, este británico definía así el coaching: “Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito... sea en los negocios, en las relaciones personales, en el deporte, en el trabajo...”.
El caso del fútbol es paradigmático. En su día Quique Sánchez Flores puso a la plantilla del Atlético de Madrid un discurso de Al Pacino (“Estamos en el infierno, caballeros. Creedme. Podemos quedarnos aquí y que nos den una paliza, o bien podemos luchar y abrirnos paso de nuevo hacia la luz”), mientras que Luis García vendó los ojos a los jugadores del Levante UD y les pidió que saltaran de uno en uno desde un pequeño muro al vacío, de espaldas, con la confianza ciega de que el resto del equipo les iban a sujetar. Incluso Luis Aragonés recurrió a un psicovídeo el día antes de ganar la Eurocopa, basado en una canción que Sergio Ramos pinchaba en el autobús. También Vicente del Bosque ha reconocido en alguna ocasión que, en vísperas del partido contra Holanda (en el que la selección española se proclamó campeona del mundo), tenía preparado un vídeo que recogía imágenes de los forcados portugueses con el que pretendía reforzar la unidad del grupo aunque, finalmente, no hizo falta que los jugadores vieran cómo se las ingenian los mozos lusos para proteger a un compañero cuando cae al suelo y el toro se dispone a embestir (normalmente, el grupo consta de ocho hombres, uno de ellos es el forcado de cara y los otros siete son ayudas que colaboran para inmovilizar al astado). Por lo que respecta a Guardiola, para fomentar el compañerismo entre su plantilla y animar a sus futbolistas después de una mala racha de juego, proyectó un documental del rescate del alpinista Iñaki Ochoa. Asimismo, justo antes de que el FC Barcelona conquistara su tercera Copa de Europa en Roma, acortó el calentamiento y cambió la charla previa al partido por un vídeo donde se narraban las andanzas del general romano Maximus Decimus que, traicionado por el ambicioso hijo del emperador, se convierte en gladiador y llega a desafiarle en el Coliseo romano. El vídeo que puso Guardiola a los suyos recogía caras de gladiadores dispuestos a morir por su honor y las intercalaba con acciones de todos y cada uno de los jugadores.
La sempiterna pregunta es: ¿realmente funcionan estas técnicas de motivación? “Funcionan”, responde Patricia Ramírez, psicóloga del Betis Balompié y de diversos ciclistas y maratonianos de élite. “Las expectativas condicionan la forma de comportarse y esto es extrapolable a cualquier faceta de la vida diaria. Aquellos que piensan que es posible conseguir un objetivo, invierten más esfuerzo en lograrlo”, argumenta esta psicóloga, después de precisar que estas estrategias de motivación son un antídoto para que la mente no boicotee las labores más duras que se le encomiendan. De hecho, la propia Ramírez emplea asiduamente estas tácticas con los equipos con los que trabaja, al parecer con excelente resultado: con ellas, el Club Baloncesto Granada consiguió ascender a la ACB, mientras que el RCD Mallorca (el anterior equipo al que asesoró) se clasificó para la UEFA, aunque luego no pudo disputar esta competición por motivos económicos. “Recuerdo –dice– que antes de enfrentarnos al Athletic de Bilbao les puse a los jugadores del Mallorca una canción de Serrat cuya letra dice: ‘De vez en cuando la vida nos besa en la boca’. No sólo ganamos, sino que muchos jugadores reconocieron que les había ayudado mucho”.
“La motivación es la fuerza interior que predispone y arrastra hacia un objetivo. Básicamente se trata de entrenar al cerebro para que no se cuele ningún pensamiento negativo”, explica esta psicóloga que está escribiendo un libro sobre una serie de valores del deporte de alto rendimiento que se pueden aplicar a la vida diaria (a saber: disciplina, afán de superación, espíritu de sacrificio, etcétera.) Es decir, cuando alguien se enfrenta a un desafío, como puede ser completar una maratón, concluir con éxito una dieta de adelgazamiento, dejar de fumar o encontrar trabajo, la clave es que la emoción sea mayor que el esfuerzo que requiere, para sacar fuerzas de flaqueza en los momentos de máxima debilidad. Una idea que recoge el Diccionario de la Real Academia Española al definir el término motivación: “Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”.
Siguiente pregunta: ¿las estrategias de motivación se diferencian del efecto placebo? Siraj Bechich, médico internista del Centro Internacional de Medicina Avanzada (CIMA), opina que son como el día y la noche, en tanto el placebo consiste en conferir poder a algo externo (“a una pócima mágica”, dice), mientras que las técnicas de motivación son todo lo contrario, “dado que el poder está en el interior de uno mismo, aunque el efecto en algún caso pueda ser similar”.
Es interesante conocer también la opinión de Siraj Bechich, en tanto que a su condición de médico une la de coach, hasta el punto de ser decano y profesor de la escuela de coaching Coachsi. “Fisiológicamente –señala Bechich–, los pacientes que están motivados obtienen un porcentaje de éxito muy superior a los que están desmotivados cuando se trata de adherirse a un plan de ejercicio físico, dejar de fumar o perder peso”. Un poco después, reflexiona en voz alta sobre por qué estas técnicas de motivación tienen tanto éxito en periodos de crisis. “En los momentos complicados, salen a relucir los dos grandes comportamientos humanos. De un lado están quienes se quedan inmovilizados en la cueva. Y de otro, los que se motivan para salir a luchar y se dicen: aquí estoy yo dispuesto a sobrevivir y a crecer delante de este reto”, ejemplifica. “La idea subyacente –concluye este experto– es que una persona es la que mejor se conoce a sí misma y la que tiene todos los recursos interiores para hallar la solución a los retos que la vida le va planteando”. Aunque no lo dice con esas mismas palabras, Juan Carlos Cubeiro está básicamente de acuerdo. Coautor, junto con Leonor Gallardo, de Liderazgo Guardiola (libro que va por la séptima edición y que ha sido traducido al portugués y al japonés), El Mundial de la Roja y Liderazgo, empresa y deporte, este profesor de Esade y de la Universidad de Deusto ha asesorado como consultor a más del 80% de las 500 mayores empresas españolas (ha leído bien). Su primera frase es lapidaria: “Cuando no te puede ayudar nadie, sólo te puedes ayudar a ti mismo”.
“Estas estrategias de motivación –prosigue– funcionan en las personas que quieren que funcionen. Por ejemplo, si Rafa Nadal se autoconvence de que no puede derrotar a Novak Djokovic, cada vez que salte a la pista tendrá un handicap muy importante. Y también al contrario: si piensa que puede vencerlo, dará un paso adelante”, explica Cubeiro desde el AVE que ha de llevarle a Valencia. Una tesis que desarrolla en profundidad el periodista John Carlin en Rafa, mi historia (Ed. Indicios) al afirmar que lo que marca la diferencia entre los 500 primeros clasificados de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) no es la velocidad o la técnica, sino la fortaleza mental con la que los tenistas afrontan los partidos.
“En la final de Copa que disputaron el Athletic de Bilbao y el Betis en 1977 –cuenta a modo de anécdota Cubeiro–, Ángel María Villar, entonces jugador de los leones, estaba convencido de que si tenía que tirar un penalti lo iba a fallar. Y así fue: lo paró Esnaola y el Betis se proclamó campeón”. Igualmente, según recogió la prensa de la época, justo antes de que comenzara la tanda decisiva, Koldo Aguirre, técnico del Bilbao, se acercó a Rafa Iriondo, entrenador del Betis en aquella final, y le dijo: “Con la suerte que tienes, seguro que la Copa es para vosotros”. Y eso fue justo lo que ocurrió…
He aquí la moraleja: para poder hay que creer y pensar que lo que se quiere conseguir (sea lo que sea) es técnicamente posible, básicamente, porque el reino de las posibilidades está en el interior de cada persona. Una vez se asume esta filosofía de vida, la cuestión “es clarificar el objetivo y pasar a la acción, poniendo el rumbo correcto, de tal modo que un primer paso lleve a un segundo”, sostiene Cubeiro. Por lo demás, el autor de Los mosqueteros de Guardiola, su próximo libro, señala que, al margen de las notables diferencias que hay entre la personalidad y el modo de hacer de José Mourinho y de Josep Guardiola, “ambos utilizan estrategias mentales muy vanguardistas, como entrenar por espacio de 90 minutos para que la preparación se corresponda con lo que ocurrirá el día de la verdad en el terreno de juego. También analizan las emociones para tratar de no caer en la euforia o en la disforia (como se llama a las emociones desagradables)”.
Así las cosas, y parafraseando a Siraj Bechich, el mundo se divide entre dos tipos de lectores. Por una parte, están las miles de personas anónimas que han sido capaces de completar una maratón o cualquier otro desafío que implique una cierta exigencia física o psicológica. Todos ellos saben que las estrategias de motivación funcionan, porque lo han experimentado en sus propias carnes. También son conscientes de que llega un momento en que se corre más con el corazón que con las piernas. De ello han extraído una lección muy valiosa para su vida diaria: muchos objetivos que en teoría parecen imposibles de alcanzar (por ejemplo, completar un triatlón, dejar de fumar o conquistar al hombre o a la mujer amados), en la práctica pueden conseguirse si la persona en cuestión pone todo de su parte, e incluso un poco más.
El segundo grupo de lectores encuadra a los escépticos y pesimistas. Su mayor problema, en realidad, no tiene que ver con el deporte, sino con guiarse excesivamente por el cerebro y caer en la inactividad cada vez que la situación no acompaña, cuando el único camino posible para salir adelante es recobrar la confianza en uno mismo y pensar que el primer paso para que algo sea posible es llegar a proponérselo de verdad…

jueves, 24 de noviembre de 2011

Contra la pobreza


Un blog de el diario español El país, 3500 millones de ideas irreverentes contra la pobreza, propone girar la mirada y pensar en un mundo distinto. ¿Por qué 3500 millones? Pues, señala el Blog, bajo la batuta de Gonzalo Fanjul, “3500 millones es la mitad de la población mundial. 3500 millones de personas condenadas cada día a la pobreza. ¿O no? Este blog es el relato de la contra-crisis y de sus protagonistas. Vivencias e iniciativas desde cada rincón del planeta que demuestran que lo más correcto es también lo más inteligente”.
Admiradores como somos de este Blog, los conducimos a algunas de sus buenas historias.


Prehistoria de la solidaridad
© Belén de la Banda

Este verano tuve la suerte de pasar en Atapuerca el último fin de semana de la campaña de excavación, a finales de julio. Allí escuché hablar por primera vez de los valores solidarios de los heidelbergensis como Miguelón, el cráneo fósil número 5 encontrado en la Sima de los Huesos en 1992. Los responsables de Atapuerca, magistrales en la investigación y en la comunicación, lo bautizaron así en honor a Induráin, que por entonces cosechaba sus mejores triunfos en el Tour. Miguelón, el fósil, ha dado tantas alegrías a la ciencia como su homónimo al deporte. En algún momento un diente se le rompió, se le infectó, y sufrió terribles dolores mientras la infección crecía y le deformaba la cara. Un drama para cualquier cazador-recolector, pero su clan cuidó de él, a pesar de que no aportaba comida y suponía una carga para todos. Tuvo la suerte de ser heidelbergensis.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Actividades del EAF

Ana Frank viaja a Paraguaná


La Exposición Anna Frank: Una historia vigente se encuentra en la Península de Paraguaná en los espacios del Centro Comercial Sambil desde comienzos de mes y clausura el próximo 30 de noviembre.
Las pasantes Marinez del Nogal Núñez y Stephania Gutiérrez viajaron a al Estado Falcón el 10 de noviembre para servir de guías en la exposición, lo que incluyó la preparación de dos jóvenes estudiantes universitarios de la zona que como voluntarios ejercen a su vez de guías.
El sábado 12, en horario comprendido entre 2 y 6 pm. fue dictado el primer curso a los estudiantes. El domingo, en el mismo horario, estuvieron en la práctica de la exposición, ya familiarizándose con las láminas y atendiendo al público en general que allí se encontraba.
Los estudiantes universitarios que ahora se conocen al dedillo a Ana Frank sonVictor Alfonso Naveda Morales de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM) y Luis Alberto Martínez Petit, de la Universidad de Falcón (UDEFA).

martes, 22 de noviembre de 2011

Actividades del EAF

Espacio Anna Frank 
en el III Congreso Internacional
de Diseño Gráfico – Signo 2011


Por primera vez en el contexto de las tres ediciones del Congreso Internacional de Diseño Gráfico – Signo, realizado este año del 7 al 10 de noviembre en la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Los Andes en la Ciudad de Mérida, Espacio Anna Frank (EAF) fue invitado a participar en dicho evento, como organización no gubernamental sin fines de lucro cuyos objetivos fundamentales son la promoción del respeto al otro, la tolerancia y la solidaridad, como valores fundamentales para la coexistencia de quienes conformamos la sociedad venezolana.
Fue así como, dentro del marco del Diseño Gráfico, EAF tuvo la valiosa oportunidad de poder exponer nuevamente ante el público las propuestas gráficas correspondientes al Salón Nacional de la Coexistencia, Categoría Diseño Gráfico, en sus versiones 2010 y 2011, encontrando en el público presente gran receptividad.



La organización y producción del evento Signo 2011, estuvieron a cargo de Vanguardia Creativa Producciones CA. y la Galería Venezolana de Diseño, contando con la coordinación académica del Instituto de Diseño Darias, bajo la dirección de Juan Carlos Darias y el valioso apoyo de la Escuela de Diseño Integral de la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy, UNEY.
Este año, el congreso se realizó con un merecido y sentido homenaje al Maestro Santiago Pol, el más importante y reconocido cartelista venezolano, quien durante cuatro décadas ha enriquecido con su valiosa labor la comunicación visual venezolana e internacional.



lunes, 21 de noviembre de 2011

Salón Nacional de la Coexistencia 2011

Nunca somos iguales
© Humberto Valdivieso
(Texto elaborado para el catálogo del Salón Nacional de la Coexistencia 2011. Publicado por el Espacio Anna Frank)

De Yessica Silvio Batista y Domingo Villalba

La igualdad es una utopía que suprime nuestra condición humana y contraviene los principios de la existencia misma de la vida. En nuestro universo nos hallamos insertos en una naturaleza asimétrica regida por leyes simétricas. Estamos ligados, como explica el profesor Nasif Nahle, al campo de acción de esas leyes, sin embargo, “los seres vivientes son sistemas asimétricos”. No podemos referirnos a nuestro origen asimétrico como un absoluto misterio. Lidiar con la diferencia es vivir el mundo que nos corresponde. Los científicos Yoichiro Nambu, Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa ganaron en el año 2008 el Premio Nobel de Física por su contribución a la investigación de la ruptura de la simetría que generó el origen del universo: "for the discovery of the mechanism of spontaneous broken symmetry in subatomic physics" y "for the discovery of the origin of the broken symmetry which predicts the existence of at least three families of quarks in nature" como aclaran en http://www.nobelprize.org.
Ángulos, dimensiones, pesos, relaciones cromáticas y muchas otras características de los cuerpos están sustentadas en la inestabilidad y las proporciones desiguales. El equilibrio entre dos o más partes, en este sentido, es posible entre contrarios, desiguales o pares con variables que les impiden ser totalmente equivalentes. Medir, tanto como observar es batallar con las asimetrías. No obstante, si se trata de representaciones y las abordamos desde la perspectiva de lo estético la diversidad sería, por lo tanto, el “prana” de la belleza. ¿Esto quiere decir que no trabajamos con lo simétrico o no lo valoramos? No pudiésemos afirmar eso. Pero, aún cuando apreciamos también los esquemas regulares, sin embargo, lo hacemos en un mundo de referencias múltiples.

1. La más perversa de todas las igualdades
La mayoría de los dogmas ideológicos tienen como base estandarizar en un mismo patrón a un conglomerado de personas. Esto puede provenir de una fuente religiosa o política. Quizá los más terribles ejemplos en la historia sean aquellos que han sido formados por la convergencia de las aguas que brotan de una y de otra. El resultado de las acciones emprendidas por este tipo de ideologías está siempre alineada con la sumisión. En un sistema de equivalencias destaca el conjunto y desaparece lo individual: todos se someten a quien ordena la forma.
La igualdad en los regímenes totalitarios es una condición que deriva en la injusticia y la infelicidad de los pueblos que los padecen. Y es que la demanda de simetría en los sistemas políticos, sociales y económicos es el resultado de un forcejeo antinatura con los seres humanos. Es decir, provienen de acciones que suprimen a la persona. Tienen la obligación de obtener formas organizativas donde cada uno de sus elementos adopte características y condiciones idénticas a las del resto de sus partes. Incluso si esto involucra la desaparición de una raza. Contrarios a nuestra naturaleza estética y biológica fustigan las diferencias sin obtener un mejor resultado que la opresión. No importa si quienes los padecen terminan deseando la cárcel que han sido obligados a aceptar. Así ocurre con los burócratas descritos por Fedosy Santaella en Las Peripecias inéditas de Teófilus Jones: “Nosotros los clones de la burocracia estamos alineados y alienados en esta sala de la comisaría. A los lados, adelante, atrás. Yo estoy justo en el medio. Aquí es donde me gusta. Aquí donde nadie me ve, donde no resalto. Soy uno más que cumple con su trabajo: complicarle la existencia a todos”.

2. Cultivar la diversidad
El Salón Nacional de la Coexistencia 2011 ha sido un esfuerzo para cultivar la diversidad, fomentar la asimetría, incitar el respeto al derecho a vivir la belleza de ser diferente. Lo ha hecho a través de un arte híbrido, cambiante y callejero como el cartel.
La iniciativa provocada —y uso esta palabra por la idea de que el arte siempre tiene un impulso subversivo— por el Espacio Anna Frank señala como valioso un mundo donde aquello que convive y tiene relaciones de justicia es porque acepta frente a sí un rostro extraño, porque se deja seducir por pieles de diversos colores, lenguas foráneas, ritos incomprensibles y costumbres que pueden llegar a ser perturbadoras. Estar con otros, si bien puede referirnos a un asunto de leyes y políticas, aquí es también un tema del espacio y sus relaciones. De la representación y las sensaciones, de la condición del humano y sus formas expresivas. La coexistencia ocurre en lugares compartidos donde podemos aceptarnos porque hemos creado códigos, desde nuestras diferencias, que permiten entendernos. La cultura media y se forma en ese proceso de tensiones deseadas.
Los sistemas de representación están hechos de elementos dispares que son capaces de reunirse en un espacio, a veces insólito, para ofrecernos conjuntos de signos que valoramos como textos creativos. Las palabras se unen en la sintaxis y obtienen su valor gracias a las diferencias que las definen. Igual ocurre con la mayoría de los principios simbólicos: el valor de su significado es producto de la coexistencia de los elementos dispares. Sin embargo, aquello de donde proviene su mayor potencia expresiva está aún más allá. Sobrepasa la fuerza de la forma y canon que rige el orden de los signos en un texto, en una pintura, en el diseño o en lo audiovisual. Se encuentra en la vibración producida cuando esas multitudes de palabras o imágenes heterogéneas se acoplan desde su diferencia. Es una unión blanda: no hay fuerzas, argumentos o posiciones definitivas. La define la posibilidad de transformación. Es un encuentro en espacios que fluyen: aire entre los cuerpos, cambios de lugares, silencios entre las palabras, roces inauditos y permanente intercambio. Coexistir, en este sentido, tiene una poderosa carga erótica llena de sensaciones que ocurren cuando son cruzados los discursos, desequilibrados los pensamientos, provocadas las imágenes por una multiplicidad de elementos provocadores.

3. Paraíso irregular
La coexistencia no es solo un efecto del proceso creativo. Cuando pensamos en las vibraciones producidas por la confluencia de elementos en un espacio no debe, necesariamente, señalarse obras y nada más. Hoy también los grandes procesos geopolíticos están relacionados con esto. Los movimientos migratorios contemporáneos dan cuenta de ello. Las asimetrías de los cuerpos, de las lenguas, de la moda, de las formas de pensamiento, del consumo, de las tecnologías y de cada átomo que está en movimiento producen formas de coexistencia donde las culturas y sus expresiones artísticas, políticas o sociales en general son posibles gracias a esas múltiples irregularidades. A la emergencia de movimientos producidos por la necesidad o el deseo.
La asimetría lleva en sí misma la idea de coexistir. Lo diferente está a la vez cargado de necesidad y compañía. El movimiento desordenado de átomos por el planeta es, entonces, una poderosa corriente de movilidad simbólica, emocional y biológica. Lo es también la inestabilidad de los géneros, el intercambio de bites, las modificaciones a la codificación genética, las versiones de la información, los cambios de energía y otras tantas cosas afines a nuestra existencia en el siglo XXI.
Ana Ajmátova, poeta del siglo XX, quien sufrió la presión de un régimen sustentado en la necesidad de simetría y castigador de la diferencia, escribió: “Estamos tan intoxicados uno del otro/ Que de improviso podríamos naufragar ”. Estas palabras interpretadas una y otra vez en la crítica literaria pueden ayudarnos aquí, lejos de esos análisis, a comprender el espacio, el movimiento y lo distinto.¿Podemos permanecer iguales? ¿Existir con el otro no es acentuar nuestras asimetrías para hacer que el deseo y la necesidad nos sigan uniendo? Versos más adelante la poeta rusa dice: “Este paraíso incomparable/Podría convertirse en terrible afección./Todo se ha aproximado al crimen”. Si aquello que ha estado bendecido por su unión a través de los tiempos se envilece debido a la permanencia inamovible de una vida que no varía, ¿dónde reencontramos la justificación para seguir, continuar, existir? ¿Es posible un mundo estático? Ajmátova luego de referirse al perdón divino abre un espacio de posibilidad: “Llevamos el paraíso como una cadena bendita/Miramos en él, como en un aljibe insondable,/Más profundo que los libros admirables/Que surgen de pronto y lo contienen todo”. Podemos atrevernos en el contexto de nuestro escrito —del lector y mío, donde compartimos en las diferencias y desacuerdos que celebro tenemos— a mirar ese paraíso que llevamos, también, como la cadena bendita de todos nuestros significados. Es la profundidad del total de las irregularidades que nos distinguen puestas de nuevo en movimiento, señalando la negación del acoplarse a un molde,afirmando las diferencias que nos dejan coexistir. Ese paraíso no lo buscamos en un origen, lo llevamos encima; está en nuestra condición humana. Nunca somos iguales porque hemos de transformarnos.Eso que acarreamos con nosotros es la condición de existencia de la asimetría desde el origen del universo. Su aceptación nos permite una convivencia natural, irregular, diversa y conflictiva. Abrir un espacio simbólico que la alimente y señale, como lo hace este Salón de la Coexistencia, nos aparta del crimen y nos devuelve al paraíso de esa “cadena infinita” de posibilidades de estar vivos.

Sobre el Salón Nacional para la Coexistencia 2011: AQUÍ

viernes, 18 de noviembre de 2011

Palabras de peso (V)

Sobre IDEAS


Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa.
Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.
Stanislaw Lem (1921-2006) Escritor polaco.

Hay hombres que parecen tener sólo una idea y es una lástima que sea equivocada.
Charles Dickens (1812-1870) Escritor británico.

No entiendo por qué la gente se asusta de las nuevas ideas. A mi me asustan las viejas.
John Cage (1912-1992) Compositor estadounidense.

Todas las ideas, incluso las sagradas, deben adaptarse a nuevas realidades.
Salman Rushdie (1947-?) Escritor anglo-hindú.

Para una idea es de muy mal agüero estar de moda, pues esto implica que más adelante estará anticuada para siempre.
Jorge Santayana (1863-1952) Filósofo y escritor español.

Desgraciados los hombres que tienen todas las ideas claras.
Louis Pasteur (1822-1895) Químico y microbiólogo francés.

En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Las ideas generales y abstractas son fuente de los más grandes errores humanos.
Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.

Una idea es verdad cuando aún no se ha impuesto.
Eugene Ionesco (1912-1994) Dramaturgo francés de origen rumano.

A la manera que el río hace sus propias riberas, así toda idea legítima hace sus propios caminos y conductos.
Ralph Waldo Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Palabras de peso (IV)

Sobre FUTURO


El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.
Eleanor Roosevelt (1884-1962) Defensora de los derechos sociales, diplomática.

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
Woody Allen (1935-?) Actor, director y escritor estadounidense.

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

El futuro es ese periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura.
Ambrose Bierce (1842-1914) Escritor estadounidense.

Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás.
John Kenneth Galbraith (1908-2006) Econonista estadounidense.

Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quien será su nieto.
Abraham Lincoln (1808-1865) Político estadounidense.

No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

Nunca puedes planear el futuro a través del pasado.
Edmund Burke (1729-1797) Político y escritor irlandés.

El futuro del mundo pende del aliento de los niños que van a la escuela.
El Talmud

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Palabras de peso (III)

Sobre TOLERANCIA
(Hoy, Día Internacional para la Tolerancia, decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de noviembre de 1966)


Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano.
Walt Whitman (1819-1892) Poeta estadounidense.

Concede a tu espíritu el hábito de la duda, y a tu corazón, el de la tolerancia.
Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799) Profesor de física y científico alemán.

Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.
Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos.
Arthur Schnitzler (1862-1931) Dramaturgo austríaco.

Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas.
John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) Político estadounidense.

De qué sirve una casa sino se cuenta con un planeta tolerable donde situarla.
Henry David Thoreau (1817-1862) Escritor, poeta y pensador.

Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.
Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

La tolerancia es la mejor religión.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

martes, 15 de noviembre de 2011

Palabras de peso (II)

Sobre VERDAD


La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.
Manuel Vicent (1936-?) Escritor español.

Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.
Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.

No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.

¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior.
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error.
San Agustín (354-430) Obispo y filósofo.

Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

Si los hombres, una vez que han hallado la verdad, no volviesen a retorcerla, me daría por satisfecho.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Palabras de peso (I)

Sobre LIBERTAD


Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?
Arturo Graf (1848-1913) Escritor y poeta italiano.

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y un camino a mis pies.
Robert Louis Stevenson (1850-1894) Escritor británico.

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.

No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.
Carlos Fuentes (1929-?) Periodista y escritor mexicano.

Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de sí.
Baruch Benedict Spinoza (1632-1677) Filósofo holandés, de origen juedoespañol.

No busquemos solemnes definiciones de la libertad. Ella es sólo esto: Responsabilidad.
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés. 


Fuente: Proverbia.net

viernes, 11 de noviembre de 2011

Adiós a Isaac Chocrón

Isaac Chocrón:
que los dramaturgos vuelvan a ser poetas
Fuente y artículo completo en: Revista SIC 603 / 1998


“Esta es la nueva frontera que se abre en estos tiempos de angustia. Irónicamente, lo que el teatro necesita y el público parece querer es algo extremadamente antiguo: que los dramaturgos vuelvan a ser poetas, como se les llamó durante siglos. Poetas que interroguen y confronten e inquieten con sus imágenes y que, en última instancia, logren cambiar, aunque sea en una pequeña medida, las vidas de sus espectadores a través del cambio en la vida de sus personajes”

“El teatro debe volver a capturar el embeleso de las palabras, el poder y la movilidad y la relatividad de las palabras. En épocas como la nuestra, cuando la confusión y el dolor producidos por plagas misteriosas alejan cada vez más todo momento de contento, en el teatro necesitamos palabras que expongan, analicen, sugieran, impliquen y, si es posible, hagan más llevaderas nuestras vidas”

jueves, 10 de noviembre de 2011

Adiós a Isaac Chocrón

Chocrón: Volví a escribir 
porque no tolero 
la indiferencia ante la tragedia de Vargas
© Sergio Dahbar



En 2002, Sergio Dahbar entrevistó a Isaac Chocrón, a propósito de Pronombres personales, obra publicada por El Nacional. La conversación sirvió para reflexionar sobre el país, sobre las lluvias que desolaron a Vargas y sobre el atroz silencio que vino después de la tormenta.

Isaac Chocrón no termina de creer la noticia aún, a pesar de que ha visto los 20 capítulos de su novela diseñados en forma de páginas de periódico, tal cual como aparecerán a lo largo de 20 días de agosto. Una aventura ciertamente mágica que no tiene precedentes en años recientes y que, sin duda, remite al decimonónico folletín, aquella comercialización de la literatura en forma de periodismo que le otorgó buenas monedas, entre otros, al empecinado Alejandro Dumas.
El arte de la repetición, que fue otra de las metáforas del folletín en el siglo XIX, invocaba una y otra vez un memorial de reivindicaciones que volvían locos a los suscriptores de aquella época: un héroe siempre era despojado de sus bienes y condenado de una manera injusta. La actuación del héroe se ponía en marcha, ya que las víctimas requerían su ayuda. Ese personaje emblemático juega y es jugado. Se producen duelos, caídas, y no pocas fugas en horas impropias.
En esa sucesión de acontecimientos trágicos y desesperados, aparecen motivos recurrentes: la madre traidora, las ayudas mágicas, las pruebas de identidad, el héroe oculto en un árbol, el testigo invisible, la princesa cautiva y los compañeros solidarios. La literatura encuentra un canal, unos lectores y una velocidad (la aventura como punto de fuga), y ya nada vuelve a ser como era antes.
Isaac Chocrón ha escrito una novela, la séptima, Pronombres personales, que establece vasos comunicantes con todas las argucias del género masivo que conmovió a los lectores del siglo XIX. La escribió en dos años y medio, siempre de nueve de la mañana a una de la tarde, con un reloj absolutamente inglés que marcaba los tiempos de la creación. Cuando la inspiración huía de repente, abandonaba la computadora, y empezaba a escribir a mano. O caminaba por un balcón sin una silla donde sentarse. Para moverse sin distracciones, hasta que las palabras volvieran a su sitio.

Al borde de la escritura
-¿Cómo empezó todo?
-La tragedia de Vargas cumple tres años en diciembre y a mí me afectó muchísimo. Recuerdo que veíamos esos horrores en la televisión, y ciertos amigos me dicen que habían visto el edificio en donde tengo un apartamento, un poquito más acá de Las 15 Letras, yendo hacia Tanaguarena. Y me decían, Isaac, a tu edificio no le pasó nada. Entonces, por supuesto, no había teléfono, y como a los cuatro o cinco días, cuando ya se podía transitar, decidí bajar para ver qué había pasado. El edificio estaba perfecto porque se encuentra en la bajada del teleférico. Por ahí no hubo ningún problema. Los conserjes habían conseguidos unos primos y hacían guardias de día y de noche para que no entraran los saqueadores.

-¿La tragedia te conmovió al punto de empujarte a escribir?

-En esos días salió toda la información de la ayuda internacional. El Gobierno rechazó la oferta de que vinieran los americanos. Mientras tanto yo seguía bajando para pagar y resolver problemas caseros, y veía que no pasaba nada. No podía creer que todo estaba igual. Todo está igualito. -La novela nace de una frustración. -Se me ocurrió escribir sobre una persona que vivía allí y cómo le había cambiado su vida, pero no sé si a ti te pasó que una de las cosas que más me encanta es que terminas el primer capítulo y no sabes quién es esta persona, porque puede ser un hombre o una mujer, alguien que trabajó en la petrolera y que le encantan las canciones americanas.

-Una persona a la que la tragedia de Vargas le cambió radicalmente la vida, alguien al que el país también se le fue de las manos.
-Por eso la primera parte se llama "Al borde", porque en ese momento sentimos que estábamos al borde de algo terrible, pero no sabíamos qué, y luego la segunda parte se llama "Desterrados", porque pareciera que perdimos la patria o la tierra.

-Después de leer la novela se siente desolación por un país arrasado.

-Aunque al final se levanta, porque la protagonista que cierra el capítulo 20 es la misma del primero. Pero no quiero hablar demasiado porque le quito el secreto.

Diecinueve voces en una

-La primera persona le otorga un carácter confesional muy contundente.
-Siempre pensé que lo importante no es tener un apellido sino ser un pronombre, pero al mismo tiempo se me ocurrió que todos debían hablar en primera persona. Un amigo que la leyó, me dijo que ésta es una novela interactiva porque el lector tiene que participar tanto como el escritor al escribirla.

-¿No fue un reto escribir en primera persona con tantos personajes disímiles?

-Era difícil pero yo me desdoblaba.

-Cabía la posibilidad de convertir la narración en un trabajo muy plano.
-A mí me aterraba esa estructura, pero precisamente como me aterraba decidí hacerlo, y entre capítulo y capítulo, a veces pasaba una semana o algo para desembarazarme del anterior. Hay personajes que son reales, por ejemplo, Pedro Luis Hermoso, el viejo de Nueva York, tiene 96 años y está vivo y yo le dije: "Pedro Luis, tú me dejas que yo te ponga en mi novela porque es como un homenaje a ti", y me dijo que sí y el que aparece ahí es el mismo del capítulo donde ocurre el atentado a las torres gemelas.

-Impresiona mucho que se lee como estar oyendo a alguien que cuenta una historia, y tiene esa fluidez y ese atractivo de una persona cercana que se sienta en una casa y se pone a hablar y te va contando toda una red de historias que se comunican entre sí.
-El libro no tiene un narrador, ni son narradores. Todos son personajes, como dice uno de ellos: "No somos aquí personas, sino personajes".

-Tal vez esa amenidad desde la que hablan los personajes ayuda a que cuando empiezas a leer no puedes soltarla hasta el final.

-El miércoles ya van a estar atrapados los lectores, porque el lunes leerán el primer capítulo neutro (y por favor no podemos decir nada porque metemos la pata en el primer capítulo). Pero en cuanto el martes lean el segundo capítulo en donde el personaje empieza a decir "tú no vas a creer todas estas pendejadas que yo te he dicho y eso", ahí ya los agarras. Pero con el tercer capítulo, que es el del hijo de éste, ya la gente está agarrada a la historia.

-La sucesión de voces por momentos resulta abrumadora.

-Hay 19 narradores.

-La historia real de todos los días entra en la novela y se convierte en otro de sus protagonistas.
-Traté de resumir todo lo que nos está pasando hoy en día.

Destino de fe
-Todas tus novelas se han vendido como grandes éxitos. Eso te convierte en un escritor atípico en nuestro medio literario, posees un nivel de comunicación con los lectores que es extraordinario. -Igual con los espectadores. Hace años me di cuenta que yo tenía un público.

-¿Cuándo te diste cuenta que tenías un público?
-Probablemente cuando se estrenó Clipper, en 1983. Antes no, antes había tenido enormes éxitos, se había producido mi independencia, porque estudio economía y trabajo 11 años como economista en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Corporación Venezolana de Fomento y el último año de Raúl Leoni, fui jefe de gabinete del ministro de Hacienda, que era Francisco Mendoza. Pero ese último año se estrena OK en el Alberto de Paz y duró seis meses y medio en escena, y en esos seis meses y medio entraron y salieron por aquí diferentes personas de Argentina y se llevaron la obra, y después la montaron y duró un año en Buenos Aires, año y medio. Después, Víctor Andrés Catena pasó por aquí y se la llevó y la montó en Madrid con Ana Mariscal y Pepe Sancho, y duró dos años y medio en cartelera. Cuando gana Rafael Caldera y nombra a Pedro Tinoco ministro de Hacienda, el doctor Mendoza me dice: "El doctor Tinoco quiere que te quedes con él", y yo le dije: "No me quedo porque usted sabe muy bien que en estos últimos seis meses, yo recibo de 3.000 a 3.500 dólares mensuales por derechos de autor". Y te estoy hablando del precio de aquella época. Yo ya no quería estar en la administración pública.

-Eran excelentes ingresos para un escritor.

-De diferentes partes, porque es que se estaba montando en Buenos Aires, en Montevideo, en Río, en México, en Estados Unidos, en Puerto Rico, en España, en Alemania, que la hizo María Schell y ya más nunca trabajé con el gobierno.

-No hacía falta ya trabajar para el gobierno.
-Porque combinaba mis derechos de autor con lo que mi papá me dejó y podía vivir bien. Después entré a la universidad y tenía mi sueldo de profesor.

-Ya no te hizo falta la economía.
-Más nunca fui economista. Pero creo que uno de los secretos de que a mí me fue tan bien con la Compañía Nacional de Teatro y luego con el Teatro Teresa Carreño, fue precisamente porque yo sé sacar cuentas. Pero yo pienso, hablando de eso, de las empresas que he manejado, que me siento muy contento de haberlo hecho, porque yo he respondido, he cumplido con mi responsabilidad cívica. Todos tenemos una responsabilidad cívica. Como también creo que todos tenemos un destino y que las cosas que a mí me han pasado han sido por mi destino, pero ha sido también porque he empujado mi destino.

-Podrías haber tenido otro destino.
-Mi fe en mi escritura es mi razón de ser. Ha sido tan constante que por eso ha sido posible todo lo que ha sucedido, y entonces todo esto que ahora empieza el lunes, y no solamente esto, sino luego lo de las siete novelas. Yo me acordaba el otro día y tú deberías llamar esta entrevista Segundo Debut, porque tú te acuerdas que hubo una crema que estuvo muy de moda hace como 20 años que se la echaban hombres y mujeres, que se llamaba Segundo Debut y que te quitaba todas las arrugas y te ponía bello. Después de haber alcanzado todo lo que he alcanzado en el teatro y todo, ahora tengo un segundo debut.

-Nunca se te ocurrió, cuando escribías Pronombres personales, que se publicaría como folletín. 

-No. Y cuando me pregunten por qué salió de esta manera, yo diré que esa pregunta deben hacerla en El Nacional. Yo no la puedo contestar. Pero puedo decir que me encantó la idea, porque tú sabes que soy gran admirador de Bashevis Singer, quien hizo su carrera publicando novelas por entregas en Nueva York. Nunca lo leí en el periódico, porque escribía en idish. Yo estuve en Columbia y siempre iba a una cafetería que queda en la 74, en Broadway, en donde yo veía a Bashevis Singer, porque tenía una peña. Lo vi muchas veces con Vicente Nebreda. Y a mí parecía tan divertido que él publicara sus novelas por entrega. Confieso que nunca imaginé que El Nacional iba a aceptar esta idea. Y aquí estamos.

-Comenzaste a escribir esta novela cuando ocurrió la tragedia de Vargas. No te sorprende que a casi tres años después no se haya hecho nada.
-No hay derecho. Escribí Pronombres personales porque no tolero la indiferencia ante la tragedia de Vargas. Como tampoco es posible que hayan culpado al Avila. El Avila no es el culpable de lo que pasó en Vargas. Los culpables son los urbanizadores de todas esas urbanizaciones: Los Corales, Carmen de Uria, que embaularon las quebradas y encima construyeron, esos son los criminales. Es que nosotros nos merecemos estar pagando nuestras culpas, todos fuimos indiferentes y por eso tenemos que pagar, y pagar para que se nos perdonen y para que cambiemos. Ser venezolano no es haber nacido en Venezuela, ser venezolano es asumir tu venezolanidad y por eso los extranjeros han hecho más que los venezolanos, la gran emigración de los años 50, luego la emigración de Sudamérica.

-Después de oírte uno puede concluir que el futuro es muy negro.
-Cuando una sociedad está al borde del precipicio es que no se ha dado cuenta que muy atrás, en la pradera, ha empezado aparecer la hierba. Somos 24 millones y yo apostaría que hay 21 millones que son probos, que son honestos, que no son delincuentes, que tienen principios éticos, que tienen creencia, y que saben que tienen identidad. Entonces te quedan afuera tres millones, esos tres millones verán qué hacen, porque tarde o temprano este país será dominado por los otros 21.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Adiós a Isaac Chocrón

Isaac Chocrón 
por Leonardo Padrón

Foto: Andreína Mujica

Esta maravillosa entrevista pertenece a la serie "Los Imposibles", realizada por Leonardo Padrón en el año 2007. La reproducimos por cortesía de Prodavinci. Y pueden escucharse a viva voz en Onda

POSTAL
No sé si se lo escuché en una entrevista o si lo leí en una de sus obras, pero Isaac Chocrón (Maracay, Venezuela, 1933) dejó deslizar en nuestros oídos una idea de honestísima belleza: “Siempre tenemos dos familias, con la que se nace y la que se hace, aquella que elegimos, la familia elegida”. Y decimos, Isaac Chocrón no ha dejado de elegir en la vida. Eligió el teatro, quizás porque como diría Oscar Wilde, “es inmensamente más real que la vida”; eligió su propia manera de ejercer el amor, eligió renunciar a una carrera académica para casarse con su propia imaginación; eligió la escritura como oxigeno de sus pulmones, pero sobre todo, eligió no traicionarse jamás. Desde entonces, desde ese siempre, Isaac Chocrón no ha dejado de provocarnos y atraparnos con sus más de 20 obras de teatro, sus 7 novelas y sus 5 libros de ensayo. Podríamos hablar también de esa forma en que se ha relacionado con el país, siendo director de la Compañía Nacional de Teatro, del Teatro Teresa Carreño y de la Escuela de Artes en la UCV. Pero la huella de su talento trasciende las notas de un currículum. Quizás su mejor obra es su manera de estar en el mundo, el énfasis de su corazón, esa implacable sonrisa que desconcierta a cualquier mala noticia o cualquier invierno fuera de fecha. Alguna vez  Mario Vargas Llosa dijo que toda novela es un testimonio cifrado, una representación del mundo, pero de un mundo al que el novelista ha añadido algo: su resentimiento, su nostalgia, su crítica. Creemos que en el caso de Isaac Chocrón, él no dejó nada guardado, él eligió añadir su vida entera, todo el pulso de su sangre, toda la temperatura de sus pasiones. Por eso, hoy nos acercaremos al universo de uno de los escritores más entrañables de este país. Alguien imposible de no entrevistar y no celebrar.
IC: Me encantaría conocer a Isaac Chocrón tal y como tú lo acabas de describir. Yo quiero que me des copia de ese retrato para mandárselo a los del Diccionario Larousse, que me incluyen en las últimas ediciones, pero jamás tan bien como está dicho ahí.
Bueno, a ese Isaac Chocrón lo vamos a conocer ahora.
Ah, con mucho gusto. A mí siempre me gusta conocer gente nueva.

TERCAMENTE ARTISTA
Quizás muchos no lo saben, pero Isaac Chocrón, el dramaturgo, el novelista, es economista y hasta hizo su Maestría, su Doctorado, y la ejerció durante once largos años. Entonces, Isaac, la primera pregunta que se nos impone es ¿Cómo fue que siendo economista, decidiste quemar las naves y arrojarte por completo al oficio de la escritura? ¿Qué pasó dentro Isaac Chocrón para tomar esa decisión?
Desde que tengo uso de conciencia, y eso me lo decía siempre mi familia heredada, con quien vivía, lo único que a mí me interesaba, me atraía, era escribir. Cuando fui a la escuela primaria, en la famosa Experimental Venezuela, donde no solamente estaba Román Chalbaud, como mi condiscípulo, sino Vicente Nebreda, los dos hermanos Petkoff y tantos otros, era una escuela que entusiasmaba mucho a los alumnos con la cosa artística. Román y yo éramos las estrellas de los actos de fin de curso. Por lo general yo escribía las cosas y él las dirigía. La profesora Steffi Stahl montaba todos los años Guaicaipuro y Vicente Nebreda lo bailaba.
O sea, que ya todos ustedes tenían muy clara su vocación ¿no?
Sí, como Román con su estupendo sentido del humor lo ha dicho muchas veces, a nosotros nos educaron para ser estrellas desde la escuela primaria. Después, fui al Colegio América los tres primeros años de Bachillerato y, creo que en el primero o en el segundo año, inventaron un concurso de cuentos con seudónimos. El premio que daban era un libro de arte. Yo mandé un cuento y gané. Seguí mandando y, no me acuerdo si en el séptimo o en el octavo mes, escribí todo un cuento en femenino, con seudónimo en femenino porque me daba pena, y también me lo gané…y suspendieron el concurso.
¿Suspendieron el concurso?
Bueno, no lo hicieron más.
¿Acaso pensaron que el jurado estaba…?
No, siempre fueron diferentes jurados. Eso me dio mucha confianza.
¿Pero entonces por qué estudiaste Economía?
Porque yo vengo de una familia judía burguesa y a mi papá le daba terror pensar que yo me fuera a morir de hambre siendo escritor. Y pensaba que yo debía tener una profesión. Entré a la Universidad de Siracusa y el primer año, aunque era un ciclo básico, yo ya pensaba en estudiar Literatura Comparativa. En esa época teníamos un apartamento en Central Park West y yo puse esa dirección para que me mandaran las calificaciones allí y no a Caracas y así papá no se enterara. Por cierto que ese sitio quedaba a dos cuadras de donde viviría John Lennon mucho después. Bueno, en las vacaciones de verano, cuando llegué a Caracas después de ese primer año, me encontré a papá con una cara largota y me dijo, “Recibí las calificaciones. O te pones a estudiar algo que te dé un empleo cuando te gradúes, o te quedas aquí y veremos qué haces, porque yo no quiero que te vayas a morir de hambre cuando me muera”. Tenía amigos que habían empezado a estudiar Economía y me divertía mucho oírlos… Además, yo lo que quería era volver a la Universidad de Siracusa, así que le dije “no, yo voy a estudiar Economía”. Lo que pasó en ese primer año en Siracusa fue que me convertí en el Director de una revista literaria que se llamaba Dilema, y al mismo tiempo estaba en el grupo de teatro y quería seguir haciendo todas esas cosas. Y me fue muy bien en Economía.
¿Incluso?
Sí, porque, fíjate, me raspaban siempre en Estadística y en Matemáticas, pero descubrí que la Economía puede ser muy creativa. Por ejemplo, una de las fases de la Economía, que fue en la que yo me distinguí mucho en la Corporación Venezolana de Fomento, es  cuando te encuentras con empresas que están en dificultades y les sugiere maneras de solucionarlas para ser prósperas…Y eso era una cosa creativa. No necesito ser Contable, porque para eso están los contables. Que me muestren las cifras que yo sé interpretarlas. Eso me hizo mucho bien cuando fui director de la Compañía Nacional de Teatro y del Teatro Teresa Carreño…
Te ayudó a gerenciar el dinero.
Sí, porque los directores de administración, o los gerentes, sabían que a mí no me podían venir con cuentos porque yo entendía como era el debe y el haber.
UN ESCRITOR ES UN VOYEUR
Resulta evidente que el principal tema de tu obra, estamos hablando además no solamente de tu obra narrativa, sino incluso de tu dramaturgia, eres tú mismo. ¿Por qué te elegiste a ti mismo como tema? ¿No podrías pensar que eso puede sonar quizás demasiado egocéntrico, o que le das demasiada importancia a tu propia vida?
Supongo que porque para mí escribir es un apostolado. Como es lo único que me ha interesado…
Pero tú puedes escribir de muchos temas.
Bueno, sí he escrito… Simón. La obra Simón que uno pensaría que es Simón Bolívar y Simón Rodríguez. Cuando se estrenó y tuvo un éxito descomunal, los alumnos de la Universidad decían que ellos eran todos Simón Bolívar y yo era Simón Rodríguez, porque Simón Rodríguez era igualito a mí.
O sea, que de alguna manera había una proyección de ti en el personaje de Simón Rodríguez ¿no?
Si. Pero no sé…no sé. Yo cuando no sé prefiero decir “No sé”.
Eso suena muy honesto. Hay gente que de tanto entregarse al mundo de la lectura y de la escritura se le olvida vivir, se le olvida respirar la calle, la intemperie, la gente real ¿Cuál ha sido tu caso?
No es ese mi caso porque para poder escribir tengo que enredarme. A mí me parece que lo más importante es tener una curiosidad total por el mundo que lo rodea a uno y tener sentido del humor. No hacer tragedias ni dramas, sino buscarle la parte humorística a las cosas, la ocurrencia.
Tú no has perdido todavía ni la curiosidad ni el sentido del humor.
No. Yo conozco gente muy joven que parecen viejos, porque no tienen la curiosidad ni el sentido del humor. O peor aún, ese tipo de gente que cuenta chistes. A mí me parece que lo más triste del mundo es contar chistes del gordo y el flaco. Tener sentido del humor es que a uno se le ocurran barbaridades y las diga.
Ser ingenioso.
Por ejemplo, cuando voy a restaurantes con amigos, especialmente amigos que me conocen mucho, se molestan porque si en la mesa de al lado está una pareja discutiendo y noto que hay un drama, entonces empiezo a moverme para ese lado, no les hablo a los que están conmigo, sino que estoy oyendo el zaperoco que están armando al lado.
Porque todo escritor en el fondo es un espía de los demás ¿no?
Si. Un voyeur.

EL ESPIRITU SANTO DEL TEATRO
En Venezuela se habla de la Santísima Trinidad del teatro venezolano…
Fue a Lorenzo Batallán a quien se le ocurrió decirnos así.
Esa Santísima Trinidad estaba conformado por tres C: Cabrujas, Chalbaud y Chocrón ¿Por qué llegaron ustedes a adquirir ese apelativo tan celestial?
Probablemente porque los tres éramos las tres cabezas del Nuevo Grupo. José Ignacio y yo siempre discutíamos porque según él, yo era el padre, Román el hijo y él era el Espíritu Santo. Y yo le decía que no, que él era el padre, Román el hijo y yo el Espíritu Santo.
Todos se peleaban por ser el Espíritu Santo.
En los últimos cinco o seis años de la vida de José Ignacio fuimos muy íntimos y un día no sé por qué, me dijo “No, tú tuviste razón. Tú eres el Espíritu Santo”. Y yo le dije “porque soy judío”. Yo no puedo ser Padre ni Hijo.
Hablando de eso, hay gente que dice que de los tres, tú siempre has sido el más exquisito, el más refinado…
El más burgués.
Lo dijiste tú.
Alguna vez tiene que volver a existir la burguesía, porque yo no le veo nada malo. Todo el arte occidental ha sido hecho por hijos de burgueses.
Pero justamente por eso también hay gente que ha dicho que de los tres tú has sido el menos conectado, a través de tu obra, con el hombre de la calle, con el venezolano de a pie. Que quizás tu obra tiene conexiones con otro ámbito de la condición humana…
Es verdad. No lo niego. Pero es que yo escribo de lo que sé, de lo que veo y de lo que vivo… Es verdad, pero he tenido la ventaja de que mi obra, por eso, se monta tanto en el extranjero. Se  monta más en el extranjero que aquí.
¿Porque quizás tiene una dimensión más universal?
Por ejemplo este año, por tercera o cuarta vez, se va a montar en Madrid y en México, mi obra OK.
Que fue tu primera obra de teatro ¿no es así?
Sí, gracias a OK dejé la Economía. Yo estaba de Secretario del Ministro de Hacienda, de Francisco Mendoza, durante el último año de Raúl Leoni y se estrenó OK. La obra tuvo 1.400 funciones en el Alberto de Paz y Mateos, durante seis meses y medio. Era la época en que se hacían ocho funciones semanales, doble función sábado y doble domingo, y de martes a domingo. En esos meses pasaron por aquí diferentes personas y se la llevaron. Ese año se montó en Madrid, en Buenos Aires, en México, en Montevideo. Fue traducida al inglés, al francés y al alemán y yo recibía unos derechos de autor increíbles en esa época: 3 mil 500 dólares.
Y ahí fue que tú dijiste “OK,  ahora dejo la Economía”.
Fue una maravilla, porque el primero que me dijo que lo hiciera fue mi papá. Rafael Caldera ganó las elecciones y nombró a Pedro Tinoco Ministro de Hacienda, y entonces Francisco Mendoza me dijo “Tenemos que ir a desayunar mañana con Pedro Tinoco porque te quiere pedir que sigas como Jefe de Gabinete”. Fue muy lindo, muy hermoso lo de Tinoco, porque yo le dije, “No, mire, mi situación es ésta”. Y entonces  me dijo, “No, no, yo estoy de acuerdo contigo. Vete y escribe”.

UN PADRE Y VEINTE HIJOS
Isaac, de todas las obras que has hecho, estamos hablando de 20 obras de teatro ¿cuál es la que te ha otorgado más satisfacciones? No te hablo de la más vista, sino con la que estás más feliz en términos de dramaturgia, la que sientes más lograda.
Lo que estoy escribiendo ahora.
Eso es trampa. Es demasiado típico.
No. Fíjate lo que pasa… Escribir, sea teatro o sea novela, en cierta forma es como tener un hijo, con la diferencia de que las personas que tienen hijos no quieren que se alejen de ellos y todo el tiempo están encima.
Son posesivos.
Y dominantes. Mientras que yo no. Cuando saco una obra al mundo, ella que se defienda. Y al mismo tiempo, no hay padre más afortunado que yo, porque todos los padres tienen que mantener a los hijos hasta no sé cuándo y es raro el hijo que mantiene al padre. Mientras que mis hijos…
Tus veinte hijos te mantienen.
No se quedan ni con un centavo. Todo me lo mandan.
Hablemos de una novela como Cincuenta Vacas Gordas, que fue un verdadero éxito de ventas… ¿Por qué crees que tuvo tanto éxito?
Yo llegué a pensar que fue porque las mujeres se volvieron locas por la novela.
¿Por qué dices que se volvieron locas?
Bueno, la protagonista es una mujer, pero una mujer muy de avanzada en ese momento en sus criterios. Se llama Cincuenta Vacas Gordas porque sucede en el año de la  nacionalización del petróleo y no se sabía qué iba a pasar. Lo que pasa con esto es que hay unos hijos más favorecidos que otros, pero no por mí, sino por el mundo.
Por sus lectores, por supuesto.
Sí, ellos son quienes deciden.
¿Isaac Chocrón, como novelista, se siente leído y respetado por los otros  novelistas venezolanos?
Yo supongo que sí, porque yo los respeto a ellos. No sé. Que yo sepa, no ha habido escritos adversos a lo que yo hago. Al mismo tiempo, tampoco a lo mejor otros novelistas han escrito maravillas de mí. Pero los novelistas no escriben maravillas de los otros novelistas, son los críticos. Y yo he tenido mucha suerte con la crítica.
Estudiar el fracaso en uno mismo a veces es más sano y más alimenticio que regodearse en los éxitos. No sé si opinas lo mismo. Pero en todo caso, me gustaría que nos hablaras de algunas obras o novelas que no te hayan funcionado. De esos hijos que no han sido tan favorecidos.
Tengo una pieza de teatro que se llama Alfabeto para Analfabetos, que cuando la escribí, en medio del Teatro del Absurdo, y José Ignacio y yo la dirigimos a cuatro manos, no le fue bien en la temporada. Pasaron varios años y entonces a este director español, Víctor Catena, de pronto le gustó mucho, la montó primero en Málaga y luego empezó a tener éxito. Pero lo curioso es que ya habían pasado como 20 años y empezaron a montarla. Igual pasó con Trick track.
Pero entonces sí tuvieron éxito.
Sí. Y se siguen montando en las universidades, las dos. De modo que han tenido como un éxito tardío. Pero esa es la vida de ellas. O sea, yo no me meto.
Entiendo que tienes una rutina implacable para tu escritura…
No, implacable no, es que tengo quizás complejo de prostituta. Si no trabajo de 9 a 1 paso después todo el día malísimo.
Eso lo hace gente como Vargas Llosa y García Márquez, que tienen rutinas muy perfiladas.
Y cuando voy a empezar algo, siempre lo hago a mano porque yo soy zurdo y acuérdate que soy de teatro y estoy lleno de supersticiones… Yo creo que por la mano izquierda es que me sale todo. Entonces empiezo y escribo a mano. Y cuando ya voy agarrando la cosa me meto en la computadora. Pero si me tranco, vuelvo a escribir a mano. Si por casualidad estoy trancadísimo, no sé, escribo e-mails o lo que sea.
Hasta que te llega otra vez la conexión con el tema.
Sí. Mi día, el día a día, empieza a la una de la tarde. Por ejemplo, Sara, que tiene conmigo 41 años, me  entiende perfectamente. Me levanto a las 7 y media, bajo y me desayuno con jugo, té, pan tostado, después veo el periódico, pero la primera página, y me voy para arriba.
A escribir.
Entonces a la 1 empieza el día: leo el periódico, almuerzo, contesto las llamadas pendientes y me dedico a eso que llaman las señoras “hacer diligencias”. Esa es una de las expresiones más felices de nuestro idioma, cuando dicen “es que tengo algunas diligencias que hacer”.
Porque es una vaguedad.
Y nadie va a ser tan indiscreto para preguntar cuáles son esas diligencias. Eso no se pregunta.

EL AMOR ELEGIDO
Ya que estamos caminando por territorios personales, vamos a adentrarnos en pasillos más íntimos de tu mundo. ¿Cómo ha tratado el amor a Isaac Chocrón?
Estupendamente bien porque siempre que ha sucedido, quizás lo que  más les ha atraído a mí es mi devoción por mi trabajo. Al punto de que viéndome como yo estoy entregado a mi cosa, ellos se han entregado a cosas de ellos. Luis Salmerón es uno.
¿Y cuántas veces te has muerto de amor?
Ay no, si uno no se muere de amor, entonces no está enamorado.
¿Así lo sientes?
Sí. Total. Únicamente que no te entierran.
Eres un muerto en vida penando por ahí.
Sí, sí, sí.
¿En qué momento de tu vida descubriste cuál iba a ser tu verdadera opción sexual?
No sé.
Fue absolutamente natural.
No. Porque he tenido experiencias en ambos bandos. Entonces no sé. No sé.
Pero tú terminaste asumiendo…
En la época de estudiante yo era como un gordito muy simpaticón y muy ocurrente. Es lo que yo veo en retrospectiva. A mí se me acercaba gente que era mucho más atractiva que yo. Y todo el mundo me decía lo mismo que dijiste al principio. La famosa sonrisa que no sé por qué ni Pepsodent ni Colgate me han contratado. Pero como todo el mundo habla de mi sonrisa al punto de que Antonio Constante, en el Papel Literario, dijo que soy un seductor de culebras, de serpientes.
Un encantador de serpientes…
Un encantador de serpientes. Y nadie me quita lo bailado. Precisamente hablaba con Román Chalbaud ayer y me decía “Es que a ti ahora lo que te gusta es cariño, cariño. No te gusta más nada”.
Permíteme citar una frase tuya: “La amistad puede ser una opción al amor, o a veces más verdadero amor que el amor”. Háblanos de ese concepto.
Porque la amistad tiene unas ventajas que no tiene el amor. El amor, por supuesto, es una pasión, es una doble hipnosis y todo eso. Pero la maravilla de la amistad es, primero que nada, que cada uno vive en su casa, y que no se vive junto, que cada uno tiene sus actividades o sus ocupaciones. Entonces, en esa medida, uno oye o siente lo de los demás. A medida que avanza la amistad, uno se da cuenta de que perdura hasta el final de la vida. Lo que pasa es que uno nace dentro de una familia heredada y que le enseñan a uno a decir “Esta es tu mamá, este es tu papá, este es tu hermano…”
Tienes que quererlos…
Tienes que quererlos y a tus primos, tus tías… las tías odiosas que yo tuve que no querían que escribiera. Pero a medida que uno avanza en la vida, la familia heredada o se muere por razones biológicas, cronológicas, o se aleja…
Se va distanciando, claro. Cada quien tiene sus intereses.
Se va distanciando. Yo tengo primos que ni sé dónde están, ni qué hacen, ni nada. Pero a medida que va uno viviendo, entonces los amigos se vuelven más cercanos.
Eso es lo que tú llamas la familia elegida.
La familia elegida no se acaba nunca. Y puedes tener, todo el tiempo, nuevas familias.
Claro, se va reciclando, renovando.
Una de las cosas más cómicas es que yo tengo a varios que dicen que son mis hijos, bien sea por que son alumnos míos en la Universidad, o por el teatro o la novela. No voy a nombrarlos por temor a que me olvide de alguno de ellos. Pero ahora tengo también candidatos a hijos porque ellos saben que para ser hijos tiene que pasar el tiempo. Hay dos de ellos que sus padres biológicos le dicen a la gente “Yo soy el padre biológico de tal cual, porque el padre artístico es Isaac Chocrón”.

BANDA SONORA
AUDIO 1
Cole Porter canta la famosísima canción Anything Goes. Chocrón la reconoce al primer acorde. Y aparece su legendaria sonrisa.
Cole Porter. Divino. Si esto fuera televisión, en vez de radio, bailaría para que me vieras.
Háblame de ese ritual que tienes con esa canción. Se que la pones al final de la jornada, y bailas…
No todas las noches.
¿En qué ocasiones la pones?
Todo empezó cuando me fracturé el hombro, hace como tres años. Yo la puse una noche y de pronto le digo a Sara, “Ay, ojala yo pudiera bailar estas cosas como bailaba antes”, y entonces me dijo, “Pero trate”. Sara empezó y no sabía nada y entonces yo la empecé a enseñar a bailar, pero ya eso pasó.
Sara es tu Ama de Llaves de toda la vida.
Claro, no hay una relación marital entre Sara y yo. Es una relación  de familia elegida.

AUDIO 2.
Sara, su Ama de Llaves relata una anécdota. Aquí el resumen:
Cuando llegué al aeropuerto me lo conseguí, llegamos al apartamento y  me dice: “Sara, le tengo una sorpresa, le he hecho una cena divina”. Entonces yo le dije, “bueno doctor como ahora usted sabe cocinar, usted es el que va a cocinar y yo escribiré”. Me dijo: “No sería mala idea” y eso fue una carcajada de todo el mundo que estaba allí esperándome. Yo lo quiero a él como un hermano, como una familia, pues. A él me le pasa algo y es como si le pasara algo a alguno de mis hijos y lo mismo es él conmigo. Yo le digo: “Ay doctor, no sabe cómo le agradezco a Dios y a usted mismo haberlo conocido. Da la causalidad que el se llama Isaac y yo Sara, bueno, madre e hijo.
Ese cuento de la cena fue en Alburquerque. Ella dijo “Es bueno porque usted cocina y yo escribo”. Y entonces ella llevaba como un diario, escribía cositas. Un día me di cuenta de que lo primero que ella aprendió a decir en inglés fue “¡Aló!” y en seguida “One moment, please”. Entonces le dije: “Sara, a mí me parece que el título de su libro debe ser One moment, please. Es muy taquillero.”

AUDIO 3
El intelectual y crítico de cine Rodolfo Izaguirre:
Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas e Isaac Chocrón eran tres dramaturgos de primera línea. Yo era uno de los que afirmaba, por mi ímpetu izquierdoso cultural de entonces, que, de los tres, la obra que no perduraría en el tiempo, porque la calificábamos de superficial, chispeante, así como de burbuja de champaña, era la de Isaac Chocrón. Hoy que han pasado los años creo que es exactamente todo lo contrario. La obra más densa, profunda, la más reflexiva es justamente la de Isaac porque es la única que no se sujeta a las contingencias ni históricas ni políticas del país sino que profundiza en la condición humana. De modo que el que considerábamos el más superficial de todos, ha resultado ser el más denso, intenso e inteligente y el autor de mayor sensibilidad de la dramaturgia venezolana.
Primera vez que lo dice. El a mí nunca me lo ha dicho. Yo sé que él me admira y me quiere y somos hermanos, pero es que con estas dos intervenciones, más con tu introducción has logrado que me emocione mucho.

AUDIO 4
Es la voz de Mariela, su sobrina:
Tú significas la continuación de mi mamá y a través de sus ojos aprendí a quererte porque para ella, más que su hermano, eras su vida y yo sabía que ella estaba segura de que en el momento en que ella faltara, tú me seguirías acompañando en este camino que me falta por vivir, y así ha sido. He compartido toda la vida contigo, siempre juntos, tú apoyándome y protegiéndome. Espero tu llamada todas las noches para contarnos lo que hicimos en el día y hoy tenemos mucho de qué hablar. Te quiero muchísimo.
Mariela. Una de las cosas más curiosas de lo de la familia elegida es que la familia heredada se convierte en elegida.

SHAKESPEARE PARA SIEMPRE
¿Cuáles han sido las grandes referencias en tu vida artística? ¿Los autores que te han marcado profundamente?
Primero que nada, Shakespeare.
Y más allá de Shakespeare ¿quién?
Ah, y Cervantes. No solamente con Don Quijote, sino con las Novelas Ejemplares y Los Entremeses. También el teatro de Tennessee Williams, de Arthur Miller. Una de las maravillas que me pasó a mí fue que después de que terminé mis estudios en Siracusa, hice mi Maestría en Columbia. Y allí, por mero accidente, conocí a Arthur Miller, a Edward Albee, a Merce Cuningham, que tiene 86 años.
¿Pero hiciste amistad con ellos?
Sí. Hasta el sol de hoy. Arthur, por ejemplo, decía que yo era su hijo, su “latinoamerican son”. Cuando terminemos la entrevista, te muestro una foto donde salgo abrazado con ellos.
¿Cuál es para Isaac Chocrón la obra cumbre del teatro venezolano?
El Pez que Fuma, Acto Cultural y cualquiera de las mías.
Tú no sufres de falsa modestia.
No. Al contrario. Y tampoco sufro de inseguridad.
¿Cómo te la llevas con tu ego?
Pero es que si uno no es amigo de uno, no puede ser amigo de los demás. Yo soy un gran amigo mío, y me regaño y me congratulo.
¿Es verdad que una vez viste a Los Beatles tocar en la emblemática caverna de Liverpool?
Sí.
¿Cuando todavía ni sospechaban que iban a ser Los Beatles?
Claro. Yo fui a hacer mi Doctorado allá. Cuando el director del British Council en esa época fue a ver Mónica y el Florentino, mi primera obra de teatro, le gustó mucho y entonces me dijo que me podían dar una beca de dos años para estudiar teatro y dramaturgia. Y el señor Woods, nunca se me olvida el nombre por razones obvias, me dijo que ellos querían ofrecerme eso. Le respondí que me encantaría, pero que yo prefería hacer un Doctorado en Economía con el Profesor John Mars en la Universidad de Manchester, que podíamos hacer un arreglo mediante el cual yo estudiaría con el doctor Mars, y los viernes me iría a los teatros regionales para conocerlos y aprender de eso, en lugar de ir a un taller de dramaturgia. Muchos amigos me dijeron que le escribiera una carta. Era la época en que se mandaban las cartas por correo diplomático, y cuando pasó como un mes, él me llamó. Me dijo “Isaac, te quiero leer la respuesta del director del British Council, que decía: “Déle la beca inmediatamente. Si nosotros los ingleses tenemos fama de locos, este es más loco que todos  nosotros”.
Así sonaba.
Y entonces, como ese fue el arreglo, yo llegué a Londres, de allí pasé a Manchester y la primera ciudad que me quedaba a una hora de Manchester en tren era Liverpool, que tiene un teatro regional muy bueno. Un viernes, como a las 12, ellos me llevaron para los ensayos y después vi la función. Al final me dijeron, “te vamos a llevar a un sótano donde están unos muchachos que cantan muy bien”, y entonces fuimos. Eran cuatro muchachos simpatiquísimos, tanto, que después, el sábado le dije a unos amigos, “Yo quiero volverlos a ver”. Pero lo más cómico no es eso sino que pasaron muchos, muchos años y Merce Cuningham y John Cage estaban viviendo en un apartamento en el Village de Nueva York, y en un viaje mío para allá, me dijeron: “Vente a cenar mañana, esta es la dirección, y así conoces nuestro nuevo apartamento”. Yo llegué y entonces John, que tenía un estupendo sentido del humor, me dijo: “Te tenemos una sorpresa.. Una pareja”. Y yo le digo, “¿y quiénes son?”. Y cuando entramos y los ví…eran Yoko Ono y John Lennon. Merce y John Cage le habían contado de  nuestra amistad y entonces John les dijo: “Hubo una vez un venezolano que estaba estudiando en Manchester y vino a vernos cantar, pero yo no me acuerdo ni cómo se llamaba ni nada de eso”. Y era yo.
¿Qué es lo mejor que han dicho de ti?
Lo mejor es esta entrevista.
¿Y lo peor?
Ay, pues no me lo dicen en mi cara.

GALERIA DE IMPOSIBLES
Una película inolvidable.
Casablanca.
Una ciudad definitiva.
Nueva York.
Una canción.
Anything Goes by.
Un miedo.
Que cualquiera de la gente que yo quiero esté enferma.
Un libro.
¿Uno nada más? Las Obras Completas de Shakespeare porque ahí está toda la vida nuestra.
Un amigo.
No, no puedo decirlo, porque ¿cómo quedan los demás?
Un error.
Un error. Un error… Ya va… Yo soy muy torpe, debe ser porque soy zurdo, y no sé hacer ni cosas mecánicas ni nada de eso.
Una muerte.
Todas. Todas las que han ido pasando. Afortunadamente han pasado años, pero la más, más, fue la de mi hermana y mis dos sobrinos en el terremoto, porque fue la más inesperada.
Un paisaje.
El Ávila, que lo veo enfrente.
Un pecado capital.
Ahh…La lujuria.
Un héroe personal.
En estos momentos Anthony Sher, el actor australiano.
Un evento.
El terremoto.
Una comida.
Huevos fritos con arroz blanco.
Una época del mundo.
Me hubiera encantado la época isabelina de Shakespeare. Porque me parece que todos estaban llenos de vida. ¿Tú viste la película de Shakespeare in Love?
Sí.
Bueno, exacto, esa locura de todos.
Un objeto cotidianamente imprescindible.
Un whisky en la noche. Pero esto no lo escogí yo, fue el cardiólogo. Él me dijo: “Todas las noches tómate dos o tres whiskys con tres pedacitos de hielo y poca agua. Espero que a ti te guste el whisky”. Y yo le dije “Me encanta”.
Un lugar para morir.
Aquí. En Caracas.
Un venezolano.
¿Vivo o muerto?
No importa.
Ramón J. Velásquez es uno. Simón Alberto Consalvi podría ser otro.
Un jamás.
Bueno, ahora con lo de la operación de cataratas del ojo izquierdo no me voy a poder tirar del trampolín en piscinas, nadar sí, pero no todavía. Y no estoy diciendo que yo era Mark Spitz.
Elige un libro de Isaac Chocrón. Si tienes que salir corriendo y llevarte uno de tus libros ¿Cuál te llevas?
Pero es que no me van a hacer llevar nada porque yo todavía estoy escribiendo. Tú me estás tratando como si ya…
Estamos hablando de una hipótesis.
No. Mi vida no es punto y aparte ni punto final. Mi vida es punto y seguido. Mejor aún, mi vida es dos puntos.
Una frase que se parezca a lo que piensas de Venezuela.
Es un clima, como dice la protagonista de El quinto infierno.
¿Borrascoso o luminoso?
Tú escoges. Pero Miss Betsy dice -que fue una de las frases más célebres de El quinto infierno- : “Esto no es un país, esto es un clima malsano”.

POSDATA
La sonrisa de Chocrón nos invitó a conocer ciertos rincones de su hogar. Su orgullo más rutilante es una notable colección de orquídeas, de las cuales habla como si describiera a algunos personajes de sus obras teatrales. Más allá, una sucesión de helechos y una desmesura vegetal, casi prehistórica, llamada “cacho de venado”, terminan de dar cuenta de su amoroso vínculo con la señora de los verdes, la naturaleza. Un poco antes, escaleras allá, salpicando las paredes, están las fotos de sus afectos, su familia elegida. Incluso hay una donde su sonrisa se vuelve morosa: esa donde está con el legendario Arthur Miller, su colega norteamericano, en su casa de campo de Connecticut. Y una muy llamativa donde, rozando los 18 años, en plena Marruecos, viste de moro. Durante toda la ruta, cerca de nosotros, pero sobretodo cerca de él, plegada a sus huesos y su verbo, imantada, está Sara, su ama de llaves y su mejor noticia. La inefable Sara. La definitiva. Ella completa las frases, da fe de sus rutinas más delgadas, cobija sus orquídeas y, en rigor, le ha hecho más amable la estancia en el planeta desde que están juntos. Antes de irnos, la tarde nos regala una imagen al fondo de la terraza: Isaac Chocrón se recuesta del aire y le sonríe a la vida. Y la vida responde, con inevitable picardía.