viernes, 29 de julio de 2011

La felicidad, objetivo fundamental (5)

Nueva receta para ser feliz
© Amalia Torres
Fuente: El Páis de Montevideo

Obra de Vicent Van Gogh

Los genes y el ambiente poco inciden en la felicidad individual. Según un estudio, las decisiones propias son las verdaderas constructoras de ese ansiado estado emocional.

Hace 21 años que Sonja Lyubomirsky -doctora en psicología social de la Universidad de Stanford y académica de la Universidad de Carolina- se pasa todos los días estudiando por qué algunas personas son más felices que otras.
Al comienzo, cuando estaba recién graduada, reconoce haberse sentido insegura sobre sus investigaciones. "En parte, porque en esa época el tema de la felicidad no era considerado muy científico. Ahora, en cambio, hay puntajes para medirla, e investigadores muy serios están analizando los niveles de felicidad, tanto desde el aspecto psicosocial como desde el área neurocientífica", explica la investigadora.
Para definir "felicidad", Lyubomirsky toma en cuenta su aspecto subjetivo (cómo la percibe cada persona) en conjunto con la definición de Ed Diener, otro estudioso para quien ser feliz implica experimentar de manera frecuente emociones positivas (como alegría, orgullo, entusiasmo y tranquilidad), además del hecho de sentir que se están cumpliendo las metas propias.
"Las personas y las diversas culturas pueden tener distintos significados para la felicidad. Por ejemplo: yo comparé a los estadounidenses y a los rusos, y me di cuenta de que los primeros definen la felicidad relacionada con éxito, diversión, familia y dinero. Por otro lado, los rusos lo hacen en términos familiares, comprensión mutua y salvación espiritual. Además, la relacionan con la paz y la belleza", dice Sonja Lyubomirsky.
Sin embargo -recuerda la experta-, sin importar la definición, ser felices o no está gran parte en nuestras manos.
"La conclusión principal de mis investigaciones es que a pesar del hecho que la felicidad está determinada parcialmente por nuestros genes y que las distintas circunstancias que vivimos tienen una pequeña influencia en cuán felices somos, todavía hay una porción muy grande, más del 40%, que depende sólo de nosotros".
Sobre ese tema habla en su libro The How of Happiness: A Scientific Approach to Getting the Life You Want (en español, "La ciencia de la felicidad"), donde además entrega 12 estrategias cotidianas que permiten mantener una sonrisa dibujada 24 horas al día. Acá, su receta para ser feliz.
El primer paso es agradecer por lo que se tiene y a las personas a las que nunca tiene tiempo de dar las gracias. Luego cultivar el optimismo anotando en un cuaderno el mejor futuro posible que imagina para usted. La autora también recomienda ser bondadoso con los demás, dedicarle tiempo a las relaciones con familia y amigos, hacer actividades que lo apasionen y recuperar el placer por disfrutar de cosas básicas, como dibujar, pintar o escribir. Tener claras las metas es otra forma de ser feliz. Con que elija las dos más importantes y le dedique tiempo y esfuerzo será suficiente. Otro punto clave es aprender a enfrentar los miedos, para ello recomienda buscar técnicas que ayuden a desestresarse, de modo de estar mejor para lidiar con las dificultades diarias.
Aprender a perdonar, trabajando el control de la ira o el resentimiento y comprometerse con una fe o leer libros sobre temas espirituales también ayuda, dice Lyubomirsky.
Por último, hay que cuidar el cuerpo haciendo ejercicio, mojón fundamental para ser feliz. Ah, y tampoco debe olvidar sonreír lo más posible.

Las cifras
40% de las posibilidades de alcanzar la felicidad dependen sólo de cada una de las personas, indica la investigación de Lyubomirsky.
12 son las estrategias cotidianas que propone la autora para alcanzarla. Por ejemplo: aprender a agradecer y a perdonar.


Doctora de la alegría
Sonja Lyubomirsky, nacida en Rusia, es profesora de psicología en la Universidad de California y doctora en Psicología Social graduada en la Universidad de Stanford. Un premio de un millón de dólares la puso a investigar en la posibilidad de una creciente y permanente felicidad. Su libro La ciencia de la felicidad fue traducido en 17 idiomas.

jueves, 28 de julio de 2011

Salón Nacional de la Coexistencia 2011

Seis ganadores 
en la Categoría diseño gráfico

El  21 de julio de 2011 fue emitido el veredicto del segundo Salón Nacional de la Coexistencia, categoría diseño gráfico 2011. El jurado estuvo conformado por relevantes figuras del diseño gráfico, las artes plásticas y la arquitectura venezolana: Rayma Suprani, Ana Isabel Reyna, José Francisco Cantón, Humberto Valdivieso, Julio Pacheco Rivas, Patrizia Grassi y Alvise Sacchi.

Las deliberaciones dieron como resultado a seis ganadores:

Premio Único: fue otorgado al equipo conformado por Yessica Silvio Batista y Domingo Villalba (Caracas), quienes trabajaron bajo el seudónimo de “AJÍ DULCE”. La decisión tuvo como base, según dejó constancia el jurado en su acta en “la excelencia gráfica y el haber sintetizado el concepto de coexistencia exitosamente en una representación universal, clara y directa”.

Trabajos ganadores:
•Juan Manuel Madriz Pontiles (Coro, Edo. Falcón) con el seudónimo“JUANCHI”.
•Germán Pérez (San Diego, Edo Carabobo) con el seudónimo“@IMG”.
•Yekatherina Sánchez (El Junquito, Municipio Libertador) con el seudónimo “YK”.
•Domingo Villalba (Caracas) con el seudónimo “JARDINERO”.

Mención Honorífica: correspondió a Yessica Silvio Batista, cuyo trabajo fue enviado bajo el seudónimo de “NINFA”, y del que el jurado destacó su “notable calidad gráfica y el particular desarrollo conceptual que la distingue. Allí, la idea de coexistencia radica más específicamente en la relación entre el hombre y el medio ambiente, invitando al espectador a completar la lectura del mensaje”.

El selecto jurado resaltó que “la selección de cada imagen gráfica fue por consenso y la argumentación siempre fue unánime. Que todas las propuestas revisadas en la evaluación fueron meritorias de ser consideradas como competitivas. Y, por lo tanto, que los ganadores han cumplido con las expectativas que el Salón tenía con respecto al diseño gráfico venezolano y al espíritu de paz, convivencia y respeto por la diversidad que siempre nos ha distinguido como nación”.


Las imágenes premiadas

De Yessica Silvio Batista y Domingo Villalba


De Juan Manuel Madriz Pontiles 


De Germán Pérez


De Yekatherina Sánchez


De Domingo Villalba


De Yessica Silvio Batista

Ver Veredicto 2011 y trabajos de todos los participantes AQUI
Ver ganadores del Salón Nacional de la Coexistencia 2010: AQUI


Acto de clausura 
y presentación 
del Catálogo del Salón

El jueves 20 de octubre a las 6.30 pm., en el nivel C2 Puente del Centro Comercial Millennium Mall, tuvo lugar  la clausura de la exposición del Salón Nacional de la Coexistencia, Categoría Diseño Gráfico 2011, evento cultural, educativo y artístico, cuyo objetivo durante dos años consecutivos, ha sido  el conjugar diversas visiones e interpretaciones del concepto “Coexistencia”, todos ellos expresados en esta ocasión,  a través de sugestivos y creativos carteles producidos por jóvenes diseñadores y artistas venezolanos.
Durante los meses de septiembre y octubre, los seis carteles ganadores del Salón fueron expuestos en gran formato en la ciudad de Caracas,  dentro de los espacios de los centros Comerciales El Recreo, Galerías El Recreo y  Millennium Mall. De esta manera, Espacio Anna Frank y sus colaboradores, han pretendido una vez más, promover la coexistencia a nivel nacional, inspirar a la reflexión, a la toma de conciencia y a la difusión de valores humanos que nos puedan llevar a reflexionar sobre el manejo de las diferencias con generosidad, comprensión mutua y una forma de pensar que incluya la conciliación.
En este acto de clausura, se hizo la presentación oficial del catálogo del Salón, el cual incluye todas las propuestas gráficas de participantes y ganadores del Concurso y el cual se hizo posible gracias al apoyo del Centro Comercial El Recreo y Galerías El Recreo.
El nuevo llamado es para artistas, diseñadores y creadores visuales, quienes desde este momento, se encuentran cordialmente invitados  a participar en el Salón Nacional de la Coexistencia 2012, en su tercera edición, cuya convocatoria tendrá lugar durante el primer trimestre del próximo año.

Los premiados: Germán Pérez, Yessica Silvio y Domingo Villalba


De izquierda a derecha: Ilana Beker, Vicepresidenta de Espacio Anna Frank; Germán Pérez, Yessica Silvio y Domingo Villalba, tres de los ganadores del Concurso; Irene Abramovitz, Gerente General del C.C El Recreo y Galerías El Recreo;  Luis Alemán, Gerente General del C.C Millennium Mall.


Gleibis Albornoz, Gerente de Mercadeo del C.C Millenium Mall; Luis Alemán, Gerente General del C.C Millennium Mall; Irene Abramovitz, Gerente General del C.C El Recreo y Galerías El Recreo; Gabriela Arocena, Gerente de Mercadeo del C.C El Recreo y Galerías El Recreo; Nahir Márquez, Coordinadora de Proyectos de Espacio Anna Frank.


La felicidad, objetivo fundamental (4)

La felicidad social
© Dr. Renny Yagosesky
Fuente: www.laexcelencia.com

Obra de Edouard Manet

La infelicidad social es un estado que salta a la vista. Basta salir a la calle y mirar a los ojos, para notar los rostros severos, las palabras agrias y las conductas agresivas. ¿Qué factores influyen o determinan en la felicidad de una sociedad? Creo que son, en esencia cuatro, que paso de inmediato a mostrar y analizar. Siga leyendo.
Una vez escribí que la felicidad no es un regalo, sino una conquista de la inteligencia y la conciencia. Hoy lo reafirmo para referirme al tema de la felicidad social, que entiendo como una suma de logros y bienestar generados por un grupo humano diverso que comparte insospechadamente, deseos intereses y necesidades comunes.
La búsqueda de la felicidad se ha visto siempre como un fenómeno individual, algo que cada persona anhela y persigue, y a lo que puede acceder si piensa o ejecuta acciones determinadas. Hoy, con lo que sabemos sobre política, física y espiritualidad, podemos afirmar que la felicidad individual podría depender más de lo imaginado de la felicidad social, pues todos estamos relacionados y nos afectamos mutuamente a cada instante, lo sepamos o no. La programación de una televisora modifica los valores del hogar; la decisión de un presidente une o desune a un país, lo que dice en clase un profesor lleva a los alumnos a tomar decisiones en su futuro. Estamos tan cerca que invertimos miles de horas para ganar la aceptación de los demás.
Ahora bien, si podemos convenir que esto es así, si es cierto que debemos pensar en la felicidad social pues ella influye en nuestra propia felicidad, qué elementos debemos atender, revisar o promover para crear ese estado de plenitud grupal? Propongo aquí cuatro elementos como punto de partida, como primer peldaño de discusión y de trabajo: paz, libertad, justicia y prosperidad, los cuales paso a revisar someramente, para estimular la reflexión acerca de ellos.

Paz: No hay felicidad sin paz. La paz es el terreno que hace posible la convivencia ciudadana, la cual, por cierto, se construye sobre la base de la armonía vincular. Esto no llega espontáneamente, sino que requiere de una estructura de valores promovidos por los grandes centros sociales de formación, como lo son: la familia, la escuela, los medios de comunicación y la empresa. Desde allí se construyen paradigmas de tolerancia, respeto, integración, solidaridad, negociación y compasión, como fórmulas que rompen desde adentro, y no por imposición artificial o decretada, las tendencias humanas al egoísmo, la codicia, la envidia, los celos, la avaricia, que si bien no desaparecen, dejan de ser estimulados y premiados. Ese es el origen de la paz social.

Justicia: La justicia lleva a la paz. La justicia, entendida como la posibilidad de dar a cada quien lo que ha ganado o lo que merece por su esfuerzo y su talento. Aunque resulta subjetiva la medición de esos méritos, las sociedades desarrollan parámetros en los diversos ámbitos de la realidad: como en los casos del estudio y el trabajo, principalmente. También me refiero aquí a la justicia reglamentada, normada por las leyes de cada país, que deben ajustarse a la idiosincrasia y a las necesidades reales de la población, considerando el tiempo y el escenario donde transcurren las vidas de los pobladores.
La felicidad social demanda el cese de la impunidad, el rescate de una moral adecuada, ajustada a los tiempos, que premie y sancione, que fije los parámetros de lo permitido, lo tolerable, lo negociable, y lo prohibido, intolerable y no negociable. En esto, el papel de la autoridad como regente y modelo resulta fundamental, pues los actos tienen más peso que las palabras, y la letra, el reglamento escrito, queda pasmado, inviable y moribundo ante el enorme poder de un mal ejemplo.

La libertad: La libertad es, en esencia, la capacidad adulta y voluntaria de elegir entre opciones. Ella es, después de la vida, el derecho más preciado por el ser humano. Aunque muchos parecieran optar por la esclavitud tranquila, por privilegiar la seguridad y la supervivencia antes que volar libremente, vivir así no es más que una pose, un autoengaño derivado del temor y la ignorancia.
La conciencia de elegir y el lenguaje para expresar las preferencias, son dos potenciales que nos hacen verdaderamente humanos. La libertad, claro está, debe venir aparejada con respeto y responsabilidad, pues cada elección crea un destino y afecta a otros. Mi aire es tu aire, mi tierra es tu tierra, mi sol es tu sol. No hay paso que no deje huella, no hay semilla que no arroje un fruto, no hay noche que no traiga un día.
La sociedad que restringe las libertades o las condiciona a la sumisión ideológica o política, abre la puerta del infierno, de la rebeldía y la resistencia, pues nada puede frenar el brote del talento ni el empuje de la excelencia, que desea alzarse al final sobre toda mediocridad. Eso es humano y así lo muestra la historia que nos ha llevado de la Edad de Piedra a la Mecánica Cuántica. Debe haber regulación concensuada, no abuso de poder, para crear una auténtica felicidad social.

La prosperidad: La prosperidad es la consecuencia del trabajo inteligente, sostenido y ecológico. Crear prosperidad, implica generar recursos abundantes para el disfrute propio y ajeno. La gente que prospera reúne cualidades particulares: Algunas de ellas, son: Conciencia de los recursos disponibles y limitaciones por superar, creatividad para el uso adecuado de esos recursos, confianza en la posibilidad de alcanzar sus sueños, iniciativa audaz para ir tras lo no hecho, disciplina para sistematizar el esfuerzo y voluntad indoblegable para llevarlo a buen término.
La sociedad que desea prosperar debe generar oportunidades de desarrollo, estimular la libertad de iniciativa y el pensamiento pionero que busca dar un paso más. Debe, igualmente, valorar en alto grado la producción, la negociación justa, el ahorro y la inversión. Siempre en un contexto de valores humanos que prevenga la deshumanización y la prevalencia del dinero por encima del ser humano.

Con estas cualidades, paz, libertad, justicia y prosperidad, como norte vital de lo cotidiano, avanzaríamos sin lugar a dudas, hacia una sociedad cada vez más justa, vivible, productiva, libre y por tanto mucho más feliz.

miércoles, 27 de julio de 2011

La felicidad, objetivo fundamental (3)

La idea de la felicidad 
como bien supremo, según Aristóteles

Obra de Pierre Renoir

Como, a lo que parece, hay muchos fines, y podemos buscar algunos en vista de otros: por ejemplo, la riqueza, la música, el arte de la flauta y, en general, todos estos fines que pueden llamarse instrumentos, es evidente que todos estos fines indistintamente no son perfectos y definitivos por sí mismos. Pero el bien supremo debe ser una cosa perfecta y definitiva. Por consiguiente, si existe una sola y única cosa que sea definitiva y perfecta, precisamente es el bien que buscamos; y si hay muchas cosas de este género, la más definitiva entre ellas será el bien. Mas en nuestro concepto, el bien, que debe buscarse sólo por sí mismo, es más definitivo que el que se busca en vista de otro bien; y el bien que no debe buscarse nunca en vista de otro bien, es más definitivo que estos bienes que se buscan a la vez por sí mismos y a causa de este bien superior; en una palabra, lo perfecto, lo definitivo, lo completo, es lo que es eternamente apetecible en sí, y que no lo es jamás en vista de un objeto distinto que él. He aquí precisamente el carácter que parece tener la felicidad; la buscamos siempre por ella y sólo por ella, y nunca con la mira de otra cosa. Por lo contrario, cuando buscamos los honores, el placer, la ciencia, la virtud, bajo cualquier forma que sea, deseamos sin duda todas estas ventajas por sí mismas; puesto que, independientemente de toda otra consecuencia, desearíamos realmente cada una de ellas; sin embargo, nosotros las deseamos también con la mira de la felicidad, porque creemos que todas estas diversas ventajas nos la pueden asegurar; mientras que nadie puede desear la felicidad, ni con la mira de estas ventajas, ni de una manera general en vista de algo, sea lo que sea, distinto de la felicidad misma.

Fuente:
Aristóteles
Moral a Nicómaco, Libro Primero, IV
(Biblioteca Filosófica. Obras filosóficas de Aristóteles.
Volumen 1. Traducción: Patricio de Azcárate)

martes, 26 de julio de 2011

La felicidad, objetivo fundamental (2)

El contenido de la felicidad (Fragmento)
© Fernando Savater

Obra de Claude Monet

Sobre el contenido de la felicidad
De la felicidad no sabemos de cierto más que la vastedad de su demanda. En ello reside precisamente lo que de subversivo pueda tener el término, pues, por lo demás, resulta ñoñería de canción ligera o embaucamiento de curas. La felicidad como anhelo es así, radicalmente, un proyecto de inconformismo: de lo que se nos ofrece nada puede bastar. Se trata del ideal más arrogante, pues descaradamente asume que tacharla de «imposible» no es aún decir nada contra ella. Imposible, pero imprescindible: irreductible. Su rostro permanece tenazmente oculto, pero la nitidez de su reverso nos basta para impulsarnos a requerirla sin concesiones: tal como Jehová a Moisés, sólo nos muestra su espalda (o su trasero), pero también en este caso ese disimulo resulta beneficioso. Cualquiera de sus habituales sinónimos fracasa al ntentar sustituirla, porque su ápeiron, en último término, es más imprescindible para entenderlos o, al menos, definirlos de lo que ellos sirven para concretarla. El placer o la utilidad o aun el bien nada significan en cuanto ideales de vida si no se los refiere a la felicidad, mientras que ésta se obstina en no dejarse agotar por ninguno de ellos, ni siquiera por su conjunto. Esta resistencia resulta de nuevo subversiva porque fallan así las más comunes primas a la productividad y las recompensas de la obediencia, sobre las que se basa la falsa reconciliación colectivista, sea liberal o autoritaria. Felicidad es todavía lo que los políticos no se atreven a prometer directamente en nuestros días —aunque ya no se trate de esa idea «nueva en Europa» que encandiló a Saint-Just—, y ello debe ser subrayado en honor del término1.
No sabríamos definirla, no la confundimos con ninguno de los sucedáneos que pretenden reemplazarla; pero suponemos que seríamos capaces de reconocerla si por fin nos adviniese. Lo cual, por decir lo menos, no parece seguro. Quizá lo que ocurre con la felicidad es que somos incompatibles con ella. Felicidad es aquello que brilla donde yo no estoy, o aún no estoy o ya no estoy. Para ser feliz tendría que quitarme yo. Y, sin embargo, es el yo el que quiere ser feliz, aunque no se atreva a proclamarlo a gritos por las calles del mundo, aunque finja resignación o acomodo a la simple supervivencia, es decir, a la obligación de la muerte. Decir «quiero ser feliz» es una ingenuidad o una cursilería, salvo cuando se trata de un desafío, de una declaración de independencia, de una forma de proclamar: «Al cabo, nada os debo». En cuanto deja de ser un cebo o una reconciliación piadosa, la felicidad —por inasible, por perennemente hurtada— comienza a liberar. De ahí que la echa a perder del todo eso del «derecho a la felicidad». A todo puede haber derecho, menos a ella; se trata de lo contrario de aquello que se consigue o recibe en cumplimiento de un derecho. Quizá pueda decir legítimamente que tengo derecho a ser infeliz a mi modo o —siguiendo al Tolstoi del comienzo de Ana Karenina— que tengo derecho a mi propia historia. Tal es el principio de mi aceptación y rechazo de la colectividad, pues mi estilo de infelicidad se encuentra necesariamente mediado por muchos otros intentos semejantes, aunque profundamente divergentes del mío. A la administración de mi infelicidad sí tengo derecho —o, mejor, sí que hay derecho—; pero no hay tal cosa como un «derecho a la felicidad». Ni brota de un convenio ni está garantizada por una institución superior a la que por ese motivo haya que rendir cauta pleitesía. Tampoco sabría ganármela de ningún modo, aunque, en cambio, discierno aquellas de mis acciones que colaboran a rubricar su alejamiento: y son demasiadas. Kant habló de que lo importante —es decir, lo que nos concierne en cuanto propósito actual— no es la felicidad, sino «ser dignos de la felicidad». Ser dignos de la felicidad no es tener derecho a ella ni ser capaces en modo alguno de conquistarla (recordemos aquel beato título del bueno de Bertie Russell: The conquest of happiness), sino intentar borrar o disolver lo que en nuestro yo es obstáculo para la felicidad, lo que resulta radicalmente incompatible con ella. Aquellas contingencias que no responden al puro respeto a la ley de nuestra libertad racional, tales serían esas opacidades del yo bloqueadoras de la transparencia feliz, según Kant; Schopenhauer y los budistas supusieron más bien, como ya ha quedado insinuado, que es el yo mismo lo que nos hace indignos de la felicidad.

Fuente:
Fernando Savater
El contenido de la felicidad
Ediciones El País, 1986.

lunes, 25 de julio de 2011

La felicidad, objetivo fundamental (1)

La felicidad es ahora 
"aspiración universal"

Obra de Edgar Degas

El pasado 19 de julio la Asamblea General Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución que reconoce la búsqueda de la felicidad como "un objetivo humano fundamental" e invita a los Estados miembros a promover políticas públicas que incluyan la importancia de la felicidad y el bienestar en su apuesta por el desarrollo. Adoptada por aclamación, la resolución lleva por título "La felicidad: hacia un enfoque holístico del desarrollo" y reconoce que la felicidad es "un objetivo y aspiración universal" que se debe potenciar porque es, además, "la manifestación del espíritu de los Objetivos de Desarrollo del Milenio" (ODM).
Se trata, según indica el texto, de que la comunidad internacional reconozca "la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".
La resolución aprobada, que fue auspiciada principalmente por Bután, pone de manifiesto que "el indicador del producto interno bruto por naturaleza no fue concebido para reflejar la felicidad y el bienestar de las personas de un país y no los refleja adecuadamente", por lo que llama a los países a solucionar esa situación.
"La búsqueda de la felicidad es un asunto muy serio y creemos que su debate en Naciones Unidas no debería retrasarse más", dijo el embajador de Bután ante la ONU, Lhatu Wangchuk, en su defensa de la resolución presentada por su país ante la Asamblea.
Wangchuk detalló que su apuesta por que Naciones Unidas reconozca la importancia de la búsqueda de la felicidad viene apoyada por "un número creciente de pensadores, economistas y líderes políticos" que buscan "maneras de lograr un desarrollo más sostenible, humano y holístico".
"El anhelo por una vida satisfactoria, significativa y feliz es un objetivo fundamental para cualquier persona y es de hecho lo que nos hace humanos", afirmó el diplomático de Bután.
Desde hace dos décadas, el pequeño reino del Himalaya apuesta por crear el índice de la Felicidad Interna Bruta (FIB), que trata de medir el grado de satisfacción de sus ciudadanos, con la intención de crear un nuevo sistema socio-económico cuyo progreso no se mida con el tradicional producto interior bruto (PIB).
Para las autoridades butanesas, el desarrollo y la prosperidad medidos sólo como acumulación de bienes materiales no sólo no aporta ninguna felicidad, sino que es el germen de todos los males que están llevando a la humanidad y a la tierra a su autodestrucción.
Así creen que el desarrollo y la producción descontroladas agravan el cambio climático y destruye las reservas naturales, lo que acabará llevando a la humanidad a guerras más terroríficas que las del siglo XX por los recursos naturales, según han argumentado en distintas ocasiones.

Esta semana nos dedicamos a ser felices, a mirar ese mandato desde un caleidoscopio que juntamos con grandes obras maestras del impresionismo, movimiento artístico que refleja en su colorido y rostros apacibles una gran felicidad.

La felicidad según el DRAE
(Del lat. felicĭtas, -ātis).
1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.
2. f. Satisfacción, gusto, contento. Las felicidades del mundo
3. f. Suerte feliz. Viajar con felicidad

En Wikipedia
La felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada y buena. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.
Más

Tres frases sobre la felicidad
Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.
Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.
Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.

Una bibliografía atemporal
Los recomendados en el Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora:
•V. J. McGill, The Idea of Hapinnes, 1961 [de Platón a nuestros días].
•J. Léonard, Le bonheur chez Aristote, 1948
•Jean Vanier, Le bonheur, principe et fin de la morale aristotélicienne, 1965.
•P. Massolo, Il problema della felicità in Epicuro, 1951.
•Eilhelm Himmerich, Eudaimonia. Die Lehre des Plotins von der Selbstverwirklichung des Menschen, 1959.
•M.-D. Roland-Gosselin, Béatitude et désir naturel d'après saint Thomas d'Aquin, Revue des sciences théologiques et philosophiques, 13 (1929), 193-222.
•J.M. Ramírez, De hominis beatitudine, tractatus theologicus, 3 vols., 1942-1947.
•Robert Manzi, L'idée de bonheur dans la littérature et la pensée françaises au XVIII siécle, 1960.
•M. W. Rombout, La conception stoïcienne du bonheur chez Montesquieu et chez quelques-uns de ses contemporains, 1958. –
•L. Vander Kerken, S. J., Het menselijk Geluk, 1952.
•Josef Pieper, Glück und Kontemplation, 1957.
•Raymond Polin, Le bonheur considéré comme l'un des beaux arts, 1965.
•Jean Cazeneuve, Bonheur et civilization, 1966.
•Giovanni Blandino, Bernard Harind et al., Una discussione su l'etica della felicità, 1968.
•Paul Kurtz, Exuberance: A Philosophy of Happiness, 1977.

viernes, 22 de julio de 2011

Plástica

Con todos ustedes, 
el dibujante Franz Kafka
©Winston Manrique Sabogal
Fuente: Papeles Perdidos / El País




"Mis dibujos no son imágenes, sino una escritura privada",
Franz Kafka.



El pensador. (Puedes ver aquí una fotogalería de algunos de los dibujos de Kafka)

Con las palabras-epígrafe de Franz Kafka (1883-1924) que abren este post-retrospectiva sobre sus dibujos, el escritor checo revela cómo concebía y definía sus ilustraciones y su vertiente artística; aquélla que lo acompañó desde niño, y por siempre, y que dejó a un lado en beneficio de la literatura. Dibujos dispersos, algunos más o menos conocidos, pero que nunca habían sido reunidos y vistos uno tras otro, hasta ahora que se publica el libro Franz Kafka. Dibujos, editado en España por Sexto Piso, lo cual permite una apreciación más completa de uno de los autores fundamentales del siglo XX. En Babelia, a través de su blog Papeles perdidos y EL PAÍS.com, ofrecemos un avance en primicia de esta novedad literaria, que llega  a las librerías. Una obra que brinda una doble lectura, cada dibujo tiene el texto original que lo acompañaba, es decir donde Kafka lo dibujó, o algún pasaje de su obra literaria o personal elegido por el editor. El conjunto ilumina aún más el universo del gran autor checo. Más misterio, más enigma, más arte. Una especie de retrospectiva artística de 40 ilustraciones del creador de obras como La metamorfosis y El proceso, uno de cuyos fragmentos encaja en el siguiente dibujo titulado Dos que esperan:


El interés y la pasión de Kafka por el dibujo, y por el arte en general, fue tal que con 24 años aún no sabía a qué quería dedicarse al crear imágenes como la que abre esta pieza titulada El pensador que invita, como tantas interpretaciones de sus propios escritos, a concebirla como un autorretrato. Otro registro de su trazo es el dibujo que sigue a continuación, Tres corredores:


Aunque en muchos casos se desconoce la técnica empleada, pluma de tinta o lápiz, se trata de un Kafka calificado como expresionista por su amigo y artista Fritz Feigl, escrupuloso realista, según su amigo y albacea literario Max Brod, quien sin éxito simpre deseo publicar algo como este libro y no pudo, y al que debemos que muchas de las obras de Kafka vieran la luz. Incluso, el escritor ha sido emparentado con Kandinsky, o relacionado con otros artistas abstractos y algunos más por hacer ilustraciones como esta Mujer serpiente:

Lo cierto es que Brod siempre creyó en el valor artístico de ese Kafka al que le encantaba el arte japonés, fantaseaba con obras de Ingres y le fascinaban artistas como Van Gogh. Esta vinculación con el mundo artístico llevó a Kafka a que dos artistas lo invitaran, infructuosamente, a posar como modelo desnudo. Kafka tuvo clases de dibujo en la escuela elemental pero fue en la universidad cuando descubrió el gusto por esta expresión. Sobre todo en los últimos años de la carrera de Derecho (1903-1905) cuando el aburrimiento lo llevaba a garabatear "acertijos" o "pintarrajos", como los llamaba él, en el margen de sus cuadernos. Esta época es la central de este libro-exposición; aunque también se incluyen dibujos hechos en postales, cartas, cuadernos o blocs de notas y cuadernos a rayas.
"Observe el lector que no sólo la prosa de Kafka, sino también sus dibujos reciben las más diversas interpretaciones", dice el texto de presentación de este libro editado por Sexto Piso.
Kafka era muy crítico con sus dibujos y, según Gustav Janouch, en 1922, dos años antes de su muerte, se refirió a ellos en los siguientes términos: "No son dibujos para mostrar a nadie. Tan sólo son jeroglíficos muy personales y, por tanto, ilegibles. (...) Mis figuras carecen de las proporciones espaciales adecuadas. No tienen un verdadero horizonte"... "Los dibujos son rastros de una pasión antigua, anclada muy hondo".
También recuerda su mirada más entusiasta y profunda de concepción del arte: "La pasión está en mí. Desearía ser capaz de dibujar. Quiero ver y aferrar lo visto. Esa es mi pasión".
O su mirada y anhelo de creador: "Intento cercar lo visto de una manera totalmente propia".


O su mirada más literaria y existencialista cuando se refiere a la serie de hombrecillos (7 dibujos conocidos como "las marionetas negras de hilos invisibles"), la cual es señalada como variaciones de la inicial de su apellido, la K: "Vienen de la oscuridad para desvanecerse en la oscuridad".
O su mirada más filosófica, más platónica: "Todas las cosas del mundo humano son imágenes que han despertado a la vida".
Son cuarenta dibujos de Franz Kafka, cuarenta piezas con espejos reflectantes en los textos que los acompañan que crean un álbum de doble lectura de uno de los escritores fundamentales del siglo XX. El resultado no es comparable al de su creación literaria, pero es valioso conocer el resultado de un secreto en un hombre como él. El libro se cierra con una ficha biografía de cada uno de los dibujos y su posible técnica, fecha y aparición. Todo ello gracias a que, como habría dicho el propio Kafka: "Y pese a la mejor de las voluntades... ha de ser la pluma quien, en mi mano, siga por el mal camino".


Primeras páginas de Dibujos de Franz Kafka
acompañados por un artículo de Max, 
ilustrador y autor de cómic y novela gráfica, 
publicado por Babelia de El País (AQUÍ).

jueves, 21 de julio de 2011

Opinión

Convivir es tolerar
©Pbro. Dr. José Manuel Fernández
Fuente: Diario de Cuyo / Argentina


Jesús propuso a la gente otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Los peones replicaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero" (Mt 13,24-30).
Pensábamos que ya habían pasado los tiempos de la intolerancia, pero no. Los que se presumen de tolerantes sólo aceptan a los de su ideología, afiliación partidaria o aplauden a su mismo equipo deportivo. Muchos "graffitis" nos indican desde las paredes a quién es el que se debe odiar y a quien hay que detestar o desterrar. En la liturgia católica se lee este domingo un texto del libro de la Sabiduría (Sab 12,13-19). El autor del texto sagrado conocía de modo perfecto tanto la tradición hebrea como la cultura griega. En medio de una sociedad politeísta, él reconocía a un solo Dios. Y a él se dirige confiado: "Tú, eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia". Su oración es una verdadera confesión de fe. Pero incluye también un código de conducta moral al afirmar: "Al obrar así, tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento". En realidad, sólo quien ha experimentado el sabor divino del perdón puede perdonar. El soberbio y el arrogante, siempre cree que todo el resto de la humanidad, fuera de él claro está, le deben mendigar misericordia.
Moderación, indulgencia, humanidad y esperanza, son las cuatro virtudes que resumen el espíritu de tolerancia. La modestia no es una virtud apreciada en la sociedad actual. Aún cuando los filósofos griegos la elogian como virtud, la mayoría de las personas la tiene en poca estima. Todo el mundo busca promocionarse y vender su propia imagen en las mejores condiciones posibles. Muchos quieren hacer el bien, pero también pregonar lo que hacen. Así está escrito en los libros sobre "management". Casi todo es "marketing". Es modesto quien está conforme con la parte que se le ha asignado: de dones, los cuales no nos eximen de explotarlos; de capacidades, de posibilidades. No tiene que hacerse más grande de lo que es. No considera necesario mirar al otro con codicia. Aquí radica el fundamento de la paz interior y de la felicidad. "La modestia es la valla de la sabiduría", dice un proverbio judío. Ésta no es una actitud de espíritu apocado y reprimido. Todo lo contrario. Quien se conforma y sabe dar frutos abundantes de aquello que Dios le ha concedido es verdaderamente sabio. Sabe más, se comprende a sí mismo, y por eso está en suelo firme. No mira de reojo a los otros, sino que es libre para ver en profundidad y reconocer el auténtico fundamento de la vida. En alemán "Weisheit" (sabiduría) proviene de "wissen" (saber), y "wissen", a su vez, proviene de "schauen" (del latín "vidi": he visto). La modestia es como una valla que limita el espacio donde puedo experimentar la verdad y percibir la realidad. No llega a ser sabio quien está siempre mirando a otra parte, sino quien reconoce el fundamento de todo ser. La valla de la modestia protege el espacio interior donde puedo ver el fundamento y el misterio de mi ser y de todo ser.
La segunda virtud es la indulgencia, que tiene que ver con la benevolencia, "querer el bien del otro" y la paciencia. Los seres humanos sólo pueden vivir juntos a largo plazo si son pacientes unos con otros. Si uno echa en cara a otro cada error que comete, si no deja de espiarlo para descubrir sus debilidades, entonces la convivencia se vuelve inhumana. Por eso los antiguos monjes exhortaban sobre todo a la humildad. Y es propio de ésta ser pacientes con los demás y no juzgar a nadie. Un Padre del desierto del siglo IV decía que la humildad no tiene lengua para criticar a los otros ni ojos para ver los errores del prójimo. La parábola del trigo y la cizaña nos indica que hay dos modos de mirar: la mirada de los siervos que observan sólo la cizaña, lo negativo, el peligro, y la del dueño del campo que se fija en las espigas, descubriendo ya en ellas el pan. Todos hemos sido creados, no a imagen del enemigo y de su noche, sino a imagen el Creador y de su luz. Por eso es que, mirar lo positivo de nosotros y de los demás, nos hace más humanos y más esperanzados, coronando así las virtudes que engendran la tolerancia.

miércoles, 20 de julio de 2011

De otras historias

La tienda por departamentos 
Macy’s e Israel
Historia narrada por Marilyn Kane
Fuente: Israeli Fronline
Traducción: Carlos Armando Figueredo para este Blog


Nueva York en 1912

Una pequeña porción de la historia judía le da mucho sentido a la “suerte” y al “destino” de Macy’s e Israel durante el Siglo XX: dos de los más ricos y famosos hombres en los Estados Unidos eran un par de hermano llamados Nathan e Isidor Strauss, propietarios de la la tienda por departamentos Macy’s y fundadores de la cadena A&S (Abraham & Straus); esos hermanos eran multimillonarios famosos por su filantropía y activismo social.
En 1912, los hermanos y sus esposas viajaban por Europa, cuando Nathan, el sionista más ardiente de los dos, dijo un día impulsivamente: “Oye, ¿por qué no vamos a Palestina?”

Isidor y Nathan Strauss

Israel no era el destino turístico que es hoy. Su población estaba asolada por la enfermedad, el hambre, y la pobreza; pero ambos hermanos tenían un fuerte sentido de solidaridad con sus hermanos menos favorecidos, y querían visitar igualmente los centros de salud y bienestar a los que habían donado millones.
Sin embargo, después de una semana como turistas, Isidor Straus dijo que ya era suficiente. “¿Cuántos camellos, abrigos y yeshivots puede uno ver? Ya tenemos que irnos, decretó con marcada impaciencia en su voz. Pero Nathan no cedió frente a la orden imperativa de su hermano. No se trataba de que no se daba cuenta de las dificultades que lo rodeaban; era precisamente por ellas que quería quedarse.
A medida que tomaba consciencia de la amplitud de los retos a los que se enfrentaban su compañeros judíos, sentía la carga de responsabilidad. “No podemos dejarlos ahora” protestó. “Fíjate cuánto trabajo por hacer hay que hacer aquí. Tenemos los medios para ayudar. No podemos dar la espalda a nuestra gente. De manera que enviaremos más dinero”. Su hermano replicó: “Sólo quiero sacarte de aquí.”
Pero Nathan sentía que, simplemente, no era suficiente. Sentía que los judíos que vivían bajo duras circunstancias en Palestina requerían la presencia del hermano entre ellos: su iniciativa, su liderazgo, y sus ideas. Isidor no estaba de acuerdo. Ambos siguieron discutiendo y, finalmente, Isidor dijo: “Si insistes, te quedas aquí. Ida y yo regresamos a Estados Unidos, de donde somos.”
Ambos se separaron. Isidor y su esposa regresaron a Europa, mientras Nathan y su esposa se quedaron en Palestina, viajando a lo largo del país y contribuyendo con inmensas sumas de dinero para el establecimiento de la educación, la salud y programas de bienestar social en beneficio de los necesitados.

Palestina en 1912

Nathan financió igualmente la creación de una ciudad totalmente nueva en las costas del Mediterráneo. Y puesto que su nombre en hebreo era Nathan, y él era el principal donante, los fundadores le dieron su nombre, llamándola: Natanya.
Mientras tanto, de nuevo en Europa, Isidor Strauss se preparaba para regresar por barco a los Estados Unidos a bordo de un buque transatlántico y también había hecho reservaciones para su hermano Nathan y su esposa. “Tienes que irte de Palestina YA”, le envió un telegrama urgente a su hermano. “Tengo reservaciones para ti y si no llegas pronto, perderás el barco.”

Natanya hoy

Pero Nathan demoró. Había tanto trabajo por hacer que esperó hasta el último momento para lograr la conexión. Cuando llegó a Londres, era el 12 de abril y el buque ya había zarpado de Southampton con Isidor e Ida Straus a bordo.
Nathan lamentó el hecho de haber “perdido el barco”. Pero no se trataba de un viaje ordinario, no eran un crucero común, se trataba del muy celebrado primer viaje del barco más famosos del siglo: el Titanic.
Nathan Straus, duramente golpeado y en profundo duelo por su hermano y su cuñada, no podía sacarse de la mente que había tenido una cita con la Historia. El hecho de saber que había evitado la muerte permeó en su consciencia por el resto de su vida, hasta su muerte en 1931. Siguió con sus actividades filantrópicas con una intensidad sin rivales en su época.
Hoy en día, Natanya es una ciudad vacacional espectacular de 200.000 habitantes y con las sedes principales del pujante comercio de diamantes de Israel. Y casi en cada rincón de la ciudad, hay un leve recuerdo de la generosidad de Nathan Strauss, de su humanidad y del amor por su pueblo.

 Otto Frank
Ana Frank

Su legado sobrevive
El hijo de Nathan (Nathan Jr., 1889-1961) estudió en la Universidad de Princeton, llegó a la Universidad de Heidelberg en 1908, donde conoció a un joven estudiante de arte llamado Otto Frank. Otto aceptó un trabajo en Macy’s con Nathan Straus Jr, y en él se enamoró de Nueva York y su encanto. Pero en 1909 el padre de Otto murió y regresó a Alemania donde luchó en la Primera Guerra Mundial y llegó a vivir el momento en que él y su familia tuvieron que irse de Alemania debido al antisemitismo. Una de las hijas de Otto era Anne Frank.

martes, 19 de julio de 2011

Libros

Novedades editoriales


Tratado de la injusticia
Reyes Mate
Antrophos, España, 2011


«Con este tratado o tratamiento de la injusticia lo que pretendo es considerar a la experiencia de la injusticia como el lugar filosófico de una teoría posible de la justicia.
La justicia es desde luego un tema mayor de la reflexión política. Siempre ha sido así, pero ahora más porque la justicia ha pasado de virtud cardinal a fundamento moral de la sociedad. Ese cambio de lo “bueno” a lo “justo” ha sido saludado como un salto cualitativo pues hemos pasado de una justicia doméstica a otra capaz de plantearse criterios aceptables por todos de lo que es justo o injusto.
Lo que pretendo es revisar críticamente este planteamiento señalando, en primer lugar, lo que se pierde en el paso de la justicia de los antiguos a la de los modernos y llamando la atención, en segundo lugar, sobre un “equívoco originario” que malicia la calidad de los planteamientos modernos. Me refiero a la confusión entre desigualdad e injusticia. Se las toma por lo mismo cuando no lo son. Las desigualdades, en efecto, son naturales y las injusticias, históricas; las primeras, atemporales y las segundas, con tiempo; aquéllas, moralmente neutras y éstas conllevan culpas y responsabilidades.
Esta remisión de la injusticia al tiempo explica la complicidad entre memoria y justicia. La memoria está al alza. Esta explosión memorial tiene que ver con un desarrollo del concepto filosófico de memoria a lo largo del siglo xx cuyo vértice es la afirmación de que la “memoria es justicia”. Esta tesis se expone en siete puntos: 1) sin memoria no hay injusticia; 2) la justicia es una memoria determinada de la injusticia; 3) la memoria abre expedientes que la ciencia clausura; 4) la memoria permite una actualización crítica de la antigua justicia general; 5) sin memoria la justicia global no es universal; 6) la memoria no es la justicia sino sólo el inicio de un proceso que acaba en la reconciliación; 7) el gesto intelectual de Las Casas como talante adecuado al tratamiento teórico de la justicia.»

Indice
Presentación. «O justicia o barbarie».
1. El equívoco originario.
2. ¡Vae victis!
3. Amartya Sen versus Rawls.
4. Por un tratamiento de la injusticia.

Cap. primero.
En el principio era la injusticia:
1. Atenas o Jerusalén.
2. Auschwitz, lo que da que pensar.
3. El lado oculto de la realidad.
4. La llamada del lenguaje.
5. «¡No hay derecho!».
6. ¿Prioridad lógica e/o histórica de la injusticia?

Cap. segundo. La justicia de los antiguos.
1. Ética y política.
2. La justicia, virtud política.
3. «La parte y el todo son de alguna manera lo mismo».

Cap. tercero. La justicia de los modernos.
1. El desplazamiento de los modernos.
2. «El acuerdo moralmente motivado».
3. El modelo contractualista y el discursivo.
4. La solidaridad y la imparcialidad.
5. Las desigualdades, ¿injusticias o cosas del azar?
6. La imposible compasión consensuada.
7. El problema de la justicia es el tiempo.

Cap. cuarto. Memoria y justicia.
1. Auschwitz, lo que da que pensar.
2. El deber de memoria.
3. La memoria es justicia.
4. De nuevo, la justicia general.
5. La justicia particular.
6. El ánfora rota.

Cap. quinto. Perspectivas de la justicia.
I. Sobre la memoria y la responsabilidad históricas:
1. Responsables de lo que no hemos hecho.
2. El gesto intelectual de Bartolomé de las Casas.
3. La peste del olvido.

II. Sobre la justicia transicional:
1. Una preocupación muy antigua.
2. Confianza institucional y/o justicia de las víctimas.

III. Sobre la justicia global:
1. Una justicia transnacional.
2. Globalidad de los Estados o de los individuos.
3. Responsabilidad temporal y no sólo espacial por la injusticia.

Recapitulación. Seis tesis y un gesto.
1. Sin memoria no hay injusticia.
2. La justicia como memoria determinada de la injusticia.
3. La memoria abre expedientes que la ciencia da por archivados.
4. La memoria permite rescatar el viejo concepto de justicia general.
5. Sin memoria la justicia global no puede ser universal.
6. La memoria no es la justicia sino el inicio de un proceso justo cuyo final es la reconciliación.

7. El gesto intelectual de Las Casas. Bibliografía. Índice de autores y temas.

Reyes Mate
Profesor de investigación del CSIC/Instituto de Filosofía del que fue miembro fundador y primer presidente de su Patronato. Director de la «Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía». Investigador principal y director del Proyecto de Investigación «La filosofía después del Holocausto». Premio Nacional de Ensayo 2009. Sus investigaciones se han centrado en la reconstrucción del pensar, de la política y de la moral desde la memoria de las víctimas. Autor, entre otros, de La razón de los vencidos (Anthropos, 2.ª ed. 2008; trad. al francés); Memoria de Occidente. Actualidad de pensadores judíos olvidados (Anthropos, 1997; trad. al inglés); Penser en espagnol (PUF, 2001); Memoria de Auschwitz. Actualidad moral y política (2003; trad. al inglés); Por los campos de exterminio (Anthropos, 2003); A contraluz de las ideas políticamente correctas (Anthropos, 2005); Medianoche en la historia. Comentarios a las tesis de Walter Benjamin «Sobre el concepto de historia» (2006); Justicia de las víctimas. Terrorismo, memoria, reconciliación (Anthropos, 2008); La herencia del olvido (2009). En 2010 la Revista Anthropos le dedicó su número 228: «Reyes Mate. Memoria histórica, reconciliación y justicia».

lunes, 18 de julio de 2011

Investigación

Los jóvenes urbanos 
tienen hábitos más saludables
©Amalia Rodríguez Gómez / Tendencias 21



Expertos en medicina social y preventiva de la Universidad de Montreal, en Canadá, señalan que los jóvenes que viven en zonas urbanas y acuden cada día al colegio a pie o en bicicleta gozan de mejor salud que los niños que residen en zonas rurales. Los resultados de un estudio realizado por estos científicos, y publicados en la revista Pediatrics, han demostrado, además, que este tipo de transporte es una forma asequible de incorporar la actividad física a la rutina diaria de los niños.

La vinculación entre naturaleza y salud ha sido objeto de numerosas investigaciones. Este binomio inseparable ha acaparado la atención de científicos que han demostrado en diversos estudios, por ejemplo, que el contacto con la naturaleza aumenta la salud humana o que la naturaleza favorece el bienestar físico y mental, tal y como ha publicado anteriormente Tendencias 21.
A todos estos estudios se le suma ahora una nueva investigación, realizada por expertos en medicina social y preventiva de la Universidad de Montreal, en Canadá, dirigidos por el doctor Romano Pabayo. Este estudio ha puesto de manifiesto que los jóvenes urbanos que cada día acuden a su centro educativo en bicicleta o a pie gozan de mejor salud que los niños de su misma edad que residen en zonas rurales, publica dicha universidad en una nota de prensa.
Para dibujar el perfil socioeconómico de los jóvenes y la relación de la actividad física con sus parámetros de salud, así como para comparar todos los datos de jóvenes de zonas urbanas con los de jóvenes de zonas rurales, Pabayo y su equipo analizaron los hábitos diarios de un total de 7.690 niños canadienses.
Según se publica en la revista Pediatrics, los análisis longitudinales de estos datos demostraron que las zonas urbanas, los hogares con ingresos bajos o los hogares monoparentales resultaron ser significativos pronosticadores del uso de medios de transporte no pasivos para ir a la escuela.
"Este estudio es importante para el bienestar de los niños porque la mayoría de ellos no está cumpliendo con las directrices de actividad física necesarias para un óptimo crecimiento y desarrollo", explica el doctor Pabayo, responsable de la investigación.

Apuesta por el ‘transporte activo’
Este trabajo de investigación se caracteriza por haber analizado al mismo grupo de niños en diferentes edades, es decir, encuestaron los hábitos de comportamiento de los mismos sujetos a lo largo de diversos años académicos.
Así, se ha podido demostrar que, a medida que crecen, los niños utilizan cada vez más lo que se denomina "transporte activo". Este térmico alude al esfuerzo físico y excluye el transporte público, autobuses escolares y la conducción. Es, por tanto, un medio de transporte –por lo general individual- que fomenta el ejercicio físico del niño para ir a la escuela.
Según los autores del estudio, este tipo de transporte suelen usarlo los niños para ir al colegio hasta que cumplen los diez u once años de edad, momento en el que la tendencia se invierte.
"El transporte activo representa una forma asequible y fácil de incorporar la actividad física en las rutinas diarias de los niños”, comenta Pabayo, quien asegura que “en un estudio diferente realizado con niños de la ciudad canadiense de Quebec, hemos encontrado asociaciones significativas entre el peso, y si van al colegio en bicicleta o caminando”.

Factores clave en la elección del transporte
Otro de los datos relevantes que pone de manifiesto este estudio es, por ejemplo, que los niños cuyos padres confirmaron que su hijo tenía muchos amigos en zonas cercanas a su casa tenían más del doble de probabilidades de aumentar su transporte activo durante dos años, en comparación con otros niños.
En cambio, los adolescentes tenían menos probabilidades de aumentar sus activos de transporte si no hay semáforos ni pasos de peatones en su ruta a la escuela. El hecho de tener a alguien con quien viajar o hermanos mayores resultó asimismo un factor determinante.
De esta forma, los responsables de la investigación manifiestan que deben realizarse estudios futuros con el objetivo de explicar estas tendencias y los factores identificados en el estudio.
"¿Por qué los niños de Saskatchewan (provincia al oeste de Canadá) y Manitoba (situada en el extremo oriente del país canadiense) son más propensos a utilizar el transporte activo en un determinado momento de sus vidas? ¿Qué pasa con los niños de familias más pobres? ¿Por qué hay diferentes patrones de medida dependiendo de factores sociodemográficos y regionales?”, se preguntan Pabayo y su equipo. “Si podemos obtener una mejor comprensión de los factores que influyen en cómo los niños van a la escuela, podremos animar a más familias a usar la bicicleta o caminar a la escuela, dando lugar a comportamientos saludables que duren toda la vida", concluyen.

viernes, 15 de julio de 2011

Ciudades Digitales

Ciudadanía digital
©Antoni Gutiérrez-Rubí / De su Página


El DNI (Documento Nacional de Identidad) ya no servirá para el futuro. Lo seguiremos utilizando durante un tiempo como elemento identificador en nuestra actividad legal o administrativa, pero su función singularizadora (quienes somos, cuándo y dónde nacimos, cuál es nuestro domicilio, etc.) será claramente reduccionista y simplificadora en la sociedad digital. Estos datos, con nuestra información personal, ya son hoy seguramente insuficientes y, a veces, una rémora para el futuro inmediato de nuestra identidad moderna.
Deberemos nacer –mejor dicho, renacer- en Internet si queremos tener futuro. De ahí la importancia de los dominios personales (¿ya han registrado y comprado su nombre o el término con el que deseen ser reconocidos en el futuro?), de los nicks (sobrenombres digitales), de los avatares (imágenes gráficas que nos representan) y de nuestros perfiles públicos en redes sociales. Y también la relevancia de las nuevas “firmas”, como nuestra cuenta en Twitter o los desconocidos pero sorprendentes códigos QR personales capaces de encriptar información digital.
Nuestra identidad personal será nuestro rastro digital. El que dejamos y el que otros dejan de nosotros. Ambos configurarán nuestra reputación, la auténtica referencia métrica de valor en la sociedad digital. Los buscadores, por ejemplo, no saben nada de nosotros: ni quienes somos, ni ninguna otra característica personal. No conocen nuestra posición socioeconómica o nuestra actividad profesional, por ejemplo. Sólo saben lo que “valemos” en Internet, el valor que tiene nuestra identidad digital (la suma de informaciones, objetos digitales, enlaces, imágenes, etc., que conforman nuestra presencia en la red). Es fantástico. No es importante quienes somos, sino lo que significamos en términos de reputación y audiencia, es decir, somos lo que la comunidad global, en un ejercicio de meritocracia absoluto, nos otorga.
Nuestra ciudadanía política y cívica, será complementada (e incluso superada) por nuestra nueva ciudadanía digital. Las identidades del futuro serán globales, no sólo nacionales; múltiples, más que únicas; y se verán mejor reflejadas, como pliegues poliédricos en las redes y en todos nuestros perfiles, que en cualquier trocito de plástico, aunque lleve incorporado un chip electrónico. Olvídense del currículum vitae y preocúpense por el digital vitae. Pasaremos del tradicional DNI a una nueva PDI (Personal Digital Identity) que no necesitará carnés ni documentos.
Esta nueva ciudadanía digital, que construirá nuestra identidad personal en la sociedad red, va a tener derechos y deberes. El primero, que se va a abrir con fuerza y de una manera imparable, será el Acceso Universal (AU) a Internet. Finlandia, por ejemplo, es el primer país de la Unión Europea que ha declarado, el pasado mes de julio, el derecho constitucional a una conexión de Internet de banda ancha de 1Mbps (¡y esperan aumentarla paulatinamente a 100!) para todos sus ciudadanos. Consideran la conexión un servicio público básico que debe llegar a todos los rincones del país. España aplicará la misma medida a partir de 2011, aunque Andalucía ya se ha adelantado este año, y espera dar un salto definitivo ya que, según datos de Eurostat (diciembre de 2009), sólo el 51% de los hogares cuenta con conexión a Internet. Pronto la Carta Europea de Derechos de los Usuarios de las Telecomunicaciones amparará la garantía de igualdad de cualquier ciudadano con la consideración de Internet como servicio universal sea cual sea su condición geográfica, cultural o económica, como ya han solicitado reiteradamente la Comisión Europea y el propio Parlamento Europeo en el marco de la Agenda Digital 2015.eu. Naciones Unidas también presiona en la misma dirección.
Algunos estados, preocupados por el uso ilegal de determinadas prácticas contra el derecho a la propiedad intelectual de los creadores, pretenden regular la posibilidad de la desconexión digital a aquellos usuarios que vulneren la legalidad. Pero Internet no conoce fronteras. Aplicar las lógicas de los estados ya no sirve en entornos interdependientes y conectados. No sirve ni para la política monetaria, ni para la defensa, ni para la construcción de un espacio económico y político común y compartido. Lo saben bien las economías más dinámicas. Precisamente, aquellas que más han apostado por la velocidad de sus conexiones, por el bajo coste y por la accesibilidad universal a las mismas, son las que más crecen.
La ciudadanía y la sociedad digital y del conocimiento supone afrontar tres retos para cualquier persona u organización: cambios en los flujos y protagonismos de la comunicación, cambios en los modelos organizativos y cambios en los procesos de creación de talento y de valor. Quien no comprenda (incluida la política) la naturaleza profundamente transformadora de los modelos de negocio y de relación que este triple cambio supone, no podrá sobrevivir al tsunami digital al que nos enfrentamos.
Es obvio que en la sociedad de la abundancia del conocimiento y del acceso universal y abierto, los modelos de agregación de valor y su mercantilización deben ser revisados drásticamente si se quiere generar riqueza. Es precisamente un nuevo concepto de riqueza redistribuida lo que está reescribiéndose. Un concepto donde las rentabilidades, los legítimos retornos al talento, la creación y la propiedad, así como los márgenes comerciales de cualquier legítima intermediación, deben de adaptarse a la sociedad abierta.
Los nuevos ciudadanos digitales son nuevos usuarios y consumidores, con otros modelos y otras lógicas. En palabras de Thomas Friedman: “Asistiremos a la irrupción de modelos de negocio basados en la colaboración que resultan simplemente inimaginables hace una década”. Hay negocios en la sociedad abierta, pero sólo existirán los que sepan adaptarse a ella: libre no significa gratis, pero sin libertad no habrá actividad económica. Ni identidad personal.

jueves, 14 de julio de 2011

Ciudades Digitales

Después de Domótica e Inmótica, 
ahora, Urbótica
©Eduardo M. Aguirre / @EduAguirre / Infonegocios


Integrar todos los sistemas relacionados con seguridad, ahorro energético, bienestar y comunicaciones dentro de una casa o edificio, eso es Domótica. Si lo extendemos a un conjunto de viviendas (un edificio por ejemplo) y sumamos el control de accesos y de sistemas y áreas comunes, llegamos a la Inmótica. Si a esta idea la extendemos a toda una ciudad, hablamos de Urbótica, pero ¿qué incluye este concepto?
La automatización hogareña (de ahí el término Domótica) integra como parte de un mismo sistema centralizado e inteligente, todos los que tal vez conocemos (y tenemos) pero que actualmente funcionan de manera autónoma, es decir, es común contar con un sistema de alarma monitoreado y otros que se están popularizando como controles lumínicos mediante presencia o aberturas eléctricas, sistemas de riego por aspersión, de climatización, de filtrado de piscinas, video vigilancia y entretenimiento, entre otros. Pues bien, todos ellos pueden ser subsistemas de uno que los gobierne a todos y que además utilice una red interna y externa (vía internet) para dar aviso de cualquier novedad interactuando con el propietario de la vivienda.
En un edificio, integramos la seguridad en áreas comunes, el riego de parque y jardines, los niveles de tanques y cisternas, los accesos y la video vigilancia con las domóticas de cada unidad que reportan sus anomalías al guardia del edificio, además de su propietario. Esto es lo que denominamos Inmótica.
Y si seguimos alejándonos de la foto, integrando sistemas y control inteligente de áreas públicas tendremos que hablar de Urbótica (de urbs -que significa ciudad en latín- y tica -de automática, palabra que en griego significa 'que funciona por sí sola' –según Wikipedia-), con lo cual podemos estar refiriéndonos (como ejemplos) a:

Sistemas de telegestión y control del alumbrado público
Sistemas de videovigilancia ciudadana
Regulación semafórica
Puntos de información ciudadana automatizados
Recolección neumática de basura

Una buena síntesis de la Urbótica es definirla como la integración de la tecnología en el diseño inteligente de una ciudad.
En algunas ciudades de España se están haciendo las primeras experiencias en este sentido con detectores de humedad desplegados por toda una ciudad, controlados en tiempo real por los sistemas de urbótica, se toman decisiones como activar o no el riego en parques y paseos públicos, ahorrando una importante cantidad de agua.
Otras aplicaciones que actualmente se están utilizando en las llamadas “ciudades inteligentes”, son el servicio de recolección de basura y monitorización del tráfico urbano. En el primero dispone de una serie de indicadores que avisan cuando el contenedor está lleno, y en el segundo caso la urbótica ayuda con el aviso ante cualquier incidente en la circulación (sin necesidad que un operador esté viendo las imágenes).
Un excelente ejemplo de sistemas integrados es el nuevo centro de operaciones que IBM está montando en Río de Janeiro con vistas al Mundial de Fútbol y los JJ OO de 2016, cuya misión será consolidar la información de diversos sistemas del municipio para permitir la visualización, el monitoreo y el análisis en tiempo real. El sistema fue diseñado inicialmente para la previsión de inundaciones y emergencias relacionadas, pero puede extenderse a cualquier hecho que ocurra en la ciudad, desde incidentes en la playa de Copacabana, hasta la salida de los espectadores de un partido de fútbol en el Maracaná o un accidente de tránsito. El centro permitirá a los responsables de la ciudad tomar decisiones en situaciones de emergencia, en base a información en tiempo real.
Tal vez hoy salgas a la calle y te preguntes ¿dónde está la Urbótica en esta ciudad? Pero es importante saber (y exigir) que hacia ella debemos dirigirnos.

miércoles, 13 de julio de 2011

Entrevista

“Mi prima, Anne Frank”
Fuente: La Revista

“Si esta adolescente viviera ahora, ella sería una valiente luchadora por los derechos humanos”.

Bernard Elías, el único pariente vivo de la niña judía que escribió el famoso diario del Holocausto,cree que “si ella estuviera viva hoy, pelearía por los derechos humanos”

Bernard (Buddy) Elías es su primo y quizá la única persona todavía viva que puede contar al mundo sobre la verdadera Anne Frank y qué tan similar es ella a la niña que todos hemos retratado en nuestra mente mientras leíamos su diario.
Elías, un actor europeo, era muy cercano a su prima Anne, quien lo llamaba “Bernard”, cuando era un niño. Los dos solían pasar sus vacaciones juntos en la casa de su abuela en Basel y en la casa de verano de la familia en las montañas.
En una de las páginas del diario, Anne mencionó su deseo de ir de compras a Suiza con su amado primo Bernard. Ella incluso se las arregló para recopilar una lista de compras en caso de que su padre acordara darle 150 gilden y la dejara comprar la ropa que quería.
Ella planeaba comprar tres chalecos de algodón por 50 centavos cada uno, tres calzones de algodón y una chaqueta de punto, y su imaginación continúa a patines de hielo, maquillaje, vestidos y libros.
Elías, de 82 años, visitó Israel recientemente con su esposa Gertie para la Feria Internacional del Libro en Jerusalén, donde él leyó segmentos de un nuevo libro sobre la familia Frank. El libro, Saludos y Besos para Todos, fue editado después de que Gertie encontró más de 6.000 documentos y cartas pertenecientes a la familia en el ático de la casa de sus padres.
Resultó que Anne no era la única que sabía y amaba escribir. “Nosotros éramos una familia que escribía cartas, y las cartas revelan un retrato muy interesante de la vida en el siglo XIX y principios del siglo XX”, dice él.

Renovada amistad

Elías recuerda el día que él recibió por primera vez segmentos del diario, el cual Otto, padre de Anne, tradujo al alemán. “Él tradujo partes del diario y nos las envió a nosotros en Basel”, dice Buddy, quien leyó el diario entero solamente después de que fue publicado y traducido al alemán.
“Era muy excitante, y yo podía conectarme con las palabras de Otto, quien dijo: «Yo no conocía a mi hija hasta que leí el diario». Así es como yo me siento también. Yo conocí a Anne como una niña traviesa, incluso alocada, divertida y entusiasta, y nunca me di cuenta los profundos pensamientos que esta niña tenía en su interior, hasta que leí lo que ella escribió”.
Elías estaba muy emocionado cuando descubrió que él era mencionado en el diario. “Hasta este día yo leo segmentos del diario, especialmente cuando me reúno con niños de escuela, y cada vez que yo llego a una parte en la que ella me menciona me emociona una vez más”.¿Hablaban todos sobre su extraordinario talento durante su niñez? “Ella no era una niña prodigio alrededor de quien todos bailaban y alababan sus talentos”, responde Elías y continúa: “ella era una bonita niña deportiva, muy creativa, y nosotros nos gustábamos uno al otro y jugábamos y nos volvíamos muy alegres juntos. Margot, su hermana mayor, quien tenía mi edad, era un gusano de libro y prefería quedarse en casa, pero Anne y yo amábamos estar afuera, y cuando vacacionábamos en nuestra casa de verano pasábamos el día entero en el bosque”.

Alegre y divertida
Incluso cuando el clima los dejaba en la casa, Anne encontraba maneras creativas de pasar el tiempo. “A ella le encantaba disfrazarse y armar shows, y yo también tenía un teatro de marionetas en casa, con el cual a ella le gustaba jugar”.
Esto es lo que ellos hacían en 1938, en lo que más tarde resultaría ser su última reunión. “Margot, como siempre, se sentaba al lado de la ventana y leía un libro, pero Anne y yo jugábamos con mi teatro de marionetas. Yo tenía títeres de una abuela, un cocodrilo y un payaso, y era responsable de manejarlos”, dice Buddy.
“De acuerdo a la historia, el cocodrilo se quería comer a la abuela, pero el payaso llegaba y lo mataba. Anne amaba la historia, pero ella no se conformaba con los títeres. Así que me hacía poner uno de los vestidos de la abuela, usar uno de sus sombreros y tacones altos e imitarla. Yo era un compañero entusiasta y hacía todo lo que ella me pedía, y Anne se reía. Ella tenía una grandiosa y estruendosa risa”.
Buddy recuerda otros momentos también, cuando Anne estaba enojada y gritaba. “Como todo niño se enojaba cuando no conseguía lo que quería, pero usualmente era muy divertido estar con ella”.
Cuando las vacaciones terminaron y la familia Frank regresó a su hogar en Ámsterdam, la correspondencia continuó a través de muchas cartas que las familias se escribían. “Otto Frank era el hermano mayor de mi madre, Lenny, y él le escribía a ella muchas cartas”, dice Buddy, quien recuerda cómo Anne solía contarle a él en sus cartas acerca de la escuela, sus amigos, excursiones y patinaje en el hielo.
“Las cartas revelaban que ellos estaban viviendo una buena vida. Nada inusual”, dice él, “nada que pudiera predecir lo que estaba por pasar”.

Cartas censuradas
Cuando los alemanes invadieron Polonia, el tono de las cartas cambió naturalmente. “Ellos tenían que ser muy cuidadosos sobre lo que escribían, debido a que todo el correo era sujeto a seria censura”, explica Buddy.
La familia Elías supo por las cartas sobre el nuevo decreto contra los judíos de Holanda quienes eran forzados a llegar a casa antes de las 8 p.m. y tenían prohibido montar una bicicleta en la calle o usar el tranvía. “A ellos no se les permitía ir a nadar o a patinar en hielo,
y Anne amaba patinar en hielo”, dice Buddy, quien más tarde se convirtió en un patinador artístico profesional.
“En una de las cartas ella me contó que soñaba que la guerra terminara ya para que así ella pudiera ir a patinar en hielo conmigo otra vez”. Pero en su lugar, en julio de 1942, llegó una postal de Otto, quien decía que ellos no podrían escribir más por el momento, que esperaba que su hermana comprendiera. “Nosotros comprendimos que ellos se iban a esconder”, dice Elías.
Los Elías recibieron una señal de vida de la familia Frank al final de la guerra. Otto, quien sobrevivió a Auschwitz después que el campo de concentración fue liberado por los rusos, estaba viajando de regreso a Europa Occidental en un trayecto que duró cinco meses completos. “Recibimos un telegrama de él a través de la Cruz Roja, diciendo que él estaba en un barco en camino a Marsella. Durante el viaje desde Polonia de regreso a Europa Occidental él ya sabía que su esposa Edith había perecido en Auschwitz, pero él esperaba que sus hijas hubieran sobrevivido a la guerra. Un mes después él oyó que Margot y Anne habían muerto de tifus en Bergen Belsen”.
Cuando Otto llegó a Ámsterdam fue recibido por Miep Gies, la mujer que ayudó a esconder a la familia. Ella le dio el diario en el cual Anne documentaba el periodo del escondite, desde junio 12, 1942 hasta agosto 1, 1944. “Este es el legado de Anne”, le dijo Miep a él después de conservar el diario en su cajón todos esos años con la esperanza de regresárselo a Anne.
“No era solamente el pequeño cuadernillo que ella recibió para su 13 cumpleaños”, dice Buddy. “Había cientos de páginas y notas que
ella escribió mientras estaban
escondidos”.
Si Anne hubiera sobrevivido, ¿qué hubiera hecho ella para ganarse la vida? “Si Anne estuviera viva hoy, ella sería sin duda una escritora o una periodista, y una valiente luchadora por los derechos humanos”.
El diario inspiró docenas de producciones de teatro y cine, “no todas ellas muy buenas”, dice Buddy. Durante una visita a Perú, él vio una producción de El Diario de Anne Frank con una chica de piel oscura y muy gorda desempeñando el papel de Anne. “Era simplemente ridículo. ¡Una Anne gorda!”, se ríe él.
Y hubo algunas que lo enojaron, como la escritora británica Sharon Dogar, quien publicó un diario de ficción escrito por Peter van Pels, el amigo de Anne en el escondite. “Anne no era la niña que es en este libro. De lo que Otto me contó sobre Peter, él era muy tímido, pero en este libro se le da un carácter que él no poseía”, le dijo Buddy a los medios de comunicación británicos que buscaban su respuesta. “Tampoco creo que su terrible destino debería ser usado para inventar alguna historia de ficción”.
Desde 1996, Elías ha estado dedicando su tiempo a preservar la memoria de Anne Frank y su herencia. “Alguien dijo una vez que seis millones eran estadísticas, pero Anne Frank, una niña pequeña, puede simbolizar todo ese horrible periodo para millones de personas en todo el mundo, quienes en una situación diferente no sabrían nada acerca del Holocausto”, dice Elías.
Elías no ha abandonado completamente su carrera de actuación, y todavía hace presentaciones en el teatro de vez en cuando. Pero la mayoría de su energía está dedicada a su papel como presidente de la Fundación Anne Frank en Suiza. Él es responsable por los fondos recibidos por la fundación de la venta de libros, producciones y cualquier uso de los materiales y fotos de Anne.
“Todo el dinero que entra a la fundación es donado a organizaciones de caridad seleccionadas de acuerdo a los ideales de Anne”, explica él. “Esto incluye organizaciones cuya meta es promover la paz y la unidad entre las personas, ayudar a niños alrededor del mundo y luchar contra el racismo y el antisemitismo, porque el papel de Anne como un símbolo no ha terminado todavía”.
Su primo está convencido de que si Anne estuviera viva hoy y consciente de los actos de antisemitismo y crueldad en el mundo, ella protestaría contra eso abiertamente.
Él admite que algunas veces se pregunta a sí mismo cómo habría lucido Anne si hubiera sobrevivido al Holocausto. Una mujer de 81 años con ojos oscuros brillantes. Pero esta pregunta sigue sin ser contestada, y Anne Frank siempre permanecerá como una niña de 15 años que recién estaba empezando a saborear la vida.

Fuente principal: Consulado General de Israel en Guayaquil