jueves, 30 de junio de 2011

Opinión

Mujer excluida... ¡qué desperdicio!
© Marcos Aguinis / La Nación


La igualdad de géneros, que reconoce al sexo femenino todos los derechos, incluido el placer, todavía es mezquina. Sólo se ha impuesto en los países desarrollados. Los demás, por el contrario, aún se empeñan en mantener su atraso -y varias salvajadas, como la amputación del clítoris- con la impunidad que les brinda un multiculturalismo distorsionado y cómplice que, para colmo, fue inventado por la mala conciencia de Occidente.
La opresión misógina prosigue como si nada en vastas regiones del planeta. Los organismos internacionales y las ONG dedicadas al tema aún no logran triunfos considerables. El patriarcado duró milenios y no quiere ceder su cetro. Es fácil percibir cómo se agitan las aguas cuando la mujer oprimida consigue ser tratada con dignidad. Los que entonces suelen perder la dignidad son los varones. En los últimos años, aumentaron las patologías sexuales de los hombres, a la inversa de lo que sucedía hasta hace poco, cuando la culpa por cualquier trastorno siempre recaía sobre la mujer.
Algunas especulaciones antropológicas, sumadas a leyendas fantásticas como las amazonas y valquirias, hicieron sospechar que la humanidad empezó con el matriarcado. ¿Quién sabe? La Biblia aporta datos sobre el papel de la mujer en el pasado remoto. Tanto que el crítico Harold Bloom especula con que vastas porciones fueron redactadas por una mano femenina en las cortes del rey David o el rey Salomón. Bloom apoya su tesis en la sensibilidad, agudeza psicológica e interés por los conflictos familiares que, sin duda, calzan mejor en una cabeza femenina. La obra de Bloom, escrita en colaboración con David Rosenberg, se llama El libro de J .
Además de las cuatro matriarcas, la Biblia enfoca a otras mujeres notables, como Miriam, hermana de Moisés, la jueza Débora, Noemí y su nuera, Ruth. También se refiere a reinas, como la de Saba, y, más adelante, a la bellísima Esther. No falta una heroína de coraje extremo, como Judith. Pero el protagonismo femenino en el antiguo Israel no conquistó el mundo con la misma fuerza que otras de sus contribuciones. Pese a que el pueblo judío fue el primero en abolir el analfabetismo de los varones -¡cinco siglos antes de la era cristiana!- mediante la instauración del Bar Mitzvá, ese colosal progreso tampoco se extendió a las mujeres. Prevalecía el patriarcado, y aún continúa su rigor entre los ultraortodoxos, aunque morigerado por racionalizaciones de un complicado encaje, idéntico al que utilizan otros fundamentalismos.
El papel dominante por parte de las hembras se da en algunos animales. Por ejemplo, la reina de las abejas, las arañas y, en grado mayúsculo, en un insecto llamado mantis religiosa, porque el macho no puede copular mientras tiene la cabeza unida al cuerpo. Es notable que se haya agregado a su nombre la palabra "religiosa", porque, aunque provenga de la forma en que une sus patas delanteras como en actitud de rezo, en una asociación libre se puede vincular la fe con la veda del placer. La desgracia de ese insecto en su versión macho es que debe resignarse a que la hembra le arranque la cabeza antes de gozar. ¿No heredaron algunos hombres algo parecido?
Una excepción a la marginalidad de las mujeres se dio en la fabulosa Alejandría, donde vivió, enseñó y fue sacrificada la científica Hypatia. Su historia conmueve. Enseñó que la hembra no debe padecer menoscabo de sus derechos, ya que no es inferior al hombre en nada; menos aún en la inteligencia.
Hypatia nació en el año 370 después de Cristo. Se agitaban por entonces las disputas, pese a haberse consagrado el cristianismo como religión oficial (o por esa causa). Las polémicas no se limitaban a discusiones teológicas, sino que desembocaban en combates callejeros. Quedaban aún reductos paganos, mientras llameaban tendencias encontradas, después del Concilio de Nicea. En Alejandría predicaba el obispo Teófilo, enemigo del arrebatado Juan Crisóstomo, jefe de la iglesia de Antioquía. Representaban liderazgos que se disputaban el poder a dentelladas. La iglesia egipcia acabó por separarse y fundó la denominación copta, con un lenguaje específico que combinaba el egipcio demótico vulgarmente hablado con el griego. Los coptos se consideraban -se siguen considerando- los verdaderos descendientes de la antigua civilización que brilló bajo el mando de los faraones y que, además, fue una de las primeras comunidades cristianas del mundo.
La importancia de las ciencias ya había entrado en crisis, pero Alejandría seguía manteniéndose como excepción. Hypatia influyó mucho. Su padre había sido el célebre matemático y astrónomo Teón, que daba clases en la Biblioteca del Serapeo, sucesora de la legendaria Gran Biblioteca, que había desaparecido en el incendio del año 48 a.C.
Hypatia aprendió la historia de diferentes religiones, se interiorizó en el pensamiento de muchos filósofos y profundizó los principios de la didáctica. Visitó Atenas y Roma. Su hogar se convirtió en una academia a la que concurrían estudiantes de tres continentes, atraídos por la fama y la belleza de esta mujer. Uno de sus alumnos fue Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida, rico y con poder político. Este personaje dejó escrita una vasta información sobre sus enseñanzas. Por medio de Sinesio pudieron llegar a conocerse los libros de Hypatia, aunque ningún original pudo ser conservado. Otro alumno, Hesiquio el Hebreo, redactó obras en las que también hace una descripción de sus actividades y asegura que los magistrados acudían a Hypatia para consultarla sobre asuntos de la administración. Ella se interesaba también por la mecánica e inventó un aparato para destilar el agua, un hidrómetro para medir la densidad de los líquidos y un artefacto para medir su nivel.
Pero seguía siendo pagana. Muchos pensadores y científicos se convertían para salvarse. Ella aún no estaba segura. Amigos como Orestes, un prefecto romano y alumno, le rogaron que se mudara a otra ciudad.
En el año 412, el obispo Cirilo fue nombrado patriarca. Inició su gestión con una advertencia: no consentiría ninguna manifestación de paganismo. Los historiadores coinciden en responsabilizar a este hombre por el asesinato de Hypatia. La odiaba, temía y admiraba, todo a la vez. Dijo que no era aceptable que una hembra se dedicase a las ciencias y, menos aún, a ciencias difíciles. Su caso prefiguró a la maravillosa mexicana sor Juana Inés de la Cruz.
En marzo del año 415 Hypatia fue atacada por un grupo de monjes. Los hechos fueron recogidos por el obispo Juan de Nikio, pero no para reivindicarla. En su texto justificó también la masacre que en aquel año se realizó contra los judíos. Había que limpiar toda oposición, real o fantaseada. Narró cómo un grupo de fanáticos se dirigió a su casa, cómo la persiguieron a la carrera por diversos aposentos, la atraparon, golpearon, desnudaron y arrastraron por la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesáreo. Allí prosiguieron con la tortura, cortándole la piel y extremidades con caracolas afiladas, hasta que murió sobre charcos de sangre. Pelaron la carne de sus huesos, que después fueron quebrados. A continuación, en medio de una impunidad absoluta, llevaron sus restos a un barrio llamado Cinaron. Arrojaron la carne a los perros y los huesos rotos a una hoguera.
El espantado prefecto Orestes informó a sus superiores sobre esta atrocidad y pidió una investigación. Pero por "falta de testigos" la pesquisa se fue retrasando, hasta que las autoridades religiosas aseguraron que Hypatia estaba viva y habitaba en Atenas. Orestes tuvo que huir.
Lo cierto es que con la muerte de esa mujer se apagó el pensamiento, no sólo en Alejandría, sino en el resto del Imperio. El interés por las ciencias fue debilitándose y el mundo entró en una dilatada penumbra. El rescoldo de la ciencia pudo mantener sus brasas en los laberintos de Bizancio y numerosos conventos. Durante el siglo VIII, esas brasas volvieron a recuperar su lozanía y, lentamente, cuando el islam completó sus conquistas, permitió que mentes ilustradas de tres culturas tuvieran acceso al tesoro que la ignorancia y el fanatismo pretendieron sepultar.
Es obvio que la discriminación contra la mujer viene desde antiguo, que se arraigó en todas las civilizaciones y adquirió su estatuto legal por medio de textos sagrados y profanos. Algunas disposiciones, consignas, consejos y leyes producen risa; otras, sorpresa. Todas, horror.
Como botón de muestra, basta recordar que unos mil setecientos años antes de Cristo fue establecido el Código de Hammurabi, nada menos. Ese Código fue un gran progreso en muchos sentidos y es el antecedente de los Diez Mandamientos. Pero afirma que si una mujer tiene una conducta desordenada y deja de cumplir con sus obligaciones, el marido puede someterla y esclavizarla. Esa condena podía incrementarse mediante su entrega como mercadería a un acreedor.
Zaratustra -teólogo de nebulosa biografía, pero gran resonancia- también dejó algunas perlas. Se calcula que vivió siete siglos antes de la era cristiana. Entre sus recomendaciones figuraba que la mujer adorase al hombre como a un dios. Cada mañana debía arrodillarse nueve veces consecutivas a los pies del marido y, con los brazos cruzados, preguntarle: "Señor, ¿qué deseáis que haga?".
En la antigua India se difundieron las Sagradas Leyes de Manu. Sostienen que, aunque la conducta del marido sea censurable o aunque se entregue a otros amores, la mujer virtuosa debe brindarle reverencia. Durante la infancia, una mujer depende de su padre; al casarse, de su marido; si éste muriera, de sus hijos, y si no los tuviera, de su soberano. Una mujer nunca puede gobernarse a sí misma.
Es interesante cómo a lo ancho de la Tierra, en diferentes culturas y religiones, prevalecieron conceptos análogos hasta hace poco, y siguen vigentes en muchas partes. El lúcido Aristóteles, que, entre otras aberraciones, consideraba aceptable la esclavitud, escribió que la naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres. Por lo tanto, la mujer es un hombre inferior.
Lutero, que tuvo la osadía de rebelarse contra aspectos corruptos de la Iglesia terrenal, también cometió varias groserías. Entre ellas, decir que el peor adorno que puede anhelar una mujer es ser sabia. ¡Pobre Hypatia, entonces! ¡Pobre Juana Inés de la Cruz!
Por esa época, el rey Enrique VIII, que inauguró la Iglesia anglicana por sus caprichos con sucesivas mujeres, afirmó que los niños, los idiotas, los lunáticos y las mujeres no tienen capacidad para los negocios. Como castigo de la Historia a tamaño disparate, fue sucedido en el trono por dos hijas: María y Elizabeth. Esta última se convirtió en la soberana más trascendental de Inglaterra. Siglos después llegó otra mujer al trono, Victoria, que batió récords de permanencia. Tenía habilidad para designar ministros y hacer redituables negocios. Ahora dura muchísimo la cuarta reina.
En el siglo XIV, circulaba por Francia Le Ménagier de Paris , un tratado sobre moral y costumbres, que decía: "Cuando un hombre fuera reprendido en público por una mujer, tendrá derecho a golpearla con el puño o el pie y romperle la nariz, para que así, desfigurada y avergonzada, no se deje ver".
En el culto siglo XVIII, se estableció en Inglaterra que todas las mujeres que sedujeran mediante el uso de perfumes, pinturas, dientes postizos, pelucas y rellenos en cadera y pechos incurrían en delito de lujuria y su casamiento quedaba automáticamente anulado. (¡Cuántos se anularían hoy!)

Comentario de Horacio Krell
Una socióloga decía que Cristina se comporta como Perón y no como Evita. El prejuicio antifemenino cala hondo también en la mujer y se encarna en el cerebro. El hemisferio izquierdo, el más masculino, aplica el poder duro de la razón mecánica. El poder blando de la intuición es femenino, habita en el hemisferio derecho, prefiere un rostro amigo a la guerra feroz, la persuasión a la fuerza, la atracción a la coacción. Algo cambió en las relaciones. El pacto de hace 50 años era: el hombre trabaja y la mujer está en casa. Hoy se busca la unión de dos enteros y no de dos mitades o la media naranja. Y a mayor individualidad femenina mejoran las relaciones afectivas. Pero no todas terminan bien: detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer pero detrás de una gran mujer suele haber un divorcio.
Hipatía, la sabia Alejandrina fue la hija de un profesor que quería crear un ser perfecto y la adiestró para eso. Se convirtió en maestra y se hizo muy popular. Inventó un aparato para medir el nivel del agua y su gravedad. Fue asesinada acusada de conspirar contra su patriarca. Es un cruel ejemplo de grandes científicos muertos por prejuicios. Hoy como ayer los déspotas le hablan al cerebro emocional y el discurso emocional vende más que el racional.
Los tiranos apelan a las emociones negativa, no a las razones positivas.
Rita Montalcini obtuvo el premio Nobel de Medicina, por aislar el factor que produce el crecimiento neuronal. Al cumplir 100 años, se mantiene muy activa, lo que se debe a la plasticidad de su cerebro. Pese a que mueren muchas neuronas, las que quedan crean nuevos caminos. El cerebro no se arruga, el cuerpo sí. Esta frase es su marca registrada. Perseguida por ser judía durante la 2da guerra mundial, convirtió su dormitorio en laboratorio. Afirma que el cerebro es la carta ganadora para optimizar el rendimiento. El requisito es conservar la curiosidad, el empeño, la pasión y misión en la vida.
Ni Hepatía ni Rita se casaron. ¿Fue casualidad o la causalidad de su destino?

miércoles, 29 de junio de 2011

Opinión

No es solo un recuerdo
© Ildemaro Torres / Especial para este blog

El encuentro de Leoncio Martínez-LEO y Francisco Pimentel-JOB PIM en la empresa que los fascinaba, de publicar la revista humorística semanal Pitorreos (fundada en mayo de 1918), es uno de los más significativos en la historia del humorismo venezolano, porque esa amistad extraordinaria, profunda, que los unió, se tradujo en una obra de gran aliento que de hecho ha influido en forma determinante, en cuanta obra humorística ha sido realizada desde entonces entre nosotros.
A su vez el semanario Fantoches, fundado en 1923, representa la obra maestra de LEO; es allí donde él va a dar lo mejor de su capacidad creativa y a adueñarse para siempre de la admiración y el aprecio colectivos; a juicio de Aquiles Nazoa, Fantoches es el documento más fidedigno de la era gomecista, tanto por lo que dice como por lo que fue obligado a callar.
LEO fue alumno de Emilio Mauri en dibujo, y la formación adquirida en la Academia de Bellas Artes contribuyó a su desempeño como humorista gráfico; el LEO dibujante parecía reservar la belleza para las ilustraciones, mientras que en las caricaturas era evidente su regusto por la fealdad de los personajes, visto lo cual y conocidas las críticas al respecto Nazoa ensayó esta explicación: “Si no la hay en las caricaturas es porque no podía haberla, pues se trataba de retratar a un pueblo y a un país estrangulados por el hambre, las enfermedades, la ignorancia y la represión inmisericorde de una dictadura cruel hasta más allá de la imaginación; en una palabra, un pueblo y un país necesariamente feos”.
Nada fácil ha sido el camino recorrido por nuestro humorismo a lo largo de los años, sorteando incomprensiones, ignorancia, prepotencia o abusos, o todo ello junto, de parte de más de un gobernante; y teniendo la censura como amenaza o como fenómeno despótico concreto cual indeseable compañía, o padeciéndola en sus diversas formas, desde el silencio impuesto y los allanamientos con destrucción de imprentas, hasta la encarcelación de los creadores.

LEO, JOB PIM y Nazoa asumieron a lo largo de la vida una posición digna, dentro de una suerte de Código de Etica que todos ellos celosamente cumplieron, poetas y humoristas de una actitud gallarda que los llevó a sufrir persecuciones, cárceles y exilios, pero también a tener en común el reconocimiento y el afecto del pueblo.
Y en este devenir no es descartable que haya algún Presidente (o elemental caudillo) que por soberbia, arrogancia o simple carencia de sentido del humor, y por tener en su corte a dos o tres humoristas conocidos aunque convertidos en devotos panegiristas suyos, llegue a creer que todos los creadores de humor están de su lado y a su servicio, y en base a ello recriminar a quien no comparta esa devoción, o a incurrir en la grave falta de agredirlo, sin saber ni intuir lo lapidaria que puede ser la respuesta que un humorista talentoso sabe dar, a despecho de cuán irascible sea el mandatario o cuán pertrechado esté –si de un militar se trata- de sables y cañones.
Una nota en la biografía de LEO publicada por el Concejo Municipal del Distrito Federal, en 1976, nos dice: “Como poeta propiamente dicho, como poeta de su patria, transido de pasión civil, nos legó aquel hombre extraordinario uno de los más grandes poemas que haya producido la literatura venezolana y que nos da de verdad el drama interior de un venezolano que contempla impotente el dolor y la miseria y la ignorancia en que se consume su pueblo”. El poema se titula Balada del preso insomne, y el mismo texto citado agrega: “LEO aquí, bien puede ser comparado, como lo hizo Mariano Picón Salas, con el mejor Francois Villón de la Balada de los ahorcados, especialmente”.
He aquí el poema de LEO:

Balada del preso insomne

I
Estoy pensando en exilarme,
en marcharme lejos de aquí
a tierra extraña donde goce
las libertades de vivir:
sobre los fueros: hombre-humano
los derechos: hombre-civil.
Por adorar mis libertades
esclavo en cadenas caí;
aquí estoy cargado de hierros,
sucio, famélico, cerril,
enchiquerado como un puerco,
hirsuto como un puerco-espín.
Harto en el día de tinieblas
asomo fuera del cubil
bien la cabeza, bien un ojo,
bien la punta de la nariz;
temeroso de un escarmiento,
encorvado, convulso, ruin,
-como ladrón que se robase
sólo el reflejo de un rubí-
por mirar brillando en el patio
el claro sol de mi país.

II
¡Sol para iluminar ensueños
de vastos campos sin confín,
del cielo abierto a la esperanza,
de las alas tendidas. Y
aquí alumbra torvas miserias,
venganzas crueles, odio vil
y un dolor que no acaba nunca
ante otro dolor por venir…!
¡Oh la bendita tierra extraña
donde nadie sepa de mi!
a donde llegue de atorrante
sin ambiciones de Rothschild
con la mediocre burguesía
¡de que me dejen existir!
Hablaré mal en otro idioma,
comeré bien otros menús,
y alguna tarde arrellanado
en mi sillón de marroquín,
viendo a través de los cristales
un cielo de invierno muy gris,
pensaré en los muertos amados,
en los amigos que perdí,
en aquella a quien quise tanto
con la vesania juvenil
de cuando iluminó mis sueños
el claro sol de mi país.

III
Estoy pensando en exilarme,
me casaré con una miss
de crenchas color de mecate
y ojos de acuático zafir;
una descendiente romántica
de la muy dulce Annabel Lee,
envanecente en las caricias
y marimacho en el trajín,
y que me adore porque soy
tropical como el mono tití…
Que me pregunte ingenuamente
-¡y no la habré de desmentir!-
cómo es cierto que en Venezuela
los coches de la gente chic
los tiran parejas de tigres,
de tigres “tamaños así…”
(y la altura de un elefante
marcará su mano pueril).
¡Qué fantasías desarrolla
El claro sol de mi país!

IV
Mis hijos han de ser gimnastas
con el ímpetu varonil
de quien tiene libres los músculos
libres el pensar y el sentir,
pues nacerán en tierra extraña
y no en la tierra en que nací;
y mis nietos, gigantes rubios,
de cutis de cotoperiz,
bíceps y espíritus de atletas
con volubilidad infantil,
puede que sí se me parezcan,
tal vez tengan algo de mí:
la realidad de mis ensueños,
la mentira de mi sufrir.
¡Pero en vano entre sus cabellos
hundiré mi mano febril,
echaré hacia atrás sus cabezas
y buscaré, sin conseguir,
en el fondo de sus miradas
el claro sol de mi país!

V
Y cuando ya, siempre extranjero,
descanse más libre por fin,
y tenga lo que a mí me niegan:
la libertad del buen dormir,
en un cementerio evangélico,
cubierto por el cielo gris,
allá que no hay flores al año
sino una vez, mayo o abril,
a falta de la cruz de té,
del nardo, la rosa o el lys,
colocarán sobre mi tumba,
grabado a rasgos de buril,
un versículo de la Biblia
o alguna corona de zinc.
Y ya muchos años más tarde,
muy cerca del año 2.000,
mis nietos releyendo las fechas
de mi muerte y cuando nací,
repetirán lo que a sus padres
cien veces oyeron decir:
-¡y le darán cierta importancia!-
“el abuelo no era de aquí,
“el abuelo era un exilado,
“el abuelo era un infeliz,
“el abuelo no tuvo patria,
“no tuvo patria…” ¡Y ellos sí!

VI
¡Ah, quién sabe si para entonces,
ya cerca del año 2.000
esté alumbrando libertades
el claro sol de mi país!

Imágenes tomadas de: Historiografías

martes, 28 de junio de 2011

Opinión

Los dos enigmas
©Antonio Muñoz Molina

Me impresionó mucho ayer tarde la entrevista póstuma con Jorge Semprún que emitió Canal Plus. Él hablaba sabiendo que sus palabras solo serían difundidas después de su muerte, pero parecía un hombre tan sereno y tan libre que seguramente habría contado lo mismo si le hubieran dicho que la entrevista iba a verse al día siguiente. Yo estaba hechizado delante del televisor, y me dieron ganas de apuntar algunas cosas. Tenía un rotulador a mano, pero no un cuaderno, y como no quería perderme ni una palabra me puse a escribir sobre lo primero que encontré, en las páginas en blanco del principio y el final de los poemas de César Vallejo. Semprún tenía una voz extrañamente clara y firme, como la mirada que se dirigía sin parpadeos a la entrevistadora, a la que solo se escucha durante el programa. El decorado es austero, incluso macabro: una habitación desnuda y al fondo una puerta entornada, literalmente la antesala de la muerte. Y el que ya estará muerto cuando esas imágenes se difundan solo en un sillón, mirando a alguien a quien nosotros no vemos y él sí. Copio las notas que tomé:

“Es imposible que el lector imagine lo que es inimaginable”.

“No sé lo que es el miedo y no me interesa en absoluto la muerte”.

“La idea de la inmortalidad es macabra. Está bien que haya un final. La libertad y la finitud son esenciales en la naturaleza humana”.

“Alfonso Guerra, quizás sin saberlo él mismo, era un bolchevique, un hombre de aparato bolchevique, no un socialdemócrata”.

“Yo he visto cambiar la silueta, la talla, la esbeltez de las mujeres españolas”.

“Estoy convencido de que la monarquía parlamentaria fue el mejor solución para traer de nuevo la democracia a España. Pero me gustaría ser enterrado con la bandera de la República. Cuando uno va a morir quiere tener cerca las cosas fundamentales de su vida. Y la bandera tricolor es lo esencial de mi infancia”.

“La experiencia de los campos permite conocer el mal absoluto. Pero también el bien absoluto. Los hombres son libres y pueden elegir. Todo hombre puede ser malo. Y también puede ser bueno y repartir con un compañero un trozo de pan sabiendo que al hacerlo acorta en una semana su propia vida”.

Me acordé de mi amigo Thomas Mermall, de algo que dijo cuando presentamos su libro de memorias en Nueva York: “Se habla mucho del enigma del mal, de la banalidad del mal, pero es mucho más importante el enigma del bien”. Él lleva toda su vida pensando en eso: en qué hizo que un campesino húngaro eligiera ayudarles a él y a su padre a esconderse de los nazis, sin conocerlos casi de nada, arriesgando su vida y la de toda su familia, sin la menor posibilidad de obtener nada a cambio. Si es importante que estas cosas se cuenten es para que cada uno se interrogue a sí mismo sobre ese enigma, no en la hipótesis tranquilizadora de lo que habría hecho en el pasado, sino en el ahora mismo, en sus actos diarios, en el porvenir que nadie sabe cómo será.


Thomas Mermall: La otra cara del destino from FronteraD on Vimeo.

lunes, 27 de junio de 2011

Del Salón Nacional de la Coexistencia 2010

Trabajos ganadores y mencionados

Eduardo Capuano / Invitado



Carolina Lara Díaz / Ganador


Oscar Alcalá Dorlemont / Ganador

Orlando Carrero Fernández / Ganador

Claudia Leal Villamediana / Ganador


Jack Pugh Briceño / Ganador


Oswaldo Rodríguez Campili, José Brojas Rosado 
y Andrés González / Ganador

Elizabeth Rossi Sandoval / Ganador


Roberto Urdaneta Villasmil / Ganador


Rosa Virginia Urdaneta Suárez / Ganador


Ruben Moreno / Mención Excelencia

Karen Kauffman Lasry 
y Claudia Leal Villamediana / Mención Excelencia

El Salón Nacional de la Coexistencia, Categoría Diseño Gráfico 2011, es una iniciativa de carácter cultural-educativo y surge de la voluntad de entender la coexistencia como un tema de valor social universal. Se trata de diseñar imágenes gráficas cuya exposición promueva la coexistencia a nivel nacional. Serán imágenes que inspiren a la reflexión y la toma de conciencia y que funcionen como vehículo para la difusión de los valores humanos y el respeto al otro. Imágenes en formato y presentación que recorrerán el país expuestas en localidades de acceso público gratuito, espacios urbanos y entidades culturales o cualquier Organización que muestre deseos de difundir los resultados del Salón.
Inscripciones 2011: hasta el 30 de junio.

martes, 21 de junio de 2011

Opinión

¿Puede la muerte acabar con el terror?
Por ©Carlos Armando Figueredo

Fotografía captada en Brooklyn el 11 de septiembre de 2001.
Al fondo, Maniatan humea tras el ataque a las Torres Gemelas.
Thomas Hoepker / Magnum Photos

La siembra del terror es la meta del terrorismo. El terror, así como otras formas de violencia política han sido estudiados desde sus manifestaciones en el mundo desde fines del siglo dieciocho hasta los tiempos actuales. Ahora bien, el terrorismo como organización para sembrar el terror se vienen estudiando desde mediados del siglo XIX.
Michael Burleigh, investigador de las universidades de Oxford y Cardiff y en la London School of Economics en su libro Blood & Rage. A Cultural History of Terrorism, traducido al español bajo el título Sangre y Rabia. Una Historia Cultural del Terrorismo (1), analiza el terrorismo de los fenianos irlandeses; de los nihilistas y revolucionarios rusos; de los anarquistas; en los procesos de descolonización; del septiembre negro; de las brigadas rojas en Italia; en los países pequeños y el que produce la “rabia mundial”: el terrorismo islámico.
En la historia del terrorismo, tan bien documentada en el antes citado libro de Michael Burleigh, así como en el libro editado por Martha Crenshaw, Terrorism in Context, del cual luego se citan extractos, se observa como las acciones de los terroristas causan muertes contempladas pero también indiscriminadas. Vemos también como el combate del terrorismo por parte de los Estados que lo sufren causa muertes contempladas y muertes indiscriminadas. Se observa igualmente que la violencia mortífera de los terroristas no logra que tengan éxito en los objetivos que buscan a través de terror, los terroristas no logran alcanzar el fin que justifique el empleo de los medios ultra violentos de los que se valen. Puede decirse lo mismo respecto del combate que libran contra el terrorismo los Estados que lo sufren.Una característica común de las organizaciones terroristas referidas por Michael Burleigh en su libro ya citado es que lograron alcanzarlas metas que se habían propuesto, mediante el uso de violencia extrema causante de terror. Tampoco pudieron derrotarlos los Estados tan sólo recurriendo a la violencia. Las muertes causadas por los terroristas se enfrentaban a las muertes de la represión estatal pero ni las unas ni las otras lograban el resultado. Esos movimientos empezaron a fracasar a medida que perdían el reconocimiento y el apoyo de las sociedades que ellos pretendían liberar de los supuestos dominios a los que estaban sometidas. Fueron perdiendo fuerza con las deserciones de sus miembros que querían salvarse o que dejaron de creer en sus dirigentes. Las estrategias y las acciones de los gobiernos fueron cambiando. Se logró la paz mediante cambio en las circunstancias propiciadoras de la acción terrorista, mediante negociaciones mutuamente aceptables para las partes en contienda, auspiciadas en algunos casos por “comisiones de la verdad”.
Estamos viendo, en cambio, hoy día, manifestaciones de terrorismo causantes de miles y miles de muertes indiscriminadas que no parecen perder fuerza con la represión gubernamental, causante igualmente de demasiadas muertes, con frecuencia indiscriminadas. Me refiero al terrorismo islámico que se manifiesta a través de organizaciones como Hezbollah, los grupos terroristas palestinos y, sobre todo, a través de Al-Qaeda. Una de las razones de la carencia del éxito ansiado en la lucha contra este tipo de terror puede que sea lo que nos recuerda Harry Czechowicz en un trabajo publicado por la Fundación Venezuela Positiva:

El alcance expandido de las armas y la cobertura de los medios de comunicación ha potenciado los efectos psicológicos —el terror— del terrorismo.
El impacto del terrorismo ha sido también muy magnificado por los medios de comunicación. Cualquier acto de violencia atrae la cobertura televisiva y es transmitido a millones de espectadores. Este alcance masivo ha determinado la utilización del terror como una manera de proporcionar las demandas, quejas u objetivos políticos de una organización particular. (2)

La organización Al-Qaeda, causó la más absoluta indignación, el reproche y el llamado al castigo por parte de la comunidad internacional —salvo muy contadas excepciones— por el ataque, por ella concebido, preparado y ejecutado contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono en Virginia y el concebido contra Washington que culminó con el avión secuestrado que, por acción de valentía suprema de pasajeros se estrelló en Pennsylvania, todo el 11 de septiembre de 2001. El cerebro de esos actos del terror más espantoso, y de muchos otros más, fue Osama Bin-Laden, hecho éste que él mismo reconoció.
Desde el mismo 11 de septiembre el gobierno de los Estados Unidos le declaró la guerra a Al-Qaeda, considerada como el principal y más temible riesgo para la seguridad de la nación. Ello condujo a la intervención militar en Afganistán, ordenada por el Presidente Bush y hasta ahora apoyada decididamente por el presidente Obama. Se pensaba que con la eliminación del gobierno talibán se le infligía un muy duro golpe a Al-Qaeda, considerada como parte integrante de todo el movimiento talibán. No había duda sobre el hecho de que Osama Bin-Laden operaba en Afganistán entrenando a los talibanes en uso de armas, tácticas bélicas y acciones terroristas. Como una ironía, hay que recordar que fueron los propios norteamericanos que prepararon y ayudaron a Osama para que luchara en Afganistán, junto con los Mujadín, contra los soviéticos invasores.
Se pensaba que con la intervención de fuerzas militares occidentales se iba a acabar con los talibanes e incluso liquidar a Bin-Laden supuestamente refugiado en cuevas en la región de Kandahar, cerca de la frontera con Pakistán. No se ha logrado el resultado previsto y, a pesar de que en Afganistán hay un gobierno considerado amigo de Occidente, el terror causado por los talibanes sigue presente y se extiende a Pakistán. Al Qaeda, por otra parte, ha seguido sembrando el mismo terror.
Después de años de una ardua labor de inteligencia, la CIA y otros cuerpos de inteligencia de los Estados Unidos lograron ubicar el paradero de Osama Bin-Laden. Estaba en una casa en la ciudad militar de Pakistán, Abbottabad. Después de una misión de los Seals de la Marina americana, aparentemente a espaldas del gobierno de Pakistán, en apenas cuarenta minutos, los integrantes de la misión mataron al líder de Al-Qaeda con un tiro (o varios) a la cabeza. Se dice que se le buscaba “vivo o muerto” y todavía se duda si opuso resistencia o no —aunque, honestamente, el gobierno americano reconoció que estaba desarmado cuando le dispararon. ¿Se trata de una ejecución sin juicio o de una acción de guerra? Las grandes mayorías en los Estados Unidos se han mostrado sumamente complacidas con la ejecución y muchos gobiernos importantes han aplaudido —algunas veces con discreción— la eliminación del terrorista culpable de miles de muertes en acciones terroristas, en particular las del 11 de septiembre.
Cabe preguntarse si la muerte de Bin-Laden es también un golpe mortal a Al-Qaeda. Opino que no pues, como ya se ha dicho, la muerte no acaba con el terror. Hay que contar, más bien, con la falta de apoyo a los grupos terroristas por parte de quienes los consideraban héroes. Hay que convencer a quienes practican el terror que con las muertes que ellos causan no se logran los objetivos perseguidos.

Notas:
(1) Editorial Taurus, México, 2008.
(2) Matices del Terrorismo, en Violencia – Criminalidad – Terrorismo, Fundación Venezuela Positiva, Caracas, 2005.

lunes, 20 de junio de 2011

Hoy, Día Mundial de los Refugiados

Ponte en sus zapatos



Hoy, Día Mundial de los Refugiados

Como una expresión 
de solidaridad con África


Durante años, muchos países y regiones han celebrado un día nacional —incluso semanas— del refugiado. Uno de los más conocidos fue el Día del Refugiado Africano, que se celebra el 20 de junio en varios países.
Como una expresión de solidaridad con África, continente que alberga a la mayoría de los refugiados del mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó la Resolución 55/76 el 4 de diciembre de 2000, en la cual tomó nota de que en el año 2001 se cumpliría el cincuentenario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, y de que la Organización de la Unidad Africana (OUA) había convenido en que la celebración de un día internacional de los refugiados podría coincidir con la del Día de los Refugiados en África, que se observa el 20 de junio. Por consiguiente, decidió que, a partir del año 2001, el día 20 de junio sea el Día Mundial de los Refugiados.

¿Qué es un refugiado?
Según el Diccionario de la Real Academia Española, un refugiado es una “persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país.”
Los refugiados constituyen un tipo de migración denominada forzada o migración de carácter involuntario. En la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951, se definió a los refugiados como la persona que, "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o no quiere acogerse a la protección de tal país o no quiere regresar a él a causa de dichos temores..."


Entre las causas de movimientos involuntarios pueden mencionarse
Políticas: guerras civiles, conflictos internacionales, división de Estados, conflictos étnicos, etcétera;
Ambientales: inundaciones, sequías, sobre cultivo, deforestación, etcétera.

Causas de persecución
Deben coincidir con uno de los cinco puntos siguientes que figuran en el Artículo 1 A(2) de la Convención de los Refugiados:
Raza: se emplea en el más amplio sentido e incluye a los grupos étnicos y a los grupos sociales con ancestros comunes.
Religión: también se emplea en un amplio sentido. Incluye la identificación con un grupo que tiende a compartir creencias o tradiciones comunes, así como la práctica activa de una religión.
Nacionalidad: incluye la ciudadanía de las personas. A la persecución de los grupos étnicos, lingüísticos y culturales dentro de una población también se la considera como persecución basada en la nacionalidad.
Grupo social determinado: se refiere a las personas que comparten antecedentes, costumbres o posición social comunes. Por lo general, esta categoría comparte elementos con la persecución basada en alguno de los otros cuatro puntos. Esta categoría se ha aplicado a las familias de los capitalistas, terratenientes, homosexuales, empresarios y antiguos miembros de las fuerzas militares.
Opiniones políticas: se refiere a ideas que las autoridades no toleran, entre las que se incluyen las opiniones que enjuician los métodos y políticas gubernamentales. Incluye las opiniones atribuidas a las personas (por ejemplo, cuando las autoridades creen que una persona profesa determinada opinión) aún en el caso de que dicha persona no piense así. Las personas que no han expresado sus opiniones políticas antes de huir del país podrían ser elegibles para el refugio si pueden demostrar la posibilidad de que cuando regresen a su patria los van a perseguir debido a sus opiniones.

Para el ACNUR existen tres clases de soluciones duraderas para los refugiados
•La repatriación voluntaria: el refugiado puede regresar a su país de origen porque cesaron las circunstancias que amenazaban su vida y libertad.
•La integración local: el gobierno del país de destino permite que el refugiado se integre al país donde solicita asilo por primera vez.
•La reubicación en un tercer país: la repatriación lo pondría en peligro y el país donde solicitó asilo por primera vez se niega a la integración local.


Derechos de los refugiados
Los artículos 12 - 30 de la Convención de los Refugiados especifica los derechos que les corresponden a los individuos una vez que han sido reconocidos como refugiados en los términos de la Convención:
•Todos los refugiados deben ser provistos de papeles de identidad y documentos de viaje que les permitan salir del país
•Los refugiados deben recibir el mismo trato que los nacionales en lo que respecta a los siguientes derechos:
- La práctica libre de la religión y la educación religiosa
- El libre acceso a los tribunales de justicia (se incluye la asistencia jurídica)
- Acceso a la educación básica
- Acceso a la asistencia y el socorro públicos
- La protección que brinda la seguridad social
- La protección de la propiedad intelectual, tal como los inventos y las marcas comerciales
- La protección de las obras literarias, artísticas y científicas
- Tratamiento equitativo por parte de las autoridades tributarias

•Los refugiados deben recibir un trato tan favorable como el concedido a los nacionales de países extranjeros en lo que tiene que ver con los siguientes derechos:
- El derecho a afiliarse a un sindicato
- El derecho a pertenecer a otras organizaciones apolíticas y sin ánimo de lucro
- El derecho a conseguir empleo remunerado

• Los refugiados deben recibir el trato más favorable posible, que debe ser al menos tan favorable como el que se da a los extranjeros que se encuentran en las mismas circunstancias, en lo que respecta a los siguientes derechos:
- El derecho a la propiedad
- El derecho a ejercer una profesión
- El derecho a trabajar por cuenta propia
- El acceso a la vivienda
- El acceso a la educación básica

• Los refugiados deben recibir el mismo trato que se da a los extranjeros en lo que respecta a los siguientes derechos:
- El derecho a elegir su lugar de residencia
- El derecho a desplazarse sin restricciones dentro del país
- El derecho a practicar una religión y a la instrucción religiosa
- El libre acceso a los tribunales de justicia (se incluye la asistencia jurídica)
- Acceso a la educación básica
- Acceso a la asistencia y socorro públicos
- La protección que brinda la seguridad social
- La protección de la propiedad intelectual, tal como los inventos y las marcas comerciales
- La protección de las obras literarias, artísticas y científicas
- Tratamiento equitativo por parte de las autoridades tributarias

Fuentes:



Links importantes
Documentos fundamentales
Eventos en América Latina
•10 historias que el mundo debería conocer mejor (1 y 2)

sábado, 18 de junio de 2011

Nuestra palabra favorita

Hoy, en el Día del Español

Luigi Sciamanna gana Premio Municipal de Teatro

Espacio Anna Frank auspició obra ganadora:
Un informe sobre la banalidad del amor


Luigi Sciamanna fue reconocido como Mejor actor en el Premio Municipal de Teatro que otorga el Concejo del Municipio Libertador del Distrito Capital, auspiciada por el Espacio Anna Frank y el Centro Cultural Humboldt. Un informe sobre la banalidad del amor, escrita por Mario Diament y dirigida por el propio Luigi Sciamanna, está inspirada en la relación entre los intelectuales Martin Heidegger y Hannah Arendt y por varias semanas se presentó a sala llena, con muy buenas críticas del público y los especialistas.
Hannah Arendt y Martin Heidegger se conocieron en 1925 en la universidad alemana de Marburgo, cuando ella era estudiante y él ya un reconocido catedrático. Como lo demuestra la correspondencia entre ambos la relación pasó por varios periodos de acercamiento y distancia. El arribo del nazismo y la incorporación de Heidegger a los macabros dictámenes del Partido Nacionalsocialista —membresía que mantendría hasta el fin de la guerra— marcaron un abismo de diecisiete años en los que no se vieron ni escribieron. Una carta de Arendt enviada a su amiga Hilde relata algunos detalles de lo que fuera el reencuentro de la pareja en Alemania en 1950 — ella viajó como miembro de la Comisión Europea para la Reconstrucción Cultural Judía— y en la que confiesa que entre ambos se desarrolló una especie de tragedia en la que Heidegger se comportó con culpabilidad. Pero añadía: “En el fondo estoy contenta … hice bien al no olvidar nunca”.
En adelante la relación epistolar y vital —se vieron algunas veces más y se escribieron muchas otras— se volcaría de nuevo hacia la confianza, traduciéndose en una contenida pasión y un entrañable compañerismo filosófico que llegó hasta los días finales. Hannah seguía admirándolo, se convirtió en su confidente y apoyó muy activamente la publicación en los Estados Unidos de algunas de sus obras. Aquella relación, que se sostuvo en los límites del deseo, el pensamiento y la escritura, llegó a la rareza de que la muerte los separó por muy poco tiempo: ella partió el 4 de diciembre de 1975 y Heidegger apenas unos meses después, el 26 de mayo de 1976.

Frases mínimas
De Hannah Arendt
•El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución.

•Por naturaleza lo hermoso se aísla de todo. De belleza ningún camino conducen a la realidad.

•Nobleza, dignidad, constancia y cierto risueño coraje. Todo lo que constituye la grandeza sigue siendo esencialmente lo mismo a través de los siglos.



De Martin Heidegger
•Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.

•La filosofía implica una movilidad libre en el pensamiento, es un acto creador que disuelve las ideologías.

•La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada.

•El sentido común del hombre tiene su propia necesidad; afirma su legitimidad con la única arma que está a su alcance, esto es, la invocación a lo "obvio" de sus aspiraciones y reflexiones.

viernes, 17 de junio de 2011

La casa sin árbol

El viento y los años se llevaron 
definitivamente el castaño 
de Anna Frank

El arbol en pie. Foto EFE

El árbol fallecido. Foto: REUTERS/Robin van Lonkhuijsen

«El castaño está en flor de arriba abajo. Además, está lleno de hojas y se ve mucho más bonito que el año pasado» , escribía en su diario Anna Frank el 13 de mayo de 1944, tres meses antes de ser llevada al campo de exterminio. Ese castaño era lo único que la niña judía veía desde la pequeña ventana del escondite: era el mundo, la constancia del paso del tiempo, la prueba de una vida en movimieno y la esperanza.
El centenario castaño de Indias de flores blancas estaba ya seriamente enfermo en el años 2006. Explica la Casa Museo Anne Frank en su portal web: «Era uno de los árboles más antiguos de su especie en Ámsterdam. Cuando en 2005 se descubrió que estaba gravemente enfermo, la Casa de Ana Frank mandó recoger castañas del jardín ―previa autorización del propietario― y las hizo germinar para luego regalar los pequeños retoños a las Escuelas Anna Frank, entre otros destinatarios. Hoy por hoy, numerosas Escuelas Ana Frank poseen ya un arbolito, al igual que otras organizaciones alrededor del mundo. En 2009 se regalaron 150 retoños al llamado Bosque de Ámsterdam (…) Durante varios años, la empresa local Pius Floris Boomverzorging se ocupó de cuidar el castaño por encargo del municipio de Ámsterdam. La germinación y el cuidado de los retoños estuvieron a cargo de los viveros Bonte Hoek. Desde 2008, la gestión del castaño estuvo en manos de la fundación Support Anne Frank Tree».

Ubicación del árbol: foto de VaultHandler tomada de la página de la Casa Museo Anne Frank

Explica la página web de la Casa Museo Anne Frank que tras estrechas consultas entre las autoridades municipales, «los vecinos, la fundación holandesa para la protección de los árboles, la Casa de Ana Frank y el propietario, se llegó a un acuerdo sobre la conservación del castaño. En abril de 2008, fue provisto de una estructura de apoyo especial y la copa se atirantó. De este modo, el castaño podría seguir en su sitio entre 5 y 15 años. La fundación Support Anne Frank Tree se encargó de la ejecución de las medidas».
Pese a todos los esfuerzos —en combate con los intentos de talarlo— el árbol sucumbió por si solo a las ventiscas del 23 de agosto de 2010. Eran la 1:30 pm. Cayó con todo y su estructura de hierro, con sus años de historia, con los ojos de Anna Frank en él, quién quizá como nadie lo estimó.
El propietario del Árbol de Ana Frank decidió el 8 de septiembre del año pasado obsequiar los restos del castaño a una serie de museos judíos situados en Berlín, Nueva York, Tel Aviv y Ámsterdam. La Casa de Ana Frank recibirá un corte transversal del tronco, que se exhibirá en sus instalaciones en un momento aún no determinado.


Una grua remueve el árbol caído. Foto de VaultHandler tomada de la página del Museo Anne Frank


En este video puede observase el proceso de remoción de los restos del castaño:
http://www.youtube.com/watch?v=S1-ooYHVrtU&feature=player_embedded#at=57


Otras frases sobre el castaño 
en el Diario de Anna Frank


23 de febrero de 1944
Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes, las gaviotas y demás pájaros que al volar por encima de nuestras cabezas parecían de plata, y todo esto nos conmovió y nos sobrecogió tanto que no podíamos hablar.

18 de abril de 1944
Abril es realmente maravilloso; no hace ni mucho calor ni mucho frío, y de vez en cuando cae algún chubasco. El castaño del jardín está ya bastante verde, aquí y allá asoman los primeros tirsos.

Fuentes: 

jueves, 16 de junio de 2011

Anna Frank: una experiencia con niños

Educación para la Paz, el respeto al Medio ambiente y la integración socio-cultural, 
a través de las artes
Lidia Benavides

Lo que sigue es un fragmento de un artículo de la artista visual Lidia Benavides, publicado en el 2006 en la revista Arte, Individuo y Sociedad, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid. En él dan a conocer “planteamientos fundamentales, procesos, objetivos, metodología, evaluación e investigación del programa de educación para la integración social y cultural a través de las artes: el programa MUS-E de la Fundación Yehudi Menuhin (FYME)”. Dice el resumen del artículo: “Mostramos algunas experiencias en las cuales el arte contemporáneo, la educación para la paz, el respeto al medio ambiente y la integración socio-cultural, son algunos de los temas que se transmiten a través de las sesiones que desarrollamos con los niños”.
Entre las experiencias narradas, se halla una en la cual fue tomado el Diario y la figura de Anna Frank y en la cual se observa cómo el libro genera profundas reflexiones, incluso en niños muy pequeños, que creeríamos ajenos a la terrible realidad

Texto completo en PDF:

Educación para la paz
Para concienciar a los niños de la importancia de la paz, es necesario en ocasiones contarles los terribles sucesos que provocan las guerras, la crueldad y el odio. Normalmente, a los niños les llega la información a través de los medios de comunicación, informativos, o cine, imágenes que se cuelan a través del televisor y que reflejan los horrores de las guerras en todo el mundo. En esta ocasión para acercar una historia de guerra a través de las palabras de una niña que pueda generar mayor empatía, en la sesión MUS-E se hablo del caso del Diario de Ana Frank:

"Podríamos cerrar los ojos ante toda esta miseria, pero pensamos en los que nos eran queridos, y para los cuales tememos lo peor, sin poder socorrerlos.
En mi cama bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas a este infierno. Me da miedo el cavilar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. Por la única razón de que son judíos." Ana Frank, Diario, 19 de noviembre de 1942.

Durante la sesión, antes de comenzar a dibujar se contó a los niños la vida de Ana Frank, para contextualizar el caso, y después se les pidió que dibujaran sobre la historia que les habíamos contado. Al terminar la clase un niño se acerco, y nos pregunto que si podía conseguir el diario de Ana Frank, ya que le gustaría leerlo. Así pues este niño de 9 años le pidió el libro a sus padres, consiguió el libro y se lo leyó entero. A continuación mostramos algunos de los dibujos realizados durante la sesión.


Los niños de 8 y 9 años fueron perfectamente conscientes y empatizaron con la situación que vivió una niña que tenía aproximadamente su edad. En los dibujos reflejaron la violencia de las armas y la muerte, las explosiones, y a Ana Frank escondida en la "casita de atrás" victima del miedo.


En este dibujo podemos observar los tanques presentes en todas las guerras y la "casita de atrás" que era donde Ana Frank y su familia se escondían para no ser descubiertos por los nazis. Es significativa la nube negra que planea sobre toda la escena, como símbolo del miedo, del horror, de la negatividad subyacente en cualquier relato de guerra de cualquier parte del mundo. Pero la concienciación del horror tiene que venir siempre acompañada de la esperanza de la paz, para que los niños vean siempre una puerta abierta a las soluciones y a lo positivo, así pues la sesión terminó con una cita de Ana Frank en la que escribía:

"Y sin embargo, cuando miro al cielo, sé que todo esto cambiará y que el mundo volverá a ser bueno y conocerá nuevamente el orden, el reposo y la paz, porque sigo pensando que, en el fondo del corazón, todos los hombres del mundo son buenos." Ana Frank,Diario.

Enlazamos esta sesión con otra en la que se realizaría una escultura con madera y telas en los que se inscribirían deseos positivos, para la realización del Día MUS-E en la sede del Parlamento Europeo en Madrid. Se realizó una ronda de palabras en la que cada niño escribía en la pizarra un "deseo positivo", sin que se les hubiera condicionado previamente, y haciendo uso de total libertad, fueron muy interesantes todas las palabras que surgieron:

Sentir, casa, soñar, flores, hermano, verdad, cariño, pintar, paz,
disfrutar, cabalgata, vivir, ayudar, amistad, escribir, amarse,
libertad, divertir, se bueno, juntar, cultura, jugar, reír, gustar,
amigos, regalar, campo, hablar, leer, feliz, justicia, sinceridad,
comer, alegría, felicidad, amar, querer, aprender.

miércoles, 15 de junio de 2011

Prorrogadas inscripciones

Salón Nacional de la Coexistencia 
prorroga inscripciones hasta el 30 de junio



En vista del numero de solicitudes que hemos recibido, el Jurado del Concurso Salón Nacional de la Coexistencia, Categoría Diseño Gráfico 2011, informa a todos los participantes, interesados y público en general, que se ha decidido prorrogar el período de inscripciones en el concurso hasta el 30 de junio de 2011 a las 12:00 de la noche. Asimismo, el Jurado agradece todas las notas enviadas y la gran acogida que ha tenido el concurso.
Atentamente,

Por el Jurado del Salón Nacional de la Coexistencia, Categoría Diseño Gráfico 2011

Ilana Beker
Secretaria


Tlfs: (0212) 9577999 y 9577997
coexistencia@espacioannafrank.org

¿Cómo luciría de haber sobrevivido al Holocausto?

Anna Frank a los 80 años


He aquí una fotografía de cómo podría haber sido una “dama hermosa y de apariencia bondadosa”, su rostro ajado por el paso del tiempo de una vida que nunca vivió: se trata de Anna Frank, a los ochenta años.
La imagen de progresión de edad muestra a Ana Frank tal como luciría  si no hubiese fallecido de tifus e inanición a los quince años, en marzo de 1945, unas pocas semanas antes de que el campo de concentración de Bergen Belsen fuera liberado por las tropas británicas.
Creada por la Fundación Ana Frank del Reino Unido con motivo del octogésimo aniversario de su nacimiento usando las mismas técnicas desarrolladas para envejecer artificialmente a personas extraviadas —como la niña Madeleine McCann—, se espera que la fotografía ayude a los escolares británicos a pensar en la clase de vida que les gustaría llevar y a recordar la pérdida de seis millones de seres humanos durante el Holocausto.
La media hermana de Ana Frank, Eva Schloss, una sobreviviente de Auschwitz que jugaba con ella de niña en Ámsterdam, cuando vio la imagen envejecida por primera vez señaló: “Debo decir que estaba un tanto impactada… Realmente no sé por qué. Es una bella dama, muy dulce, de apariencia muy bondadosa con esa dulce sonrisa”.
La imagen fue producida por una firma de Michigan, llamada Phojoe, la cual ha trabajado con la policía estadounidense en docenas de casos de personas extraviadas.
La firma describe la técnica como “parte arte, parte ciencia y un poco de intuición”, y basa su imagen envejecida en cuantas fotografías estén disponibles, las cuales, en el caso de Ana Frank, eran las de una despreocupada jovencita.
La doctora Schloss cree que la pérdida de su madre y su hermana y las experiencias que Ana vivió en Auschwitz, y luego en Bergen Belsen, habrían dejado su marca en ella si hubiera sobrevivido.
“En lo personal, creo que ella habría estado amargada y decepcionada. No veo nada de eso en esta foto”, dijo Schloss.

Fuente: Telegraph (Reino Unido)
Traducción: Nuevo Mundo Israelita

martes, 14 de junio de 2011

Primeras imágenes

Anna Frank en movimiento

Las primeras imágenes en movimiento de Anna Frank fueron difundidas en Internet en el 2009. En abril de 2010 la Casa Museo Anne Frank estrenó su propio canal en el portal de vídeos YouTube (http://www.youtube.com/annefrank) como parte de su 50 aniversario


La filmación, de apenas 20 segundos, fue realizada el 22 de julio de 1941, según fuentes de la Casa Museo Anne Frank, durante la boda de uno de los vecinos. La joven del Diario se ve por un instante asomada a la ventana del segundo piso de un edificio situado en la calle Merwedeplein 39.
El canal online también ofrece entrevistas en vídeo y testimonios con testigos, como el del padre de Ana, Otto, y el de Miep Gies, una de las personas que sabía del escondrijo de los Frank y lo mantuvo en secreto.
En otra de las grabaciones que recoge la web interviene el líder surafricano y Nobel de la Paz, Nelson Mandela, quien recuerda la fuerza que le transmitió la lectura del Diario durante sus años de encarcelamiento por el régimen del apartheid. Igualmente, puede verse a historia de Ana Frank en dibujos animados y hacer un recorrido virtual por el escondite.
"YouTube está encantado de apoyar este proyecto por la importancia de que estos contenidos sean accesibles al público más amplio posible. Esperamos que este canal de YouTube ayude a expandir el alcance de la Casa Anne Frank, su potencia pedagógica y su mensaje de tolerancia", declaró en un comunicado Mascha Driessen, responsable el año pasado de la web en los Países Bajos.

Ver video de Anna Frank en movimiento AQUI

Fuente original: El País

lunes, 13 de junio de 2011

El encuentro de dos amigas

Voces que derriban muros
Fernanda Sande / La Nación, Argentina

Nanette Blitz fue compañera de liceo de Ana Frank y, más tarde, también compañera de cautiverio en Bergen Belsen. Desde la muerte de su amiga, tomó como propia su causa y hoy está en Buenos Aires para celebrar el segundo aniversario del Centro Ana Frank en Argentina, justo cuando se cumplen 82 años del nacimiento de Ana


Ella estuvo ahí -en blanco y negro, niña- y ahora está acá. Toda huesitos, setenta años más vieja, hablando en portugués. Se llama igual, Nanette Blitz, y tiene los ojos líquidos de entonces. Ella estuvo -aquel día, aquella vez- pisando ese suelo, en ese salón de clases. Las coordenadas eran las mismas. Casi las mismas. Y ahí están las fotos para probarlo. En una, Nanette posa toda sonrisa, con las manos sobre un libro y un cuello blanco almidón; en la otra, es Ana la que mira a cámara y queda detenida en ese gesto que estipulaba la época como "pose del estudiante": el pupitre, el libro, las manos. Pero Nanette está iluminada con otra luz, sonríe entera. Ana no. Mira sin mirar, sonríe sin sonreír del todo. Como si supiera. Aunque en realidad no es ella sino uno el que sabe, y el que se atormenta con eso. Ellas, dice Nanette, no sabían nada. Nada de nada. En sus cabezas no había más que lecciones, paseos en bicicleta y peinados preciosos. Ah, y cine. Mucho cine. Ana, sobre todo, se la pasaba leyendo Théâtre & Cinéma, una suerte de Radiolandia de la época, y era cholula antes de la invención de esa palabra. Tanto es así que el día de su cumpleaños número trece, el 12 de junio de 1942, le regalaron un libro de autógrafos. Un cuadernito forrado en tela escocesa donde guardar su inminente colección de firmas "de artistas", como les decía a las actrices cuyos mohínes y peinados copiaba a la perfección. Pero hubo un giro -siempre hay un giro- y el cuaderno de autógrafos terminó en diario íntimo. Y después otro giro más, y lo que comenzó como un recuento de minucias ("hoy estudié", "hoy me peleé con X", "hoy"), mutó en algo mucho más denso. El monólogo de una reclusa. El diario de Ana Frank.

La fiesta
Ella estuvo allá y ahora está acá, en Buenos Aires, para celebrar el segundo aniversario del Centro Ana Frank en Argentina, justo cuando se cumplen 82 años del nacimiento de Ana. Y dice que eso ("una fiesta" ) eran los primeros días. Y dice que eso ("una fiesta") eran los primeros días. Los del liceo. Porque si bien las dos habían coincidido allí sólo por el hecho de ser judías (las otras escuelas les estaban vedadas), el clima seguía siendo de total despreocupación. Mejor dicho: de otras preocupaciones. Las de Ana, además de los chicos y las amigas, incluían una pelea a muerte con el álgebra y la más irremediable vocación por hablar. "La señorita Cuacuá", le decían todos, y Nannete la reconoce enteramente en ese apodo de pato parlanchín. "Con Ana no éramos íntimas, porque ella se destacaba y yo no. Hablaba muchísimo, sí. Quería ser bonita, tener pretendientes, esa clase de cosas. Ella estaba interesada en tener amigas y llamar la atención de los muchachos, pero yo pensaba nada más que en estudiar. Y en la música. Pero las dos llevábamos una buena vida", dice.
Hasta que, de a poco, el mundo que habían conocido comenzó a encoger. Primero fue el transporte: de un día para el otro, los judíos ya no pudieron tomar el tranvía. Después les confiscaron las bicicletas. Hubo que caminar entonces, pero rápido, porque el próximo tijeretazo fue al horario y ya nadie pudo estar en la calle después de las ocho de la noche. "Los judíos holandeses fueron ingenuos, muy ingenuos", cuenta. "Pensaron que Holanda se mantendría neutral y por eso obedecieron una norma que no deberían haber obedecido: la de registrarse con nombre y dirección. Esa fue nuestra condena a muerte, porque con esos datos vinieron después a buscarnos a todos".
Algunos lograron huir antes y otros, como Ana, se volvieron sombras. La familia Frank en pleno se mudó al " anexo" o "la casa de atrás", como le decían a la parte posterior de la propiedad que Otto, el padre de Ana, tenía en la calle Prinsengratch 263, ésa por la que hoy pasan 3000 personas por día. El sitio donde él había estado preparando un refugio, por si acaso eso que había previsto pudiera pasar, pasaba. Y pasó. Fue entonces cuando la familia se esfumó. Mejor dicho, se ocultó por casi dos años en una casa como ésta de Belgrano, en Superí 2647, clon de aquella otra, en Amsterdam. El cuarto de Ana es casi tan frío como aquel y crece, en el jardín, un retoño del castaño original que Ana solía mirar por una ventanita. Como Nanette, la casa también estuvo allá y ahora está acá. Y, como ella, también se han convertido en otra cosa.
Puertas adentro
Quitarse los zapatos, que los pisos crujen. Hablar en susurros, que las paredes oyen. No usar, de nueve a cinco, ni la descarga de baño ni una sola canilla. Nada de aire, muy poca luz, ningún ruido. Prohibido toser. Prohibido correr. Prohibido enfermarse. Prohibido. Cuesta imaginar cómo fue que ocho personas -los cuatro Frank, los tres miembros de la familia Van Daan y hasta un dentista amigo, Albert Dussel- lograron mantener ya no la esperanza sino la cordura en semejante estrechez. Sin bañera ni salida.
Sin poder evitarse. Tal vez por eso al diario de Ana -al que ella llama "Kitty" y considera su "mejor amiga"- va a parar cada elemento de ese universo monstruoso que, en vez de expandirse, se contrae hasta la asfixia. Se hace gimnasia para estirar brazos agarrotados de tanta quietud, se tose bajo las sábanas, se anda más que nada por la noche, cuando los "vecinos" del otro lado (los empleados del almacén) se van. Y sobre todo se vive a la espera de las únicas cuatro personas que saben del secreto, y a las que Ana llama "los protectores". Ellas consiguen comida y ropa en el mercado negro, a veces frutas. Libros, incluso. "Esos fueron los únicos, los verdaderos valientes. Los que de verdad se arriesgaron", recuerda Nanette. "La gente denunciaba a los judíos ocultos, tal vez porque no imaginaban qué sucedería si los delataban", se apiada. "Pero los holandeses nunca pidieron perdón por eso. Muy pocos ayudaron a los judíos escondidos. ¡Y ni siquiera hoy sabemos quiénes fueron!" A medida que el espacio se abrevia, el diario se vuelve ventana y es ahí donde Ana se permite lo que en ningún otro lado: el humor, la diatriba contra su madre, la tristeza y los sueños. Todo circula por las páginas de Kitty, y el miedo no es la excepción. "Vivíamos con miedo porque no sabíamos qué pasaba después. Qué les esperaba a todos los arrestados y deportados. El miedo era todo, y a todo". Para Ana, en cambio, el miedo tenía tres modos distintos de dejarla sin aire: la caminata, la soledad, el fuego. Y al menos dos de sus temores se cumplieron al pie de la letra el 4 agosto de 1944. Sobre un dato seguro (vender judíos a la Gestapo era un negocio infame pero rendidor: 40 florines por cabeza, y en el escondite había ocho judíos) los lobos llegaron a "la casa de atrás". Y aquel mundo secreto voló en pedazos. El diario de Ana quedó por ahí. Miep Gies, una de las protectoras, lo recogió y lo guardó, "para cuando la guerra termine". Pero para Ana la verdadera batalla acababa de comenzar. Primero fue a Westerbork, en Drenthe, el campo de concentración donde se reunía a los judíos holandeses antes de enviarlos a los campos de exterminio en el este. Fueron deportados cerca de 100.000 holandeses; 95.000 no regresaron más. Ana estuvo en Auschwitz y en Bergen Belsen. Y allí volvería a ver a Nanette.
"Eramos dos esqueletos. Esqueletos", dice, haciendo de cada sonido un hueso. Roto. Eso es lo peor: el recuerdo constante. Cada palabra con una cosa horrible pegada a la espalda, el espanto untando cada letra. Y lo que pasa ahora por sus ojos transparentes es una silueta. Un esbozo. Ana. "Venía de Auschwitz, y estaba muy debilitada. No tenía casi carne en las caderas, y cuando me abrazó le sentí los huesos", dice, y se toca los costados. "Ella quería vivir, como todos. Tenía planes, pero no estaba en condiciones. Sobrevivimos los más fuertes, pero no sé bien por qué", admite. ¿Dios, quizá? "No, definitivamente no. Es muy difícil reconciliarse con un Dios que permite todo. Y Dios, si existe, permitió que pasara todo lo que pasó. Creer en él es muy difícil después de haber estado donde yo estuve", dice, sin odio. Ni inocencia.
Ana murió tres semanas antes de que el campo fuera liberado. ¿Nanette tuvo más suerte? Ella dice que sí. Que suerte. Que haber perdido a toda su familia, pesar 30 kilos y terminar en coma puede, con todo, llamarse suerte. Le tomó tres años recuperarse. ¿Qué siniestra cosa determinó que Ana sobreviviera dos años emparedada, para morir un año más tarde, y con las tropas aliadas ya en Europa? ¿Por qué Ana, y no Nanette? Los grandes ojos claros -si existiera un color capaz de contarlos sería sin dudas un clarísimo azul Blitz- tampoco saben. Sucedió. Punto. Sin muertes justas o injustas; sólo muertes (y vidas) porque sí. Sin embargo, desde todo aquello, Nanette ha tomado la causa de Ana como propia. "Si yo sobreviví, no me puedo quedar en mi casa, callada. Tengo una misión: hablar, divulgar", dice. A veces pasa: los muertos se alzan en los vivos, y los vivos comienzan a ser también la voz de los que no están. De los otros silenciados. Médiums. Y hoy aquí, en esta casa que replica a la otra (la de Amsterdam, la de Ana), Nanette es un poco su amiga a los 83, y en Buenos Aires. En vísperas de su cumpleaños y hablando con los más jóvenes de todo lo que ella no pudo disfrutar: libertad, tolerancia. Respeto. "Los jóvenes me dicen que ellos no se quieren meter en política. Pero yo les explico que la política siempre se mete con uno. No olvidemos que Hitler llegó al poder por el voto popular, entonces sí hay que meterse. Eso de 'nunca más' no existe. Hay que ser vigilantes de lo que sucede, saber lo que está sucediendo a nuestro alrededor. No sólo con los judíos sino con todas las minorías".
Nanette habla sin cansarse -con su voz que es también azul Blitz- y con una energía que no va con su edad. Como si la experiencia en los campos hubiera fundido a la estudiante de la carcajada y sacado del fuego a alguien forjado en otra aleación. Con el diario de Ana Frank ha pasado otro tanto: medio siglo después, las palabras de Ana cambiaron su timbre. Resuenan de otra manera, les hablan a otros distintos. A Erin Gruwell, por caso, una maestra estadounidense que estrenó su título de maestra en un escenario casi bélico (el secundario de uno de esos barrios bravos en donde es más fácil morir de sobredosis que pasar de año), y supo ver lo parecidos que eran Ana y sus alumnos. Un encierro idéntico, sólo que en otra clase de cárcel. Por eso decidió llevarles el diario y hasta les propuso hacer un registro cotidiano (y anónimo) de sus experiencias. El resultado fue una colección de diarios personales en donde cada uno dijo lo que nadie quería escuchar. El otro resultado fue una clase entera (la del aula 203, la de los candidatos seguros a todo lo peor) dándose una segunda oportunidad. Hubo un cambio impensado. Hubo también (¿cómo no, en EE.UU.?) presentaciones de televisión, una película (El diario de los escritores de la libertad), un par de libros. Y otras cosas más nacidas de las palabras-espejo de Ana. Allí en donde lo que ayer se llamaba judío hoy se llama negro, armenio, pobre, palestino, sudaca. El libro donde caben todos, porque la máquina de fabricar otros jamás se detuvo. Que el texto haya sido traducido a más de cincuenta idiomas y sea el más leído luego de la Biblia no es casual: el diario de Ana habla de temores, realidades y sueños que no se modifican. Sólo cambian de nombre, y de escenario. "Deseo contarte lo que cada uno de nosotros quiere hacer cuando salgamos de aquí", se ilusiona Ana en su cuaderno. "La señora Van Daan ansía comer golosinas. Peter, ir al cine. Por mi parte, yo me sentiría tan feliz y alegre que no sabría por dónde empezar." Lo cierto es que, a pesar de todo, empezó por cambiar corazones y sigue cambiando historias. Antes lejos; ahora, aquí. Ochenta años después, y más viva que nunca.

EL LIBRO DE LAS BUENAS COSAS

Los becarios argentinos del Centro Ana Frank: 
en una semana viajarán a Holanda a conocer la casa original. Foto: Patricio Pidal AFV

Tienen las caras frescas de cuando la vida todavía no llegó, y todo está por hacerse. Son ocho chicos argentinos de muy distinta procedencia y de distintas edades que ganaron un concurso organizado por el Centro Ana Frank Argentina. Primero escribieron un texto literario sobre una realidad discriminatoria y luego propusieron soluciones. Douglas, un morocho pelilargo de la Villa 31, cuenta que "en mi barrio tenemos muchos problemas. Uno es que cuando necesitás trabajar y decís que sos de la 31, no te toman. Entonces yo propuse armar una cooperativa de chicos que además trabajara en el tema del reciclado", explica. Karen también vive en el barrio y también ganó, pero con un proyecto que propone combatir la discriminación entre los más chiquitos a través del juego. Y así, todos: Dafne, que es hipoacúsica, con su original propuesta para comenzar a escuchar a los demás; Lara y su trabajo sobre la identidad; Macarena y su idea de integrar desde la primaria; Anush y su Proyecto Caleidoscopio, de una agudísima mirada sobre los mecanismos detrás de la discriminación; Rocío y su aporte a la educación intercultural; Sonia y su sueño de darle voz y hasta un museo a la gente de la isla, en el Delta. Los ocho viajan dentro de una semana a conocer la casa de Ana en Holanda. Los ocho son ella, aunque no lo sepan.