jueves, 8 de diciembre de 2011

Emprendimiento social: el camino (IV)

Consciencia y emprendimiento
©José Gregorio Silva (emprendedor paralelo. Profesor universitario. Arquitecto de Información. Consultor en Innovación)
cheo@accede.net
Fuente: Informe21



Este año han ocurrido en todo el mundo cosas interesantes que si las entendemos en su contexto veremos que son trascendentes. En español la palabra consciencia tiene dos significados: El primero es el “Conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones”, bien sea como persona o como ser social. El segundo se refiere a la “Capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento”. Es la consciencia vinculada con la ética y la moral (las comillas son citas textuales del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española). Por cierto, en este segundo caso la letra s (ese) puede omitirse y podemos hablar, por ejemplo, de “la voz de la conciencia”.
Pero en este artículo no queremos conversar acerca de la ética, el segundo significado, sino del verse, conocerse y reconocerse del emprendedor, en su actividad y reflexión, el primero de los significados. En el mundo en que vivimos actualmente es muy interesante estar consciente de cosas que están pasando, creando nuevas oportunidades y haciendo transformaciones sustantivas en nuestra práctica social.
Detalles más, detalles menos, de alguna manera el emprendedor de hoy sabe que, en el presente siglo, los llamados “nuevos medios sociales” le permiten conectarse con otras personas en forma cotidiana y productiva. Esto es una oportunidad valiosa e interesante para intercambiar con sus usuarios, clientes, proveedores, mercados y hasta con su competencia.
No se trata simplemente de que podemos escribirles, hacerles llegar mensajes a través de la red y recoger opiniones de ellos. Esto en si mismo es interesante, pero en realidad se trata de algo más, porque a fuerza de comunicarnos en forma frecuente, intensa, cotidiana y enriquecedora nos convertimos en seres diferentes. Esta transformación la podemos vivir en forma consciente, sabiendo que nos está ocurriendo, o simplemente nos puede pasar desapercibida. Por supuesto, lo interesante, lo divertido, lo apasionante y lo particularmente retador para el emprendedor es hacerlo consciente.
La consciencia requiere aprender a ver y a verse sin prejuicios. Deslastrarse de las ideas del pasado, de las malas, pero también de las buenas, para observar sin preconcepciones y poder ver. Esto nos permite experimentar percepciones diferentes de lo que acontece alrededor e incluso dentro de nosotros mismos, de vivir a plenitud un mundo que está cambiando en forma acelerada, lleno de acontecimientos vertiginosos, que para muchos se desdibujan en las nuevas modas, los nuevos aparatos (celulares, memorias, ipods, tablets, gps, múltiples cámaras), las nuevas actividades y los nuevos términos que hay que inventar o usar para describir acciones nuevas (blogear, chatear, twitear, etc).
Lo que requiere la consciencia es una necesaria flexibilidad: Muchos de los conceptos o ideas que teníamos se vuelven demasiando simples y maniqueístas. En efecto, en el presente, es excesivamente reduccionista pensar que sólo existen empresas con fines de lucro y organizaciones sin fines de lucro y que si vamos a crear una nueva organización ecologista debemos escoger taxativamente. Cuando pensamos así, dejaremos de entender la complejidad que subyace en la simplicidad de la articulación en redes y nuevas maneras de trabajar la sostenibilidad y promover causas que han venido apareciendo en ellas.
O que existen instituciones académicas donde se crea conocimiento y organizaciones donde se aplican conocimientos preexistentes para producir bienes y servicios. Cuando concebimos las ideas de esta manera, podemos dejar de ver conocimientos que nacen simultáneamente fundamentados y aplicados, generando las innovaciones que nos cambian socialmente.
Son muchas las taxonomías duales del pasado que nos resultan insuficientes: Organizaciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales. Instancias y problemas locales e instancias y problemas globales. Trabajo y vacaciones o trabajo y descanso. La esfera de lo personal, donde están nuestras cosas íntimas y la de lo colectivo, donde está nuestro ser público. Con percepciones así, excesivamente dicotómicas, nunca podremos, por ejemplo, entender elementos de la nueva cotidianeidad, como Facebook, una experiencia en la que, independientemente de que nos guste o no, usemos mucho, poquito o nada, es una nueva práctica social generalizada.
Las categorías duales nos trajeron hasta aquí, pero si en forma rígida nos empeñamos en que ellas describen todo lo que hay en el mundo vamos a dejar de estar conscientes de muchas cosas que están sucediendo, perderemos capacidad de apreciar y, tristemente, dejaremos de asistir al nacimiento de nuevas realidades. En algunos casos esto ocurrirá no porque no estemos en ellas, sino porque, precisamente no estábamos conscientes.
Este año, en todas las causas y en todo el mundo, sucedieron cosas interesantes e importantes, que si las entendemos en su contexto, veremos que quizá son más trascendentes de lo que nos habíamos percatado.
Los seres humanos estamos transformándonos. Estamos aprendiendo a organizarnos en forma diferente. Podemos sumar voluntades y hacer acciones significativas mucho más rápidamente, con menos formalismos. En todas las áreas donde en lo personal nos movemos, hemos visto la aparición de nuevas formas de asociarse, de desarrollar identidad, de hacer junto a otros, sin cancelar lo que hacíamos ni dejar de ser parte de las instancias formales e informales a las que pertenecemos. Hay relaciones como las desarrolladas dentro del espacio de la Semana Global del Emprendimiento (http://www.unleashingideas.org/) o las promovidas a través de RedParaCrecer (http://www.redparacrecer.org), por sólo mencionar dos ejemplos, que amplían nuestros horizontes en una vivencia que funde nuestra identidad local y global.
Ciertamente, para los emprendedores este es un nuevo mundo, donde nacen múltiples realidades detrás de lo aparentemente anecdótico y circunstancial. Hay un hacer diferente, que esta transformado nuestro ser. Los emprendedores están disfrutando de maravillas y creando maravillas y todos estamos inmersos en procesos que nos transforman, si bien algunas personas son conscientes y otras no.

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