martes, 6 de diciembre de 2011

Emprendimiento social: el camino (II)

Los nuevos emprendedores sociales
Fuente: Emprendedores.News


El mundo de las empresas sociales está evolucionando a un ritmo vertiginoso, y cada vez son más las personas que se asumen como emprendedores sociales. Por otro lado, hay muchas personas que son excelentes emprendedores sociales pero no saben que lo son

Ese es el caso de Sylvia García-Escamilla, creadora de la Fundación John Langdon Down, a quien tuve el gusto de conocer la semana pasada. Sé que suena exagerado, pero quienes han tenido el gusto de entrar a las instalaciones de la Fundación John Langdon Down y ver el increíble trabajo que hacen con las personas que viven con el síndrome, van a salir convencidos de que generar proyectos de alto impacto que cambien la vida de cientos de personas sí es posible.
Al igual que el caso de Sylvia, continuamente tengo la oportunidad de conocer y conversar con emprendedores sociales que sin darse cuenta me transmiten aprendizajes e ideas que no obtendría de otra forma.
Así, he llegado a la conclusión de que hay ciertas cosas que todo emprendedor debería saber antes de arrancar su proyecto; cinco de las ideas más importantes son las siguientes:
1. Empezar de cero es difícil. No todo el mundo tiene por qué ser emprendedor, hay un lugar adecuado para todos, pero no siempre es el mismo lugar. Si alguien se siente motivado a emprender sólo por los elogios, tiene que comprender que el impacto real del emprendimiento es mucho más importante y que seguramente en el largo plazo los elogios no serán suficiente motivación.
2. La experiencia previa sí cuenta. Algunas personas aseguran que lo más importante al generar una empresa social es tener una fuerte motivación personal. Quizá ese compromiso personal sea importante al arrancar, pero en el mediano y largo plazo, las empresas que logran sus objetivos son aquellas cuyos emprendedores tenían experiencia laboral o se acercaron a alguien que la tenía. “Saber hacer las cosas” desde antes es mejor que pagar el alto costo de aprender equivocándose.
3. No más héroes. En el mundo de las empresas sociales existe el gran mito del “emprendedor social-super héroe”, que ha sido fomentado por varias organizaciones como Skoll, Ashoka y Schwab. Y no es que esté mal reconocer el trabajo bien hecho, sino que las empresas sociales de alto impacto son exitosas gracias a la creación de equipos eficaces, grupos, redes y movimientos.
4. Mejorar continuamente. Suena evidente, pero lo más difícil es generar un parámetro que permita conocer si realmente estamos mejorando como emprendedores con el tiempo.
5. (Esforzarse en) ser lo mejor en todo. Cada vez es menos aceptable para las empresas sociales tener un sitio web terrible, una estrategia de comunicación aburrida y carecer de un sistema para medir sus resultados. Por supuesto que habrá excepciones a estas reglas, pero en general, un emprendedor que llega al éxito no admite la mediocridad.

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