viernes, 4 de noviembre de 2011

Cine

Otras cintas para ver y ver y ver

La redada (La Rafle, 2010) 
Película francesa, dirigida por Rose Bosch y con Jean Reno y Melanie Laurent en dos de los papeles principales, narra lo ocurrido en el velódromo de invierno en París cuando en la noche del 16 de julio de 1942, la policía francesa sacó a la fuerza de sus hogares a 13,152 ciudadanos franceses de origen judío y judíos de países vecinos perseguidos por los nazis y sus acólitos, que habían buscado refugio en Francia, y los concentró en dicho lugar, desde donde serían enviados a Auschwitz por los nazis que habían ocupado Francia, la cual estaba entonces presidida por el Mariscal Petain, su gran colaboracionista. Esta inmensa redada, denominada cínicamente “Operación Primavera”, se describe y muestra en la película con la crudeza necesaria para entender el nivel de sufrimiento humano que tales acciones provocaron, que es también el motivo por el cual los franceses prefirieron ignorarlo durante décadas, hasta el punto de que queda sólo una fotografía de esta ignominia porque inclusive el velódromo fue destruido para tratar de ocultar su gran carga de responsabilidad en este horror. Ese es precisamente el valor fundamental de este film. Pues muestra -sin tapujos- al ciudadano francés de hoy lo que hicieron sus conciudadanos durante la ocupación nazi, hace casi 70 años, para dejar al desnudo la infamia cometida especialmente contra los niños. Pero, también, es un logro fundamental de esta película haber enseñado cómo, por otra parte, la ayuda recibida por la resistencia pasiva y activa, logró salvar a otros 14.000 judíos, seleccionados igualmente para ser apresados en esa “operación” que se mantuvieron en la clandestinidad gracias a esa importante ayuda. La lección que todos podemos sacar es la importancia trascendental de la memoria. Porque ella es la única que invita a ponernos en el lugar de la víctima, lo que no puede sino despertar en nosotros la desobediencia civil y la valentía moral tan debilitadas en los momentos en que más falta hace, justo cuando un régimen decide excluir a una porción de su ciudadanía para endilgarle todas las culpas de las necesidades insatisfechas de la población, y la capacidad que tienen las mayorías de cumplir órdenes que implican crímenes contra la humanidad.


El noveno día (Der neunte tag, 2004) 
Dirigida por Volker Schlöndorff y protagonizada por Ulrich Matthes, August Diehl, Bibiana Beglau, Hilmar Thate, narra la historia de Henri Kremer, un cura de Luxemburgo internado en el campo de concentración Dachau, a tan solo unas millas de la capital Bavarian de Munich. Es uno de un total de 2771 curas hechos prisioneros ahí hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndolo en una de las comunidades religiosas más grandes del mundo. Arrestado por oponerse a las leyes nazis, la vida de Kremer es ahora un infierno. Los prisioneros reciben un pequeño trozo de pan y caldo cada doce horas de trabajo, son "almacenados" por la noche en filas, durmiendo en literas infestadas de piojos, pasando frío, rodeados de suciedad, afectados por el tifus, la humedad, y por la brutalidad de las palizas diarias a manos de los guardias por las que sienten una inhumana satisfacción cuando le toca a otro y no a uno mismo. Algunos curas son crucificados, otros deciden suicidarse electrocutándose con las vallas electrificadas, y otros enloquecen. Además, Kremer fue amenazado con la muerte de su familia y compañeros si no convencía al obispo de Luxemburgo para que se comprometiera con el régimen nazi.


El ejercito del crimen (L´Armée du Crime, 2009) 
El título de la película surgió de un afiche que los nazis denominaron “Afiche Rouge”, con 15.000 ejemplares en el que estaban estampadas las fotografías de los dirigentes de una guerrilla urbana formada, en gran parte, por inmigrantes judíos rumanos y húngaros, españoles republicanos y armenios, que llegaron a Francia mucho antes de la guerra porque la amaban. Francia representaba los derechos humanos que en gran parte de Europa no se respetaban. Era al fin y al cabo el país de la Revolución de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Lo que les sucedió durante la ocupación nazi es el tema de la película, cuyo director Robert Guediguian es armenio. Para los nazis y sus colaboradores franceses ellos eran un grupo de criminales peligrosos, puesto que ciertamente lograron matar a unos cuantos jerarcas, entre ellos a Julius Ritter asistente de quien dirigía el programa de la deportación de mano de obra esclava para las fábricas bélicas de Alemania…. Liderados por un judío de Besarabia, Boris Holban y, más tarde, por otro de nombre Josef Epstein, un grupo de más de 50 guerrilleros urbanos se dividieron en destacamentos, uno de los cuales estuvo encabezado por el armenio Missak Manouchian que en la película está representado por el actor también armenio: Simon Abkarian, quien acompañado por un puñado de valientes se volvieron héroes de la Resistencia hasta el punto que en París existe una calle dedicada a su memoria: “La Rue du Group Manouchian” Manouchian (1906) era un obrero, porque fue huérfano desde muy temprana edad. Su padre murió probablemente en el genocidio cometido por los turcos a los armenios y poco después su madre, de hambre. Siendo muy joven, con un hermano, llega a Francia y allí además de trabajar en oficios artesanales asiste como oyente a la Sorbona, escribe poemas, funda dos revistas literarias en lengua armenia en las que traducen del francés al armenio importantes obras literarias. También dirige un diario (Zangou) armenio. Su compañera, Melinée, también trabaja junto a él en la clandestinidad.


Ararat (2002) 
Dirigida por Atom Egoyan, con Charles Aznavour y Christopher Plummer en dos de los papeles principales, trata sobre el genocidio cometido por los turcos contra el pueblo armenio en 1915, hecho que se reconoce sirvió de inspiración al nazismo. Aunque para el director de esta película, hubiera sido más fácil filmar una recreación de los hechos, prefirió transmitir su mensaje por medio de una trama más compleja y profunda: la historia contemporánea de dos familias, una turca y una armenia, que conviven en un país extranjero, y su búsqueda de la reconciliación y la verdad, enfrentándose a un pasado terrible y un presente complicado. En la historia, un famoso director de cine contemporáneo, Edward Saroyan (Charles Aznavour), quiere realizar una película sobre el exterminio de los armenios en Turquía, y alrededor de este proyecto giran varios personajes cuyas opiniones sobre el genocidio se evidencian a lo largo de la película: una madre que solamente quiere paz, una mujer que busca el desagravio, y un joven viajero que, al revelar sus raíces, está poniendo en peligro su futuro. Lo que comienza como una búsqueda de pistas para finalizar un documental, se convierte en un viaje al pasado por un terreno extenso y antiguo, donde prosperan las mentiras, la decepción, el miedo y la negación.


El erizo (Le hérisson, 2009) 
Dirigida por Mona Achache y libremente inspirada en el libro de Muriel Barbery “La elegancia del erizo”, El encanto del erizo (Le hérisson, 2009) es la historia de Paloma Josse una niña de once años, tremendamente inteligente, que se hace amiga de Renée Michel, la portera de su edificio, una mujer discreta y solitaria. Paloma ve a la portera, como un erizo por su aspecto arisco, pero por su armónico interior. El señor Kakuro Ozu, un atractivo japonés de cierta edad, acaba de mudarse al edificio. Él también será capaz de ver la belleza interior de la portera y le pedirá una cita, lo que dejará descolocada a Renée. Es una de esas historias desde donde increíblemente nacen las intolerancias, las diferencias se ensanchan y nadie lo nota porque forma parte del día a día dentro de nuestra propia casa. El Erizo es un pequeño tesoro que nos revelará cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte y, además, es una de esas historias que le recuerdan a un cineasta su pasión: lo importante que es contar una historia.

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