martes, 25 de octubre de 2011

Grandes proyectos, ejemplo para todos (II)

Cirque du Soleil 
apoya proyecto social
Fuente: Milenio
© Verónica Díaz / México


La compañía canadiense ofrecerá funciones a beneficio de Machincuepa, organización que forma a jóvenes cirqueros de zonas marginales de la delegación Álvaro Obregón en México.

Luis Eduardo, que vive en una ciudad perdida de la Ciudad de México, y Guy Laliberté, artista canadiense, dueño y creador del Cirque du Soleil, son iguales en lo esencial. Ambos han aprendido a apropiarse de su cuerpo a través de las artes circenses y con ello a hacerse dueños de su vida y su destino.
Y aunque no se conocen, a ambos los une el programa social Cirque du Monde, con que el que el famoso circo trabaja con organizaciones sociales de más de 50 ciudades del mundo, para ayudar a jóvenes con problemas o en riesgo, impartiéndoles talleres circenses.
La representación mexicana de este programa es Machincuepa Circo Social, a la que Luis Eduardo ha asistido los últimos tres de sus 11 años de edad, dándole un giro radical a su vida. A beneficio de esta organización mexicana, Cirque du Soleil realizará dos funciones (las del 8 y 9 de noviembre) con su nuevo espectáculo, Ovo.
A propósito de la sexta temporada de Cirque du Soleil en México, MILENIO visitó Machincuepa y descubrió las incontables posibilidades del circo como una herramienta de intervención social. La organización mexicana cuenta con 11 años de existencia y durante ese tiempo se han cosechado ya resultados.
En los últimos seis años Machincuepa ha trabajado en la comunidad Ampliación Águilas de Tarango, ubicada al sur de la delegación Álvaro Obregón, específicamente en la parte baja de la barranca, conocida como la Ciudad Perdida. Angélica Sánchez, directora de programas de esta organización, explica que “los niños (de entre 9 y 18 años) que vienen pertenecen a familias disfuncionales, en un 80 por ciento de ellas hay ausencia del papá, la mayoría de las mamás son empleadas domésticas. Su contexto comunitario presenta problemáticas muy fuertes, como alto índice de adicción, narcomenudeo, violencia extrema y los espacios recreativos y educativos son nulos, tienen que salir de la comunidad para ir a la escuela”.
En la más reciente evaluación de resultados, Machincuepa encontró que se ha disminuido el consumo de drogas, la deserción escolar y la violencia hacia las mujeres. Antes, los jóvenes no terminaban la secundaria, ahora, algunos de los ex integrantes de Machincuepa son estudiantes de odontología, filosofía, educadoras, estudiantes de artes plásticas.
“Otros ya se casaron y están liderando su propia familia, pero con otras herramientas, distintas a las de la generación anterior. Están, de hecho, desarrollando su propio proyecto de vida”, indica Angélica.
Juan Carlos Hernández, director de Machincuepa, indica que esto es posible porque a través de las artes circenses se estimulan habilidades para generar relaciones positivas: la capacidad de escucha, la tolerancia, la tenacidad, la negociación, la creación colectiva, etc. Además de fortalecer una estructura de valores para la vida familiar y social: la amistad, el respeto, la perseverancia, la cooperación, el trabajo en equipo, la creatividad, la responsabilidad, entre otras.

Tarde de machincuepas
“Antes de venir aquí, me la pasaba jugando en la calle o me aburría en mi casa”, dice Luis Eduardo, mientras hace un espacio en su entrenamiento para platicar. Dice que le gusta mucho practicar el plato chino y que recuerda con cariño espectáculos donde ha participado, como el que prepararon para el Día de Muertos del año pasado.
Termina de hablar y corre a dar de brincos y machincuepas sobre las colchonetas colocadas en el piso. Los 25 niños que asistieron a su taller han reflexionado sobre la importancia de la comunicación, a mirarse a los ojos al hablar, a pedir permiso y meditar si quieren otorgarlo para que les tomen fotografías.
La organización cuenta con varios talleres, como el intensivo, para padres, para mujeres jóvenes y para escuelas secundarias. “Desarrollamos la cultura del buen trato y vamos avanzando por escalones hasta llegar a la resolución no violenta del conflicto, lo que nos ayuda a llegar a la equidad de género, tan importante acá porque hay mucha violencia contra las mujeres”, dice Angélica.

Ovo, título del espectáculo
Ovo, palabra que significa huevo en portugués, es el espectáculo del Cirque du Soleil que inicia temporada en la Carpa Santa Fe el 1 de noviembre con la participación de 54 artistas provenientes de 16 países. Uno de sus momentos estelares es el número que corresponde al trapecio-volador, donde seis voladores hacen piruetas a 12 metros del piso. El espectáculo tiene dos años y medio de haber sido creado y hasta el momento lo ha disfrutado un millón de espectadores.
Se trata del acto más grande de este tipo que se haya presentado en la historia de las grandes carpas del Cirque du Soleil. Combina muchas disciplinas circenses y se desarrolla alrededor de una historia de amor entre insectos. Es un fascinante viaje al universo de los pequeños animales: la manera en que comen, trabajan, se arrastran, juegan, pelean y buscan el amor.

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