martes, 13 de septiembre de 2011

Coexistencia

Existir, coexistir, vivir, convivir
© Federica Palomero


Existir, coexistir, vivir, convivir. Palabras todas sinónimas y que llevan a otras que a su vez abarcan conceptos ahora centrales del pensamiento postmoderno: identidad y alteridad. Porque existir es siempre existir con el otro. Con la familia, los vecinos, los compañeros de clase, luego los del trabajo, con los amigos elegidos. Pero también con los extraños, los desconocidos, los que hablan otro lenguaje, que bailan otra música, que tienen otras costumbres. Nuestra época ha ampliado hacia dominios antes insospechados nuestra experiencia de la coexistencia, desde lo íntimo y familiar, desde la aldea en la que se nacía, vivía y moría, hasta el nomadismo voluntario o no, la hibridación de nuestras sociedades que nos acercan y también nos enfrentan a otredades-otras. Oportunidades para celebrar y, como dijo Lezama Lima, agradecer al extranjero el regalo de su diferencia. Pero también amenaza de verse cuestionado en sus certidumbres. Entonces el co-existir ya es –debería ser- sinónimo de escuchar, y de ser escuchado.

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