viernes, 5 de agosto de 2011

Mujeres que dicen

Mujeres emancipadas: 
¡desarrollen el socialismo!
Afiches propagandísticos en la Rusia comunista
Fuente: International Museum of women /Exposición Mujeres Poder y Política


En 1923, el periodista estadounidense Albert Rhys Williams notó una característica ubicua en el paisaje urbano de Rusia: el afiche. "Quien visita Rusia", escribió, "se ve sorprendido por infinidad de afiches: en fábricas y barracones, en muros y ferrocarriles, en postes telegráficos; en todas partes".
De hecho, en 1920, hubo más de 3,2 millones de afiches distribuidos solo por Gosizdat, la editorial estatal, y 7,5 millones durante los siguientes tres años. Una mujer rusa que vivió en los años 1920 y 1930 encontraba imágenes de sí misma - o de lo que se suponía que debía ser- en casi todas las esquinas. ¿Cuál era el propósito de esta propaganda masiva? ¿Qué nos dicen estos afiches sobre el rol cambiante de la mujer soviética?
Cuando los bolcheviques tomaron el poder en 1917, necesitaron difundir su agenda socialista y alcanzar a un amplio público semianalfabeto. ¿Qué mejor que el afiche político? El afiche litográfico, sin embargo, no era un invento nuevo. Hacia 1870, las innovaciones en las técnicas de impresión hicieron que fuera económicamente viable producir en forma masiva afiches de colores brillantes. Como resultado, muchas calles de ciudades europeas se convirtieron en virtuales galerías de arte.
Al principio, pocos afiches políticos rusos presentaban mujeres. Aquellos que retrataban figuras femeninas lo hacían alegóricamente: se usaba a las mujeres para representar ideas abstractas como libertad o autonomía. En 1918, después de que las mujeres fueron emancipadas en la revolución comunista, los afiches tenían representaciones más realistas: eran retratadas como trabajadoras y proveedoras de pensamiento socialista.
La propaganda política socialista también hizo uso de colores vibrantes; particularmente, el rojo, que sería instantáneamente reconocido como un color poderoso tanto en la iconografía comunista como en la religiosa. A las mujeres se las representaba usando pañuelos rojos -atados por detrás, siguiendo la moda moderna. O usando vestidos rojos, que simbolizaban su estatura heroica bajo el comunismo.
El arte político de esta época enfatiza el rol productivo de la mujer en la economía en lugar de su papel reproductivo. Bajo la nueva constitución soviética, a las mujeres se les otorga los mismos derechos civiles y electorales que a los hombres; y se espera que hagan contribuciones equivalentes al socialismo. Así, se construyeron guarderías, jardines de infancia y comedores a larga escala para liberar a las mujeres de las tareas domésticas para que pudieran trabajar en las fábricas y las granjas colectivizadas.
Los afiches diseminaban nuevas escrituras visuales que las liberadas mujeres soviéticas debían seguir. Se las representaba conduciendo tractores, por ejemplo, simbolizando el progreso. En realidad, había muy pocas conductoras de tractores. Pero el mensaje era claro: las mujeres son vitales en el esfuerzo por modernizar y colectivizar la agricultura.

Otros afiches comparaban la vida de las mujeres antes y después del socialismo. El arte político las convocaba a dar un paso adelante y aprovechar nuevas oportunidades: alfabetizarse, recibir una educación, votar y, por supuesto, luchar contra los enemigos del comunismo: los capitalistas y los terratenientes. Las mujeres ya no necesitaban estar confinadas en el hogar, exhaustas por el trabajo doméstico.
Los afiches rusos de 1920 y 1930 solían retratar a las mujeres como figuras imponentes, reflejando su nuevo poder e importancia. Pero no debemos olvidar que la propaganda política es a la vez prescriptiva y descriptiva: refleja los cambiantes roles de la mujer y provee una hoja de ruta para el futuro socialista, que no será exitoso sin sus contribuciones.

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