viernes, 1 de julio de 2011

Opinión

Los Juicios de Nüremberg 
y su significado
© Carlos Armando Figueredo Planchart

La ciudad de Nürnberg, o Nuremberg como es conocida en español, está ubicada en la Provincia o “Land” de Baviera, al Suroeste de Alemania. Durante el Tercer Reich fue el baluarte del nazismo. Allí se celebraron las gigantescas concentraciones, presididas por el Führer Adolf Hitler, en las que millones de alemanes deliraron hasta los extremos más sublimes, cautivados por el carisma del dictador. Después del 8 de mayo de 1945, cuando se produjo la rendición incondicional del Tercer Reich a los Aliados, Nuremberg se hizo conocer como la sede de los tribunales encargados de juzgar a los criminales nazis y sus cómplices.
Los juicios de Nuremberg tuvieron su origen en las negociaciones y pactos entre las potencias aliadas para responsabilizar a los causantes de las más espantosas violaciones de los derechos más sagrados del ser humano y del derecho internacional. En la declaración de Moscú, de octubre de 1943 se dijo:

El Reino Unido, los Estados Unidos y la Unión Soviética han recibido pruebas de muchos lugares de las crueles atrocidades, masacres y ejecuciones en masa que están siendo cometidas por las fuerzas hitlerianas en los países que han invadido y de los que ahora están siendo expulsados sin cesar.

En la Declaración de Moscú ya las potencias aliadas anunciaban su intención de juzgar, después del armisticio de las fuerzas del Eje —que ya lucía inevitable— a los criminales nazis y fascistas:
El 8 de abril de 1945, se firmó en Londres, entre los representantes de los gobiernos de los Estados Unidos del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Provisional de la República Francesa el Acuerdo para el Establecimiento de un Tribunal Militar Internacional. El acuerdo de Londres disponía:

Artículo 1
Después de consultar con el Consejo de Control para Alemania se creará un Tribunal Militar Internacional….

Artículo 3
Todos los signatarios adoptarán las medidas que sean necesarias para hacer que los criminales de guerra detenidos por ellos y que deban ser juzgados por el Tribunal Militar Internacional estén a disposición del Tribunal en la fase de instrucción y para el juicio. Los signatarios harán asimismo todo lo posible por hacer que aquellos criminales de guerra que no se encuentren en territorio de ninguno de los signatarios estén a disposición del Tribunal Militar Internacional para la fase de instrucción y su enjuiciamiento ante el citado Tribunal Militar Internacional.


El 6 de octubre de 1945 los representantes de los mismo gobiernos aliados firmaron en Berlín el Estatuto del Tribunal Militar Internacional que luego se constituyó en Nuremberg. Los crímenes sobre los cuales, según el Estatuto del Tribunal Internacional tenía competencia para juzgar a los perpetradores fueron los siguientes:

(a) CRIMENES CONTRA LA PAZ: A saber, planificar, preparar, iniciar o librar guerras de agresión, o una guerra que constituya una violación de tratados, acuerdos o garantías internacionales, o participar en planes comunes o en una conspiración para lograr alguno de los objetivos anteriormente indicados;

(b) CRIMENES DE GUERRA: A saber, violaciones de las leyes o usos de la guerra. En dichas violaciones se incluye el asesinato, los malos tratos o la deportación para realizar trabajos forzados o para otros objetivos en relación con la población civil de un territorio ocupado o en dicho territorio, el asesinato o malos tratos a prisioneros de guerra o a personas en alta mar, el asesinato de rehenes, el robo de bienes públicos o privados, la destrucción sin sentido de ciudades o pueblos, o la devastación no justificada por la necesidad militar, sin quedar las mismas limitadas a estos crímenes;

(c) CRIMENES CONTRA LA HUMANIDAD: A saber, el asesinato, la exterminación, esclavización, deportación y otros actos inhumanos cometidos contra población civil antes de la guerra o durante la misma; la persecución por motivos políticos, raciales o religiosos en ejecución de aquellos crímenes que sean competencia del Tribunal o en relación con los mismos, constituyan o no una vulneración de la legislación interna de país donde se perpetraron.
Aquellos que lideren, organicen, inciten a la formulación de un plan común o conspiración para la ejecución de los delitos anteriormente mencionados, así como los cómplices que participen en dicha formulación o ejecución, serán responsables de todos los actos realizados por las personas que sea en ejecución de dicho plan.

En el primer juicio de Nuremberg se juzgó a veintidós de los más prominentes jerarcas militares y civiles del nazismo, por los cargos arriba expresados. No se condenó a ninguno de los acusados por el primer cargo, a saber: “planificar, preparar, iniciar o librar guerras de agresión, o una guerra que constituya una violación de tratados, acuerdos o garantías internacionales, o participar en planes comunes o en una conspiración para lograr alguno de los objetivos anteriormente indicados.” De los acusados, tres fueron absueltos: Franz von Pappen, Konstantin von Neurath y Hjalmar Schacht. De los doce condenados a muerte once fueron ahorcados el 16 de octubre de 1946. Herman Goering escapó a la horca suicidándose con una cápsula de cianuro, en su celda de prisión. Martin Bormann, condenado en ausencia nunca fue encontrado. Los demás acusados fueron condenados a cumplir cadena perpetua o largas penas de prisión, entre ellos Rudolf, Hess y Albert Speer.


De los doce juicios por crímenes de guerra que las autoridades de los Estados Unidos llevaron a cabo en Nuremberg, después del juicio principal contra los jerarcas, el primero fue el Juicio a los Médicos. En ese juicio fueron 23 los acusados de haberse involucrado en los horrores de los experimentos nazis con seres humanos. El proceso se celebró entre el 9 de diciembre de 1946 y el 20 de agosto de 1947. Hubo cinco absoluciones, siete condenas a muerte y once condenas a prisión por términos de 10 años a de por vida. Los condenados a muerte fueron ejecutados el 2 de junio de 1948, en la Prisión de Landsberg, en Baviera.
El tercer juicio de Nuremberg, fue el seguido a los juristas del Tercer Reich. Este juicio revistió especial circunstancia por el hecho de que los jueces, durante el Tercer Reich se plegaron a los dictados del Führer y del partido Nacional Socialista. Sobre este tercer juicio puede decirse que, como en los once otros juicios, los cargos formulados contra los juristas tenían que ver con crímenes de guerra, crimen organizado, y crímenes contra la humanidad. En el campo de los juristas, a quienes tenían mayor grado de culpa no se les pudo juzgar. Roland Freisler, el presidente del Tribunal del Pueblo, murió en Berlín, en un bombardeo, poco antes de que finalizara la guerra. El Presidente de la Corte Suprema del Reich, Edwin Honrad Bumke y el Ministro de Justicia del reich, Otto Thierack, también murieron antes del fin de la guerra. Por esa razón, “quienes estaban siendo juzgados no eran nazis fanáticos, quedó expuesta a la vista la actuación ordinaria del sistema judicial durante el Tercer Reich; y quedó claro hasta qué medida la profesión de los abogados ampliamente conservadora y su figura simbólica, el viceministro Schlegelberger, se habían involucrado tan profundamente en el reino del terror”. (1)
De los acusados, los dos viceministros de justicia, Schlegelberger y Klemm, así como los jueces de los Tribunales Especiales, Rothaug y Oeschey fueron condenados a cadena perpetua; cuatro otros juristas fueron absueltos, y los demás fueron condenados a penas de cinco a seis años. Tal como observa Ingo Müller, a “pesar de su carácter sólo ejemplar —durante el corto plazo del que se dispuso, el ministerio público tan sólo pudo tocar la superficie de los crímenes cometidos por los nazis valiéndose de la justicia de la dictadura nacional socialista”. (2) Rothaug fue el juez que condenó a muerte al líder de la comunidad judía en Nuremberg, Leo Katzenberger, por haber tenido, supuestamente, relaciones sexuales con una joven aria.
Los juicios de Nuremberg, en un aspecto fueron criticados por muchos catedráticos de derecho penal, alegando que, en muchos casos se estaba juzgando a acusados aplicando retroactivamente la ley penal y que se trataba de juicios políticos o de vencedores. Uno se pregunta, sin embargo ¿cómo iban a quedar impunes tantas atrocidades? Los procesos de Nuremberg sirvieron para consagrar el principio de que la obediencia debida no siempre justifica las actuaciones de quienes siguen órdenes superiores ya que si las órdenes violan los derechos humanos más sagrados, ellas no deben cumplirse. Por otro lado, los procesos de Nuremberg dieron lugar a la aparición del derecho internacional penal, a la creación de tribunales penales internacionales que juzgan los delitos como el genocidio, de lesa humanidad y otros igualmente graves criminalizados hoy en día a nivel internacional y sometidos a la jurisdicción de tribunales como el Tribunal Penal Internacional creado por el Estatuto de Roma.

Notas:
(1) Ingo Müller, Furchtbare Juristen. Die unbewältigte Vergangenheit unserer Justiz. (Traducción española de Carlos Armando Figueredo, en la versión publicada bajo el título de Horrendos Juristas. El pasado del cual no puede desprenderse la justicia alemana.
(2) Ibidem.

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