miércoles, 13 de julio de 2011

Entrevista

“Mi prima, Anne Frank”
Fuente: La Revista

“Si esta adolescente viviera ahora, ella sería una valiente luchadora por los derechos humanos”.

Bernard Elías, el único pariente vivo de la niña judía que escribió el famoso diario del Holocausto,cree que “si ella estuviera viva hoy, pelearía por los derechos humanos”

Bernard (Buddy) Elías es su primo y quizá la única persona todavía viva que puede contar al mundo sobre la verdadera Anne Frank y qué tan similar es ella a la niña que todos hemos retratado en nuestra mente mientras leíamos su diario.
Elías, un actor europeo, era muy cercano a su prima Anne, quien lo llamaba “Bernard”, cuando era un niño. Los dos solían pasar sus vacaciones juntos en la casa de su abuela en Basel y en la casa de verano de la familia en las montañas.
En una de las páginas del diario, Anne mencionó su deseo de ir de compras a Suiza con su amado primo Bernard. Ella incluso se las arregló para recopilar una lista de compras en caso de que su padre acordara darle 150 gilden y la dejara comprar la ropa que quería.
Ella planeaba comprar tres chalecos de algodón por 50 centavos cada uno, tres calzones de algodón y una chaqueta de punto, y su imaginación continúa a patines de hielo, maquillaje, vestidos y libros.
Elías, de 82 años, visitó Israel recientemente con su esposa Gertie para la Feria Internacional del Libro en Jerusalén, donde él leyó segmentos de un nuevo libro sobre la familia Frank. El libro, Saludos y Besos para Todos, fue editado después de que Gertie encontró más de 6.000 documentos y cartas pertenecientes a la familia en el ático de la casa de sus padres.
Resultó que Anne no era la única que sabía y amaba escribir. “Nosotros éramos una familia que escribía cartas, y las cartas revelan un retrato muy interesante de la vida en el siglo XIX y principios del siglo XX”, dice él.

Renovada amistad

Elías recuerda el día que él recibió por primera vez segmentos del diario, el cual Otto, padre de Anne, tradujo al alemán. “Él tradujo partes del diario y nos las envió a nosotros en Basel”, dice Buddy, quien leyó el diario entero solamente después de que fue publicado y traducido al alemán.
“Era muy excitante, y yo podía conectarme con las palabras de Otto, quien dijo: «Yo no conocía a mi hija hasta que leí el diario». Así es como yo me siento también. Yo conocí a Anne como una niña traviesa, incluso alocada, divertida y entusiasta, y nunca me di cuenta los profundos pensamientos que esta niña tenía en su interior, hasta que leí lo que ella escribió”.
Elías estaba muy emocionado cuando descubrió que él era mencionado en el diario. “Hasta este día yo leo segmentos del diario, especialmente cuando me reúno con niños de escuela, y cada vez que yo llego a una parte en la que ella me menciona me emociona una vez más”.¿Hablaban todos sobre su extraordinario talento durante su niñez? “Ella no era una niña prodigio alrededor de quien todos bailaban y alababan sus talentos”, responde Elías y continúa: “ella era una bonita niña deportiva, muy creativa, y nosotros nos gustábamos uno al otro y jugábamos y nos volvíamos muy alegres juntos. Margot, su hermana mayor, quien tenía mi edad, era un gusano de libro y prefería quedarse en casa, pero Anne y yo amábamos estar afuera, y cuando vacacionábamos en nuestra casa de verano pasábamos el día entero en el bosque”.

Alegre y divertida
Incluso cuando el clima los dejaba en la casa, Anne encontraba maneras creativas de pasar el tiempo. “A ella le encantaba disfrazarse y armar shows, y yo también tenía un teatro de marionetas en casa, con el cual a ella le gustaba jugar”.
Esto es lo que ellos hacían en 1938, en lo que más tarde resultaría ser su última reunión. “Margot, como siempre, se sentaba al lado de la ventana y leía un libro, pero Anne y yo jugábamos con mi teatro de marionetas. Yo tenía títeres de una abuela, un cocodrilo y un payaso, y era responsable de manejarlos”, dice Buddy.
“De acuerdo a la historia, el cocodrilo se quería comer a la abuela, pero el payaso llegaba y lo mataba. Anne amaba la historia, pero ella no se conformaba con los títeres. Así que me hacía poner uno de los vestidos de la abuela, usar uno de sus sombreros y tacones altos e imitarla. Yo era un compañero entusiasta y hacía todo lo que ella me pedía, y Anne se reía. Ella tenía una grandiosa y estruendosa risa”.
Buddy recuerda otros momentos también, cuando Anne estaba enojada y gritaba. “Como todo niño se enojaba cuando no conseguía lo que quería, pero usualmente era muy divertido estar con ella”.
Cuando las vacaciones terminaron y la familia Frank regresó a su hogar en Ámsterdam, la correspondencia continuó a través de muchas cartas que las familias se escribían. “Otto Frank era el hermano mayor de mi madre, Lenny, y él le escribía a ella muchas cartas”, dice Buddy, quien recuerda cómo Anne solía contarle a él en sus cartas acerca de la escuela, sus amigos, excursiones y patinaje en el hielo.
“Las cartas revelaban que ellos estaban viviendo una buena vida. Nada inusual”, dice él, “nada que pudiera predecir lo que estaba por pasar”.

Cartas censuradas
Cuando los alemanes invadieron Polonia, el tono de las cartas cambió naturalmente. “Ellos tenían que ser muy cuidadosos sobre lo que escribían, debido a que todo el correo era sujeto a seria censura”, explica Buddy.
La familia Elías supo por las cartas sobre el nuevo decreto contra los judíos de Holanda quienes eran forzados a llegar a casa antes de las 8 p.m. y tenían prohibido montar una bicicleta en la calle o usar el tranvía. “A ellos no se les permitía ir a nadar o a patinar en hielo,
y Anne amaba patinar en hielo”, dice Buddy, quien más tarde se convirtió en un patinador artístico profesional.
“En una de las cartas ella me contó que soñaba que la guerra terminara ya para que así ella pudiera ir a patinar en hielo conmigo otra vez”. Pero en su lugar, en julio de 1942, llegó una postal de Otto, quien decía que ellos no podrían escribir más por el momento, que esperaba que su hermana comprendiera. “Nosotros comprendimos que ellos se iban a esconder”, dice Elías.
Los Elías recibieron una señal de vida de la familia Frank al final de la guerra. Otto, quien sobrevivió a Auschwitz después que el campo de concentración fue liberado por los rusos, estaba viajando de regreso a Europa Occidental en un trayecto que duró cinco meses completos. “Recibimos un telegrama de él a través de la Cruz Roja, diciendo que él estaba en un barco en camino a Marsella. Durante el viaje desde Polonia de regreso a Europa Occidental él ya sabía que su esposa Edith había perecido en Auschwitz, pero él esperaba que sus hijas hubieran sobrevivido a la guerra. Un mes después él oyó que Margot y Anne habían muerto de tifus en Bergen Belsen”.
Cuando Otto llegó a Ámsterdam fue recibido por Miep Gies, la mujer que ayudó a esconder a la familia. Ella le dio el diario en el cual Anne documentaba el periodo del escondite, desde junio 12, 1942 hasta agosto 1, 1944. “Este es el legado de Anne”, le dijo Miep a él después de conservar el diario en su cajón todos esos años con la esperanza de regresárselo a Anne.
“No era solamente el pequeño cuadernillo que ella recibió para su 13 cumpleaños”, dice Buddy. “Había cientos de páginas y notas que
ella escribió mientras estaban
escondidos”.
Si Anne hubiera sobrevivido, ¿qué hubiera hecho ella para ganarse la vida? “Si Anne estuviera viva hoy, ella sería sin duda una escritora o una periodista, y una valiente luchadora por los derechos humanos”.
El diario inspiró docenas de producciones de teatro y cine, “no todas ellas muy buenas”, dice Buddy. Durante una visita a Perú, él vio una producción de El Diario de Anne Frank con una chica de piel oscura y muy gorda desempeñando el papel de Anne. “Era simplemente ridículo. ¡Una Anne gorda!”, se ríe él.
Y hubo algunas que lo enojaron, como la escritora británica Sharon Dogar, quien publicó un diario de ficción escrito por Peter van Pels, el amigo de Anne en el escondite. “Anne no era la niña que es en este libro. De lo que Otto me contó sobre Peter, él era muy tímido, pero en este libro se le da un carácter que él no poseía”, le dijo Buddy a los medios de comunicación británicos que buscaban su respuesta. “Tampoco creo que su terrible destino debería ser usado para inventar alguna historia de ficción”.
Desde 1996, Elías ha estado dedicando su tiempo a preservar la memoria de Anne Frank y su herencia. “Alguien dijo una vez que seis millones eran estadísticas, pero Anne Frank, una niña pequeña, puede simbolizar todo ese horrible periodo para millones de personas en todo el mundo, quienes en una situación diferente no sabrían nada acerca del Holocausto”, dice Elías.
Elías no ha abandonado completamente su carrera de actuación, y todavía hace presentaciones en el teatro de vez en cuando. Pero la mayoría de su energía está dedicada a su papel como presidente de la Fundación Anne Frank en Suiza. Él es responsable por los fondos recibidos por la fundación de la venta de libros, producciones y cualquier uso de los materiales y fotos de Anne.
“Todo el dinero que entra a la fundación es donado a organizaciones de caridad seleccionadas de acuerdo a los ideales de Anne”, explica él. “Esto incluye organizaciones cuya meta es promover la paz y la unidad entre las personas, ayudar a niños alrededor del mundo y luchar contra el racismo y el antisemitismo, porque el papel de Anne como un símbolo no ha terminado todavía”.
Su primo está convencido de que si Anne estuviera viva hoy y consciente de los actos de antisemitismo y crueldad en el mundo, ella protestaría contra eso abiertamente.
Él admite que algunas veces se pregunta a sí mismo cómo habría lucido Anne si hubiera sobrevivido al Holocausto. Una mujer de 81 años con ojos oscuros brillantes. Pero esta pregunta sigue sin ser contestada, y Anne Frank siempre permanecerá como una niña de 15 años que recién estaba empezando a saborear la vida.

Fuente principal: Consulado General de Israel en Guayaquil

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