miércoles, 13 de julio de 2011

Ciudades Digitales

Arquitectura 
para las ciudades digitales
© Gustavo Llavaneras Sánchez


La virtualidad en nuestro mundo físico actual.
"En un grano de maíz, yace durmiente la virtualidad de muchos otros".
Sir T. Browne (1605-1682).

Desde su aparición sobre la tierra, el ser humano siempre ha convivido con la virtualidad. La recreación de mundos mágicos en su mente, surgidos de una intuición de lo sobrenatural y lo desconocido, lo han hecho coexistir con una inseparable complementación de su mundo físico que deberá acompañarlo hasta su eventual desaparición como especie.
En el tiempo, esa cualidad de lo virtual, ese medio abstracto, se ha refinado a través de herramientas que, como la lectura actúan como disparadores para abrir las puertas de ese otro mundo poderoso, y ávido de nutrirse con emociones, que llevamos dentro. Artistas y religiosos, a través de los siglos, han cultivado el desarrollo de nuestra interioridad llegando a ella a través de ese ámbito misterioso, pobremente aprehendido por las definiciones tradicionales.
Los arquitectos, desde nuestros imprecisados inicios, hemos recurrido a lo virtual como recurso por excelencia de dar forma previa a interpretaciones y visiones surgidas de nuestra percepción y de nuestra experiencia como punto de partida a un proceso de maduración de un producto físico que se alcanzaba progresivamente –y aún todavía se hace en alto porcentaje- a través del uso auxiliar de planos y maquetas.
Pero siempre, hasta muy recientemente ser humano y sociedad mantenían un estanco convivir entre ambos medios cuyos puentes de comunicación totalmente incontrolables se apoyaban predominantemente en disparadores de la sensibilidad.
En los últimos cincuenta años, sin embargo, se ha producido intempestivamente un cambio, una transformación en el devenir de las sociedades humanas que ha venido a alterar esa relación entre ambos mundos: el interno, el virtual y el externo, el físico. El surgimiento de un tercer mundo, el digital, ha irrumpido rápidamente en escena reduciendo el volumen material y actividades de las instituciones y asumiendo, con fría eficiencia, parte significativa de esa carga en su mundo invisible. El ejemplo más dramático de esta nueva situación, que el connotado Nicolás Negroponte ha dado en llamar el pase de átomos a bits (1) de lo físico a lo virtual- es sin duda la institución del correo postal, donde el envío de una enciclopedia era un procedimiento costoso y lento y hoy día puede ser comprimido en unos pocos CDs e incluso remitido inmaterialmente a través del correo electrónico sin llegar a alcanzar jamás forma física durante su subsiguiente utilización salvo por reproducciones de grupos de páginas específicas...
Y ese impacto ha afectado gradualmente empresas, industrias, instituciones de salud, educativas, culturales, recreacionales y deportivas -e incluso aquellas de profunda raigambre tradicional como las religiosas; medios de comunicación y más y más y más…¿A donde iremos a llegar?¿ Cómo afecta y afectará nuestra vida cotidiana ‘ ¿Cuando se detendrá esta emigración progresiva de lo físico hacia lo virtual?
La diferencia fundamental entre lo virtual-tradicional y lo virtual-digital para los arquitectos es que ahora podemos modelar y manipular –es decir, interactuar con– creaciones de nuestra mente en un medio digital no-físico, controlando conscientemente en un nivel virtual la evolución sistemática de un producto, procedimiento que tradicionalmente se venía realizando en una combinación cíclica de acciones de la mente en el medio virtual (meditar, crear, alterar) y del cuerpo en el medio físico (dibujar, modelar) con relimentación continua.
Las nuevas formas de trabajo permiten que una considerable parte del proceso interactivo de modelar un objeto arquitectónico pueda trasladarse íntegramente al ámbito virtual para emerger finalmente como modelo acabado en el medio físico para su realización en obra. Incluso, las versiones más avanzadas de esta línea de pensamiento están desde ya contemplando la posibilidad de utilizar productivamente los modelos arquitectónicos digitales directamente en el medio virtual del ciberespacio (cuyo tema trataremos a nivel de comunidades virtuales) sin tener que, forzosamente, emerger al mundo físico. En esta dirección se orienta nuestra presente ponencia.

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