martes, 22 de noviembre de 2016

Palabras de Javier Vidal en la presentación del libro "Paraíso en la Tierra", tercer volumen de la colección El país de los brazos abiertos



Llegué a esta Tierra de Gracia a la edad de 20 meses. Mis padres me trajeron en el Monte Altuve, barco de carga mixta. Partieron de Barcelona porque ya no podían soportar una vida con dignidad en la España franquista que los estigmatizó con el calificativo de “rojillos catalanes”; todos eran republicanos. Eran perseguidos y vigilados. Doblemente humillados por hablar otra lengua a la castellana. Después de 15 años de postguerra mis padres decidieron migrar, convertirse en trasterrados y probar suerte en América. Queda claro que toda migración siempre es política.

América es una tierra de migraciones. Los primeros homínidos que la habitaron venían de otras tierras de oriente o más occidente, aún sin nombres y sin palabras. América esperó por siglos las visitas sin visas ni permisos de vikingos del este y de los que nos configuró culturalmente como fue y ha sido la gesta de Colón y los reinos de España, Portugal, Inglaterra, Holanda, algo de Francia y Alemania.

Soy un trasterrado y conozco de cerca la sensación de trasiego y pertenencia en comunión de culturas y costumbres de lejos. Tres siglos de colonia española y apenas otros dos de república han concordado una identidad propia y soberana de irrenunciables raíces y tradiciones. Los del Norte tienen una historia muy diferente y por lo obvio una cultura completamente distante a la nuestra. Nosotros, los del sur, hablamos dos idiomas hispanos y cada país tiene su nombre y por ende su gentilicio. Nos reconocemos dentro de nuestra casa grande y defendemos nuestro frente y nuestro patio. Lo que sí compartimos con los del norte es que son y han sido tierras que se construyeron con emigrantes, desde los Colón y los colonos del Mayflower, hasta las migraciones de las hambrunas y guerras europeas, sin olvidar la obligada y más arraigada migración de los africanos y los exploradores asiáticos por la costa pacífica tanto al norte como al sur.

Venezuela, en particular, nunca fue virreinato. En 1777 Carlos III por la Real Cédula nos nominó como Capitanía General que apenas duró los años que Alejandro Magno y Cristo vivieran en tierra. La fundación geopolítica de una “capitanía general” nos marcó, casi como una mácula. “Venezuela es un cuartel”, llegó a decir alguien muy importante (Simón Bolívar). El siglo XX, pues, fue el siglo que configuró a la nueva Venezuela acumulando desordenadamente la estratificación entre culturas foráneas y tradiciones desde tiempos de conquista y colonización.

La “casa grande” abrió sus puertas y ventanas a holandeses, corsos e italianos; canarios, gallegos, vascos, catalanes y asturianos; portugueses de Madeira, chinos, alemanes y unos pocos franceses a la par de trabajadores petroleros del norte que se impusieron con el hot dog y el béisbol en nuestra irrenunciable cultura. En el último cuarto del siglo XX llegaron las aves migratorias de procedencia colombiana, ecuatoriana, dominicana, los perseguidos de Castro, Pinochet, el Proceso argentino y en este siglo los castrocomunistas de Cuba, pero ya en plan de conquista disfrazados de servicio público. Venezuela entendía de migraciones por toda la persona es que como los albatros buscaba un mejor clima para depositar sus huevo su construir un nuevo nido. Así nos fuimos haciendo, así nos fuimos siendo ¡Así somos!

Somos un país transcultural que consolidó una civilización de pertenencia. Una idiosincrasia propia, común para todos los venezolanos. Un gentilicio de dignos herederos de unas raíces de una estética helénica, una religión judeocristiana, un idioma castellano y de un derecho romano. Ese crisol del que tanto hablamos nos hace más libres en nuestro pensar, en nuestra comprensión con el otro y en nuestra también irrenunciable calidad de tolerancia y paz. A pesar de nuestro apasionado mar Caribe, somos gente de paz porque así nos fuimos construyendo en el pasado siglo con escasos 43 años de democracia civilista.

La historia de Manolo, el gallego, que aparece en este hermoso libro Paraíso en la Tierra (Una aventura de inmigrantes que encontraron una nueva patria en Venezuela), tercer volumen de la colección El país de los brazos abiertos, en el formato de cómic que edita Espacio Anna Frank, es una historia de migrantes, es la historia de los constructores que configuraron la nueva identidad de un país.

La historia de Manolo, el gallego, es un inteligente relato simple y sencillo, con guiños didácticos, y alejado de toda truculencia sentimental que nos resume recíproca y reflexivamente sobre lo que somos como afinidad y diversidad de orilla a orilla. Han sido mucho los Manolos que desde los cuarenta del siglo XX se aventuraron a saltar el charco en busca de la tierra prometida. Cada Manolo será un Manolo distinto y seguirá siendo Manolo en el relato de Manolo que cuenta la abuela Elisa a su venezolana nieta Ángela. De cómo llegaron a esta Tierra de Gracia, del porqué y del para qué siguen y seguimos aquí. De lo que construyeron durante más de medio siglo de virtudes y trabajo.

Los que tenemos la virtud y trabajo de reseñar el nuevo mapa cultural de nuestro país estamos en deuda con Espacio Anna Frank por estos espacios de reflexión que se elevan sobre la acción continua de un devenir cotidiano que sofoca los tiempos de ocio que ahora acapara la supervivencia por cubrir nuestras primeras necesidades. Por eso el agradecimiento por la existencia de estos espacios, de este tiempo que robamos al tiempo de las colas de la vergüenza que este sistema político nos ha impuesto irresponsablemente. Gracias a los directores de Espacio Anna Frank y su directora Carolina Jaimes Branger. A Nahir Márquez y Jaime Barres por su escritura e investigación. A las ilustraciones y diseño de Ricardo Sanabria y Eduardo Sanabria, el conocido EDO. Y gracias a ese motor pulsador de movimiento de esa gran mujer inquieta y promotora que es Ilana Beker. Gracias por no dejar de soñar por no dejar de luchar.

Creo y me comprometo en el juicio de pensar que este libro llega en el mejor de los momentos. Estamos en una obligada temporada de migración invertida. El tema de la migración ahora la vivimos de adentro para afuera. Ahora el venezolano se ha convertido en apenas tres lustros en ave migratoria. Y nuestra migración, también es política. Muy tentador es el tema pero no me invitaron para hablar de él aunque sería hipócrita de mi parte no lanzar el naipe boca arriba sobre la mesa de juego para su reflexión, discusión o diálogo, tan en boga en este relativo contexto que vivimos. Quedará pendiente para otra ocasión donde aparezca la nueva poética del venezolano migrante. Ahora está escrita esta historia de Manolo para no olvidar en tiempos de amnesia.  


jueves, 3 de noviembre de 2016

“Soledad Bravo, trío” a beneficio de Espacio Anna Frank en el marco de su 10° aniversario


Para celebrar su 10° aniversario, la Organización sin fines de lucro Espacio Anna Frank invita al público en general a asistir a una serie de actividades que para tan especial ocasión ha programado en el último trimestre de 2016.

La oferta comprende conferencias, las ya conocidas cinetertulias, obras de teatro y un evento muy significativo: la presentación de Soledad Bravo en un íntimo show que se llevará a cabo el próximo lunes 7 de noviembre, en la Sala de Conciertos del Centro Cultural BOD, a las 5:30 pm.

“Soledad Bravo, trío” contará con la participación de destacados músicos de la escena local, una vinada de bienvenida y un destacado set de canciones sefardíes para complacer a los colaboradores de esta iniciativa. Esta será la principal actividad pro-fondos que la organización desarrollará para costear los gastos de In Memoriam 2017, conmemoración anual que para el año venidero consistirá en la puesta en escena de la ópera infantil Brundibár.

Aún hay tiempo de adquirir boletos para “Soledad Bravo, trío”. Los interesados pueden hacer sus reservas escribiendo a boletos@espacioannafrank.org o llamando a los números 0414-3314031/ 0212-9577997/ 9577999

Carol Ramírez G.
Comunicaciones Espacio Anna Frank

martes, 23 de agosto de 2016

Espacio Anna Frank premia a los ganadores del 7mo Salón Nacional de la Coexistencia


En el marco de la celebración del Mes de la Coexistencia, el miércoles 7 de septiembre se llevará a cabo la premiación de los ganadores del 7mo Salón Nacional de la Coexistencia “Diversidad, vivir en armonía”, en sus dos categorías: Diseño Gráfico y Fotografía. El acto se efectuará a las 4 pm, en el nivel C2 del Centro Comercial Millennium Mall.

La ocasión también será propicia para inaugurar la exposición de con las piezas ganadoras del concurso, un evento cultural, educativo y artístico que apunta al sano equilibrio entre los diferentes individuos y grupos, y a la coexistencia en Venezuela y en el mundo, para contribuir a su desarrollo y a lograr la paz.

Recordemos que, en la categoría Diseño Gráfico, fueron seleccionadas por el jurado las propuestas de Erlen Enrique Zerpa Aguilar, Héctor Paulo Do Nascimento López, Mirna Josefina Meneses Ramírez, Ricardo José Plaza Mejías y Rubén Darío Travieso Rodríguez; mientras que el premio único fue otorgado al cartel de Maribel Martínez Zambrano.

En la categoría Fotografía fueron seleccionados los trabajos de Arnaldo Enrique Utrera Morales, Gipsy Rangel Salas, Adrián Eloy Naranjo Mantilla, Jaime José Souquet Palma y Carlos Alberto Zerpa Guzmán; el premio único lo obtuvo Lourdes Coromoto Domínguez Marcano.

Los doce ganadores son jóvenes venezolanos, estudiantes y profesionales del diseño gráfico y la fotografía, quienes con sus imágenes pretenden promover la coexistencia, así como la concienciación y la difusión de valores humanos que nos lleven a reflexionar sobre el respeto a nuestros semejantes.

Los carteles ganadores permanecerán expuestos en las instalaciones del Millennium Mall durante septiembre. Se espera que en octubre sean presentados en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez y que en noviembre arriben a los espacios de PDVSA La Estancia.

viernes, 19 de agosto de 2016

Ciclo vacacional de conversatorios (agosto-septiembre 2016)



Jueves 18 de agosto
El Diario de Anna Frank: una obra vigente 
Prof. Ricardo Ramírez Requena

“El Diario de Anna Frank es una de las obras más importantes de la actualidad. Anna Frank no sobrevivió a la persecución de los nazis, ni al campo de concentración. Pero su diario sí lo hizo. Tenemos entonces un texto pleno y vigente que, a pesar del paso del tiempo, no ha perdido valor referencial. Porque el valor de una joven muchacha como Anna no debe olvidarse jamás”.

Ricardo Ramírez Requena (Ciudad Bolívar, 1976). Poeta, librero. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Actualmente es profesor de Literaturas Occidentales en la UCV. Es autor de Maneras de irse (2014), poemario finalista del I Premio Equinoccio de Poesía Eugenio Montejo y de Constancia de la lluvia. Diario 2013-2014 (2015), ganador del XIV Concurso Anual Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana en 2014.


Jueves 25 de agosto
Simbología de la ira: identidad, censura y reivindicación 
Prof. Humberto Valdivieso

“Este encuentro explora la posibilidad de abordar la imagen como un llamado ético, un acto de retribución y una forma de promover, en los momentos más aciagos del ser humano, la disidencia. Una simbología de la ira no es una alabanza a la denuncia panfletaria o una interpretación del mundo apuntalada por el resentimiento ideológico. Se trata de la reivindicación de la incomodidad visual en un mundo donde el confort nos ha dejado ciegos frente al dolor del otro”

Humberto Valdivieso (Caracas). Licenciado en Letras. Magister en Comunicación Social. Profesor de Semiótica e investigador del Centro de Investigación y Formación Humanística de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en el área de Estudios Culturales. Forma parte del equipo editorial de la revista Comunicación del Centro Gumilla y es curador de las salas de arte contemporáneo del Centro Cultural UCAB. Pertenece a la Junta Directiva de Espacio Anna Frank. Ha publicado libros relacionados con el arte y la comunicación y escribe en medios nacionales e internacionales.


Martes 30 de agosto
Las violaciones a los Derechos Humanos y el papel de la Corte Penal Internacional 
Dr. Carlos Armando Figueredo

“Al hablar de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional, me refiero a que los delitos graves contra los Derechos Humanos pueden ser enjuiciados por los tribunales nacionales, pero también internacionalmente. Subrayo, además, las dificultades que hay para acudir a la Corte Penal Internacional”.

Carlos Armando Figueredo (Caracas, 1936). Abogado y Doctor en Ciencias, Mención Derecho, por la Universidad Central de Venezuela. Asistió a la Facultad Internacional de Derecho Comparado de la Universidad de Estrasburgo. Profesor en las universidades Metropolitana, Monteávila y UCV. Es autor de diversos textos que han sido publicados en la Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, así como del trabajo “Las Constituciones Venezolanas y los Derechos Humanos”, editado por la UCAB.


Miércoles 31 de agosto
Las minorías en la música del siglo XX 
Ing. Emanuel Abramovits

“Un relato audiovisual acerca de la historia de la música popular, que enlaza el Tin Pan Alley, el rhythm n' blues y el rock contemporáneo, a partir de la compleja y fértil interacción entre la minoría negra y la judía en Nueva York a lo largo del siglo XX, un fenómeno que transformó para siempre al entretenimiento”.

Emanuel Abramovits (Caracas, 1959). Ingeniero Mecánico graduado en la USB, con Maestría en Administración de Empresas en la UCAB. Es Director de Cultura de la Unión Israelita de Caracas. Como promotor ha organizado las presentaciones en el país de Itzhak Perlman, Sarah Brightman, Dream Theater, Megadeth, Slash, Journey, Asia, Kansas y muchos más.


Martes 6 de septiembre
Políticas del signo: activismo, imagen y coexistencia 
Prof. Humberto Valdivieso
“La imagen es inseparable de los procesos político-sociales, las crisis humanitarias, las estrategias mediáticas de seducción y los conflictos globales entre tácticas de sumisión y técnicas de rebeldía. Desde la antigüedad ha cumplido funciones vicarias, sostenido la memoria de las civilizaciones y subvertido los patrones dominantes. Este encuentro aborda el papel político de la imagen, en el activismo y la contracultura, como estrategia para promover la inclusión, la coexistencia y el derecho a la identidad propia”.


Humberto Valdivieso (Caracas). Licenciado en Letras. Magister en Comunicación Social. Profesor de Semiótica e investigador del Centro de Investigación y Formación Humanística de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en el área de Estudios Culturales. Forma parte del equipo editorial de la revista Comunicación del Centro Gumilla y es curador de las salas de arte contemporáneo del Centro Cultural UCAB. Pertenece a la Junta Directiva de Espacio Anna Frank. Ha publicado libros relacionados con el arte y la comunicación y escribe en medios nacionales e internacionales.

Jueves 8 de septiembre
El fascismo del siglo XXI
Dr. Jon Aizpúrua


Jon Aizpúrua es un reconocido psicólogo clínico venezolano, egresado de la Universidad Central de Venezuela (1980), donde ha ejercido la docencia en la Facultad de Humanidades y Educación durante treinta años. Ha sido integrante del Consejo de esa Facultad en cuatro períodos y actualmente es miembro del Consejo Universitario, como representante de los profesores de esa casa de estudios. Locutor profesional, es ampliamente conocido por sus programas Valores del espíritu y Grandes biografías, que se trasmiten semanalmente por el circuito Unión Radio desde hace 13 años. Ha publicado varios libros.

lunes, 11 de julio de 2016

Diversidad: aprender a mirar lo humano



“Cuando más humanos nos hacemos, tanto más diferentes nos volvemos. Es como si, de golpe, los seres se multiplicaran por mil; porque un nombre colectivo, que antes valía para miles, se vuelve escaso para diez personas y se ve uno forzado a observar a cada una de manera individual. Imaginemos que en lugar de pueblos, naciones, familias y comunidades, tengamos un día personas, y, cuando ya no se pueda unir ni a tres bajo el mismo nombre, ¿no tendrá entonces el mundo que hacerse más grande?”.

©Rainer Maria Rilke, Diarios de juventud (Pre-Textos, 2000)

jueves, 7 de julio de 2016

Los justos en el conflicto armado colombiano




Sobre las laderas del Monte del Recuerdo en Jerusalén el Yad Vashem, centro mundial de conmemoración del Holocausto, ofrece un espacio para venerar la memoria de 6 millones de judíos asesinados durante la Shoá, pero también de aquellos no judíos que arriesgaron sus vidas para salvar las vidas de tantos judíos. A estos “Justos entre las Naciones” provenientes de 52 países, el Estado de Israel les ha dedicado un jardín, sembrando miles de árboles en su memoria y erigiendo muros memoriales que exhiben sus nombres. Hasta finales de 2015 se han reconocidos 26,120 justos.

Unos de ellos son más conocidos. Steven Spielberg, por ejemplo, ganó siete Óscares contándonos la historia de Oskar Schindler, comerciante alemán en Cracovia, Polonia, quien salvó la vida de 1.200 judíos en una audaz operación de rescate. Gino Bartali, por su parte, uno de los más grandes ciclistas en la historia deportiva italiana, fue mensajero de la resistencia durante la ocupación nazi de Italia y escondió en el manubrio y en la silla de su bicicleta documentos falsos que sirvieron para permitir la fuga de judíos de la persecución nazi-fascista.

Otros “Justos” son prácticamente desconocidos: Karolina Kmita, polaca, escondió a dos niñas judías abandonadas en un bosque y continuó a visitarlas en las noches, no obstante las nevadas, trayéndoles comida, ropa y consuelo. Olena Hryhoryshyn, una granjera ucraniana analfabeta, cuidó a una huérfana judía no obstante las amenazas de vecinos y conocidos y vagó con ella, protegiéndola de los nazis y de los miembros de la milicia ucraniana. Wilhelm Adalbert Hosenfeld, capitán de la Wehrmacht, ayudó al pianista judío Wladyslaw Szpilman a sobrevivir en la Varsovia de 1944 y el mayor Francis Edward Foley, oficial del Servicio de Inteligencia Británico, relajó las reglas consulares en la embajada británica en Berlín para ayudar a miles de familias judías a huir a Gran Bretaña.

Latinoamérica también tiene sus “Justos”. El salvadoreño José Arturo Castellanos, el ecuatoriano Manuel Antonio Muñoz, el peruano José María Barreto, y la brasilera Aracy Carvalho, expidieron desde sus respectivas embajadas y consulados visas y pasaportes a judíos salvándolos de los campos de concentración. Otros latinoamericanos, como la chilena María Edwards McClure, la cubana Amparo Otero, y el surinamés William Arnold Egger, escondieron a niños y familias judías corriendo graves riesgos para sus vidas y las de sus familias.

Ahora bien, Colombia ha tenido un conflicto armado interno que ha durado seis décadas y que ha dejado más de 6 millones de víctimas. La paz en Colombia exige que se honre la memoria no solamente de las víctimas, sino también de los justos que a lo largo del conflicto, llegaron a apartarse o a traicionar a sus propios grupos sociales u organizaciones, o simplemente dejaron unas cómodas prácticas de aquiescencia frente a la violencia a su alrededor y asumieron costos y riesgos personales para salvar vidas inocentes.

Hasta ahora Colombia no sabe ni ha contado la historia de sus justos. Necesitamos contar las historias de militares que se resistieron a ser cómplices en actos atroces, que se opusieron a ellos o que no se quedaron en silencio frente a ellos. Necesitamos saber de aquellos empresarios que le negaron el apoyo a paramilitares, aún si estaban siendo presionados, y que se interpusieron a las prácticas atroces de aquellos grupos para proteger a víctimas inocentes. Necesitamos conocer las historias de miembros de grupos al margen de la ley, paramilitares o guerrilleros, que puedan haberse negado a ejecutar órdenes atroces o que hayan tomado papel para evitar daños a inocentes. Necesitamos contar las historias de aquellos militantes de partidos políticos que se negaron a la ambigüedad cómplice o cómoda frente a la violencia, que se resistieron a las prácticas de combinación de las formas de lucha y que fueron por eso marginalizados o asesinados por las alas militares de sus mismas organizaciones. En fin, necesitamos recordar a todos aquellos que, desde el Estado, desde los grupos al margen de la ley, desde el sector privado, desde la sociedad civil, o simplemente desde la ciudadanía, decidieron en algún momento romper el círculo de la violencia.

La paz en Colombia necesita de la inspiración de estas historias. En una Colombia dividida y polarizada, en la cual actores de todos los lados del espectro político tendrán la tentación de creer que en política lo único que cuenta es ganar, y no ganar bien, necesitaremos cultivar el coraje entre la ciudadanía de decirnos las cosas con franqueza y de defender principios y garantías, aún cuando eso desata linchamientos o manipulaciones maliciosas por parte de quienes invocan principios y garantías a la carta solamente cuando les conviene a su bando.

El ejemplo de los justos en el conflicto armado colombiano, ciudadanos que se arriesgaron para no ser cómplices de la violencia y que pagaron por eso en carne propia, permitirá iluminar el sendero en el cual los constructores de paz podrán caminar en los próximos años en Colombia en un contexto en el cual no siempre quienes invocarán la palabra “paz” lo harán a beneficio de todos. Ojala la fuerza y la integridad de los justos alienten e inspiren a quienes intentarán hacer simplemente lo correcto.

©Carlo Tognato
Tomado de la página: La Silla Vacía (www.lasillavacía.com)

Estudiantes universitarios conocen el legado de sobrevivientes del Holocausto


Raquel Spira de Margulis dictando su charla a alumnos de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB

Durante mayo y junio, en el marco de las cátedras Historia de la Cultura Occidental Siglos XX-XXI, Civilización Medieval, Derechos Humanos y Asilo y Refugio, más de 130 estudiantes de las universidades Católica Andrés Bello, Metropolitana y Santa María participaron en la charla “Trudy Spira: Una historia con nombre propio”, organizada por la ONG Espacio Anna Frank. En esta actividad, Raquel Spira de Margulis, la segunda de los dos hijos de la sobreviviente del Holocausto Trudy Spira, narra la historia de su madre y comparte el legado que le dejó a ella, a sus familiares y a todos quienes tuvieron la oportunidad de asistir a sus conferencias y escuchar su heroico testimonio como sobreviviente del mayor genocidio de la Historia.

La actividad también incluye una completa introducción que contextualiza los hechos históricos que devinieron en la Shoá, gracias a la participación de Ernesto Spira, el primer hijo de la señora Spira, quien es profesor de Historia Judaica. 

El Prof. Ernesto Spira durante su charla en la Universidad Santa María, ante más de 60 alumnos   

Trudy Mangel de Spira (Checoslovaquia, 1930 - Venezuela, 2014) estuvo en Auschwitz, entre 1944 y 1945, y vivió luego en varios países hasta que se radicó definitivamente en Venezuela, en 1955. Aquí rehizo su vida y se consagró como activa dirigente comunitaria y conferencista sobre la Shoá. Fue merecedora de diversos reconocimientos y, hasta su fallecimiento, destacado miembro de la directiva del capítulo venezolano del Comité Yad Vashem, institución oficial israelí constituida en memoria de las víctimas y dedicada a recopilar información para dar rostro e identidad a los más de seis millones de judíos asesinados durante el Holocausto. Spira también fue autora del libro autobiográfico Regreso a Auschwitz (2012).

La charla creada por su hija Raquel repasa datos biográficos, recrea algunas de las anécdotas más significativas que le contó sus madre y, sobre todo, se enfoca en mantener vivo un mensaje cargado de solidaridad y esperanza, en el que resaltan los hechos que ocasionaron que Spira fuese considerada por muchos como un modelo de vida, resiliencia y autosuperación.

El objetivo del programa radica en evitar que hechos como el Holocausto se repitan, a través de la formación y sensibilización del público en general para que no se subestimen los males que la intolerancia, el irrespeto al diferente y el totalitarismo, entre otros, pueden acarrearle al ser humano.

Espacio Anna Frank cuenta con otros programas en sintonía con esta finalidad: mantener vivo el mensaje de estos héroes anónimos. Basta solicitarlos para que sean presentados.

Carol Ramírez G.
Comunicaciones EAF